Recién anunciado por parte de Educación el contrato de medio centenar de psicólogos, para que desde los propios institutos de Secundaria traten de controlar el significativo incremento de intentos de suicido entre los adolescentes en segundo y cuarto de Secundaria, el Sindicato de Estudiantes ha convocado sendas movilizaciones en Alicante y Elche para que se oiga a los propios alumnos clamar por la urgencia de un plan de choque por su salud mental.

“Es muy fuerte que no llegue ni un psicólogo para 800 alumnos. Pero ya no se trata de cifras porque esta situación creo que se debe a que se ha visibilizado. Se han destapado las enfermedades mentales, que siempre han estado ahí pero la salud mental no se evidenciaba, y ahora se le está dando más voz desde la educación emocional”. Paula Jurado, estudiante de cuarto de la ESO en Alicante y portavoz del Sindicato abunda que también la pandemia “ha hecho muchísimo daño porque se han perdido muchos trabajos y el hilo de nuestras vidas”, señala.

Terapias

Aunque admite que ella se levanta “todas las mañanas con ganas de ir clase” advierte de que nadie sabemos lo que nos traerá la vida y que las terapias, en cualquier caso, son “ igualmente caras para todo el mundo”.

Sí valora que desde Educación “hayan reaccionado, es una buena noticia que beneficia mucho, pero no solo queremos llegar a los institutos”, advierte.

Unidad de salud mental adolescente en Torrevieja TONY SEVILLA

Señala que la Sanidad debe mejorar porque “cuesta mucho ganar dinero, los trabajos son precarios y no se puede pagar una terapia”, además de que “somos de los países con menos recursos, ni psicólogos ni psiquiatras necesarios para la ratio de población”.

Concentraciones

La movilización parte de las escaleras del IES Jorge Juan de Alicante a las 12.00 y el recorrido transcurre hacia Luceros, Alfonso el Sabio y Rambla para desembocar en la Explanada. Y en Elche desde la céntrica Plaza del Baix.

Desde la organización estudiantil abundan que “millones de jóvenes sufrimos una epidemia de enfermedades mentales sin precedentes, el elevadísimo consumo de psicofármacos, trastornos de ansiedad y de conducta alimentaria, depresiones y una tasa de once suicidios diarios es insoportable”.

Pandemia

La situación la consideran una lacra social y “una agresión inaceptable contra la juventud”, y la tachan de “pandemia silenciosa”.

Su origen lo perciben en un sistema cada vez más capitalista “que nos niega la posibilidad de tener una vida digna. Paro, precariedad, precios de la vivienda, educación pública bajo ataque que alimenta el fracaso escolar, tienen un gravísimo efecto sobre nuestra salud mental y la de nuestras familias”, contemplan en su manifiesto.

Y suman una “sanidad pública desbordada y sometida a recortes infames”, como corrobora Paula.

Por eso recibir atención psicológica para los jóvenes en los hospitales públicos “se ha convertido en una carrera de obstáculos, con listas de espera eternas y centros sin suficientes profesionales en salud mental”.

Manifiesto

Los estudiantes se movilizan porque piensan que “nuestro futuro y nuestras vidas están en juego. No podemos seguir así”, y esperan levantar “un gran movimiento social, para que se tomen todas las medidas que necesitamos para proteger nuestra salud mental y defender la educación pública”.

Su manifiesto contempla la necesidad del aumento de recursos en salud mental hasta en al menos el 15% del gasto total en salud, que ahora es del 5%); la creación de miles de plazas de psicología y psiquiatría en Atención Primaria, hospitales, escuelas, institutos y facultades públicas; una educación sexual, emocional y de prevención de suicidios como parte de los planes de estudio; la gratuidad total de la enseñanza incluida la universitaria; trabajos y salarios dignos que contribuyan a una buena salud mental; y la nacionalización de la sanidad privada y de la industria farmacéutica para que salud esté al servicio de la sociedad y deje de ser un privilegio y un negocio.