La novena edición de la Cumbre Euromediterránea de jefes de gobierno y Estado de los nueve países de la ribera sur comunitaria -Portugal, Francia, Italia, Grecia, Malta, Eslovenia, Croacia, España y Chipre- generó escasa expectación en Alicante. Mínima para la trascendencia del encuentro en una ciudad poco acostumbrada a grandes citas. Europa centró este viernes su mirada en Alicante, mientras la ciudad estaba a sus cosas, ajena a los asuntos de calado que abordaron los líderes europeos, como el futuro de la energía, con el primer gran corredor europeo de hidrógeno verde, y las nuevas reglas de la política fiscal europea. 

Poca fue la expectación que generó entre los alicantinos el encuentro de líderes europeos Jose Navarro

Pese a la presencia de mandatarios como el español Pedro Sánchez, el francés Emmanuel Macron y el portugués António Costa, además de la presidenta de la Comisión, la alemana Ursula von der Leyen, y el del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, entre otros, fueron contados los ciudadanos que se acercaron al entorno de Casa Mediterráneo, el único lugar en el que, a lo lejos, se podía adivinar la figura de los dirigentes europeos. Allí se dejaron ver varios curiosos y algún exacerbado, que repitió habituales gritos contra Sánchez, como "traidor", recordándole sus pactos con Bildu. También hubo alguna alusión a la ley del "solo sí es sí". No eran, eso sí, más de tres o cuatro los que elevaban la voz. Otros tantos criticaban sin estridencias. "Yo fui socialista, pero ya no", explicaba una mujer, mientras se interesaba por si Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, ya había llegado. No sabía que la ultraderechista había cancelado su visita a última hora por una inoportuna gripe. Otra enfermedad, el covid del que se contagió Sánchez, obligó a posponer en su día la cumbre euromediterránea, que en un primer momento iba a celebrarse a finales de septiembre. 

Pese a la ausencia de Meloni, hubo euroescépticos en el entorno de la antigua Estación de Benalúa. Fuera, eso sí. De hecho, entre los gritos que se escucharon hubo algunos que descolocaron a los presentes: "¡Europeos, que sois unos europeos!". Procedían de una mujer, situada justo tras una valla de seguridad, en la que había colocado una bandera de España. Dijo ser productora de naranjas y estar enfadada por la falta de control en la importación de los cítricos desde países de fuera del continente, principalmente de Sudáfrica y Argentina. También hubo tiempo para acordarse de la guerra en Ucrania. "Putin es vuestro amigo", lanzó al aire otra ciudadana, supuestamente dirigiendo las palabras a los líderes europeos, que fueron poco a poco llegando a Casa Mediterráneo, donde les esperaba un menú "pegado a la tierra" elaborado por la ilicitana Susi Díaz. 

Los cortes de tráfico produjeron atascos puntuales, tanto de entrada como de salida de la ciudad por la zona sur Jose Navarro

Con lemas más trabajados llegaron de manos de vecinos de la zona sur de Alicante. No fueron muchos. Tampoco podían serlo porque no tenían permiso para concentrarse pancartas en mano. Pese a la falta de autorización, la Policía hizo la vista gorda y les permitió posar con mensajes como "fuera vías de la costa". No fue la única consigna que exhibieron: "ADIF, fuera trenes okupas de la costa", "Cuando ADIF calla, sus vías cantan", "ADIF, Alicante existe", "Casa Mediterráneo, mereces un entorno mejor", "Más de treinta años de vías muertas" o "ADIF y Ayuntamiento: Dios los cría y las vías los juntan". Lorenzo Pérez, a modo de portavoz del colectivo vecinal, explicó que se concentraron para "reivindicar ante los mandatarios europeos" su rechazo a "soluciones provisionales para el corredor mediterráneo". "No queremos que se electrifiquen las vías, lo que queremos que se retiren las vías de la costa. Que no nos vendan motos. Los vecinos no tenemos la culpa de que Alicante esté históricamente maltratada y que los políticos no hagan el trabajo que les toca", apuntó el dirigente vecinal. 

Esos mandatarios europeos, cuando llegaron a Casa Mediterráneo a través del acceso sur de la capital, pudieron ver las pintadas en contra de las vías en la costa. Lo que no pudieron ver, en cambio, fueron las pancartas reivindicativas que colgaban desde hacía tiempo del puente de San Gabriel, ya que a primera hora de la mañana se retiraron por parte de operarios municipales, según lamentaron vecinos del barrio. 

A esa primera hora, la presencia policial ya era notable. Desde agentes de la Policía Nacional, como de la Guardia Civil y de la Policía Local de Alicante, cada uno con sus competencias. Los efectivos locales se ocuparon principalmente de liberar de tráfico el tramo de la avenida de Elche entre la calle Federico Mayo y Óscar Esplá para facilitar la llegada de las comitivas oficiales. Ese corte de tráfico, que algún despistado se "saltó", generando el nerviosismo de los efectivos de seguridad al acabar con su utilitario entre coches oficiales, provocó retenciones puntuales, que tampoco fueron a más. 

El dispositivo de seguridad incluyó las alcantarillas, con una revisión previa a la llegada de los líderes europeos, y el cielo alicantino, con un helicóptero y un dron para reforzar la vigilancia durante la presencia de los presidentes y jefes de Estado a la antigua estación ferroviaria, que empezó a tramitar su licencia de actividad tras casi diez años en funcionamiento. De hecho, el proyecto inicial aún está sin ejecutar al completo por problemas económicos. Entre los presentes en el almuerzo, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y el alcalde de Alicante, Luis Barcala, máximo responsable del Ayuntamiento que debe regularizar la actividad de la institución diplomática.

Una mañana de contrastes en Alicante

Con su paquete de galletas, sus botellas de agua y algunas latas. La cumbre euromediterránea pasó desapercibida en la mayor parte de la ciudad de Alicante. Pero también en el entorno de Casa Mediterráneo para aquellas personas que tenían que cumplir con sus hábitos diarios, con sus obligaciones de supervivencia. 

Una persona sin hogar, a escasos metros de Casa Mediterráneo, donde se reunieron los líderes europeos Jose Navarro

A escasos metros de la antigua Estación de Benalúa, cerca del imponente despliegue de seguridad que mueven los líderes europeos, se pudo ver sentado en su silla de todos los días a un sintecho habitual para los vecinos de la zona. Como si nada fuera con él. Con la ropa desplegada en la valla del parque recién adecentado, para que se airease. Con el bastón en el suelo, para ayudarle en sus cortos desplazamientos por la zona. Rodeados de sus bolsas con los alimentos para pasar el día. 

Dentro del edificio, aún sin acabar de construir pese a llevar una década en funcionamiento, se encontraba el alcalde de Alicante, Luis Barcala, promotor de la ordenanza que multa a los sintecho por pedir o por dormir al ras. Esa polémica norma, de hecho, ha llegado hasta Europa por, supuestamente, incumplir artículos de Carta de Derechos Fundamentales de la UE, además del Pilar Europeo de Derechos Sociales y la Declaración de Lisboa.