La Concatedral de San Nicolás de Alicante ha vibrado este viernes con el concierto Pasión, muerte y resurrección de Cristo "Corales del Orgelbüchlein BWV 618-630 "Via Crucis" con piezas de Johann Sebastian Bach y de Franz Liszt, interpretado por más de 60 alumnos y profesores de las especialidades de órgano, clave, piano, coro y orquesta del Conservatorio de música José Tomás de Alicante.

Cientos de personas han abarrotado San Nicolás para disfrutar de un espectáculo para los sentidos, en los que la puesta en escena ha sobrecogido a los espectadores y melómanos. Luces, sonidos y teatralización para dar sentido a la Pasión, que en algunos momentos ha acompañado el dramatismo del momento con carracas, parpadeos lumínicos y la simulación de una tormenta.

Bach, Listz y canto gregoriano

"La pasión, muerte y resurrección de Cristo ha sido musicada por cientos de compositores a lo largo de la historia. Nosotros nos acercarnos a esa «Pasión» a través de los preludios de Coral de Bach, dentro de la liturgia Luterana, del “Via crucis” de Franz Liszt y del canto gregoriano, dentro de la liturgia católica. Una estrecha relación entre ambos, que se puede comprobar por ejemplo en el coral BWV 625 «Cristo yace en los lazos de la muerte» el cual está basado en el himno gregoriano “Victimae Paschali”, contaba a los espectadores congregados uno de los artífices del espectáculo, el jefe del departamento de Música Antigua y profesor de Órgano, Benantzi Bilbao.

Al grito de "padre, perdónales porque no saben lo que hacen" el órgano se iluminaba de rojo y un estruendo de carracas, rayos y truenos anunciaba la muerte de Cristo

Las tres Marías, con cirios en las manos, pasan junto a La Dolorosa y el Nazareno.

El concierto conjugaba partes teatralizadas: el momento de la crucifixión se simbolizaba con seis golpes secos, Jesús es clavado a la cruz, y una carraca, cuando la cruz es levantada; en otra de las escenas se contempla la procesión de las Marías, que con cirios en las manos cantan el Stabat Mater junto a La Dolorosa y el Nazareno. A las puertas de la muerte de Cristo sobrecogía una voz que desde las alturas retumbaba al grito de: "padre, perdónales porque no saben lo que hacen", y con estruendo y la iluminación del órgano de color rojo, las carracas, rayos y truenos anunciaba la muerte de Jesús. Para llegar a la resurrección, en la que la Concatedral se encendió súbitamente, y la tristeza se reconvertía en algarabía con un órgano atronando la Concatedral, donde sonaban a la vez las campanillas, cascabeles, carracas y el triángulo.

El espectáculo contó con dos órganos, un piano, una espineta, una coral y una orquesta de cuerda pulsad y viento- madera

Y todo ello a través de un intenso recorrido musical en el que dos órganos, un piano, una espineta, una coral y una orquesta de cuerda pulsada y viento- madera con fagotes, oboes, tiorba y archilaud entre otros, contribuían a que el concierto, de poco más de una hora, se hiciera corto.

El gran órgano de la Concatedral

El gran órgano que preside la Concatedral ha sido uno de los protagonistas de este espectáculo sacro. Un ejemplar "único" cuyos sonidos recorrían y llenaban cada rincón de San Nicolás. Y para poder contemplar los movimientos de los organistas, en los que manos y pies son imprescindibles para hacer sonar el gran instrumento, una pantalla gigante permitía ver en directo los movimientos de los jóvenes intérpretes.

Para seguir el desarrollo del evento, en la pantalla se proyectaban también los textos originales en alemán y latín que cantaba el coro. Y para conferir mayor emoción y recogimiento, se completaba con imágenes de pinturas clásicas alusivas al momento litúrgico que se representaba.

"Me siento nerviosa antes de empezar, pero cuando empiezo a tocar se me pasa. Es una gran responsabilidad"

Athenea Castillo - Estudiante de órgano, 15 años

"Me siento nerviosa antes de empezar, pero cuando empiezo a tocar se me pasa", explica Athenea Castillo, de 15 años, estudiante desde niña de órgano y clave del Conservatorio, que reconocía la gran responsabilidad de tocar en San Nicolás ante un público expectante. Como ella, el resto de estudiantes y profesores daban el do de pecho este viernes gracias a una intensa semana de ensayos para que el resultado fuera perfecto.

"La idea es que se quede como concierto fijo anualmente", reconoce la directora del evento, la profesora Patricia Peinado. Y cuenta lo especial que es para los alumnos el poder ofrecerlo. "Es uno de los conciertos más comprometidos de todo el año", explica. Peinado destaca la dificultad añadida para la coral de que buena parte de las piezas que han cantado están en alemán "que es un idioma complicado".

Departamento de música antigua

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A las puertas de la Semana Santa, este espectáculo musical cobra todo el sentido. Y se convierte en sucesor del primer concierto "Alicante canta a la Virgen" celebrado el pasado 3 de mayo de 2023 que inició lo que ya va camino de convertirse en una tradición. Una cita que es un orgullo para un Conservatorio que el pasado curso estrenó el departamento de Música Antigua, lo cual tiene el valor de la exclusividad, ya que son pocos los centros que ofrecen estas enseñanzas, y al órgano y el clave se le suman instrumentos de cuerda pulsada y el próximo año la especialidad de flauta de pico.

Además, un paso importante es que gracias a un acuerdo con el Cabildo de la Concatedral, se podrán impartir clases de órgano en San Nicolás, dando un salto cualitativo importante para los alumnos.