Los recortes en las extracciones de agua de los pozos de la provincia de Alicante ordenados por el Gobierno central para preservar el acuífero Villena-Jumilla no se están aplicando en la Región de Murcia. Es más, en algunas zonas de Yecla y Jumilla las plantaciones de regadío han multiplicado de forma apreciable su superficie en los últimos años en un proceso que comenzó en 2007 y sigue avanzando en 2023.

La masa de agua subterránea se extiende por el subsuelo de ambos términos limítrofes, por lo que las medidas hídricas restrictivas no alcanzarán en ningún caso el objetivo deseado si uno de los territorios las incumple. Es decir, los acuíferos seguirán inmersos en un proceso de sobreexplotación con el riesgo de salinizarse y dejar de ser útiles tanto para el uso agrícola como urbano.

Este agravio comparativo indigna a los agricultores de la provincia de Alicante y el perjuicio afecta especialmente al sector primario de las comarcas del Alto y Medio Vinalopó, l'Alacantí y la Marina Baixa. Y además de impedir la recuperación de los esquilmados niveles freáticos también sitúa a los productores agrícolas en una posición de desventaja competitiva. Principalmente porque sus frutas y verduras se encarecen al tener que recurrir a otras fuentes de agua más caras. En este caso los caudales del trasvase del Júcar-Vinalopó con lo que tendrán que ir sustituyendo, de manera progresiva, los aportes hídricos que han venido obteniendo del subsuelo. Un proceso impuesto por el Ministerio para la Transición Ecológica que ya está en marcha y que deberá culminar en el año 2027 con el cierre de muchos pozos situados en Villena que se nutren del acuífero compartido por la provincia de Alicante y la vecina Región de Murcia.

Un millón de metros cúbicos menos en 2023

En la actual campaña la Comunidad General de Usuarios del Alto Vinalopó ya ha tenido que reducir en un millón de metros cúbicos las extracciones de los pozos situados en Villena. Sobre el conflicto planteado el presidente de esta entidad, el villenense Pedro Menor, recuerda que la Confederación Hidrográfica del Segura aprobó años atrás un paquete de medidas precisamente para limitar el consumo de agua en el área de influencia de la cuenca que gestiona. La regulación está basada en dos principios. Por un lado no gastar más agua de la que se venía consumiendo y por otro no sustituir los cultivos anteriores por otros que supongan una mayor demanda hídrica. Sin embargo, a juzgar por las nuevas plantaciones, no parece que estas directrices hayan sido tenidas muy en cuenta por algunos agricultores del Altiplano murciano.

Aumentan las plantaciones de cultivos de regadío en el Altiplano murciano a pesar de las restricciones para preservar los acuíferos del Alto Vinalopó. Axel Alvarez

"La solución pasa por una coordinación entre las Confederaciones Hidrográficas del Júcar y el Segura que permita actuar en ambos territorios aplicando las mismas medidas para alcanzar el objetivo común", ha señalado Pedro Menor. Así lo establece un mandato del propio Ministerio para toda España en el caso de masas de agua compartidas por diferentes Comunidades Autónomas. Sin embargo una planificación conjunta puede generar conflicto social y, por tanto, una fuerte resistencia a su efectivo cumplimiento.

Este problema afecta directamente a los intereses de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, l'Alacantí y el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa. Desde el pasado mes de marzo Ángel Urbina preside esta Entidad Corporativa de Derecho Publico que está formada por 41 organismo de abastecimiento entre los que figuran 23 ayuntamientos y 584 entidades de regadío, entre las que se incluyen 44 comunidades de regantes y comunidades generales. Del trasvase se abastecen hasta 1.500.000 habitantes de la provincia de Alicante y se riegan unas 65.000 hectáreas de regadío, que resultan de la cobertura de 192 hectómetros cúbicos de derechos inscritos -117 de regadíos y 75 de abastecimientos- y de la gestión de 445 expedientes de concesión o autorización al uso de las aguas. 

"Ya hemos presentado nuestras alegaciones y estamos negociando con las autoridades competentes el plan de actuación sobre las masas de agua compartidas", ha informado Ángel Urbina limitándose a señalar que "es un tema complejo desde el punto de vista técnico y estamos trabajando para que se cumpla la ley". Una normativa que obliga a que la gestión de los acuíferos compartidos sea unitaria. "Desde luego no tiene ningún sentido que cerremos un pozo en Villena y a 200 metros siga extrayendo agua del mismo acuífero otro pozo que se encuentra en el término de Yecla", ha subrayado el responsable de la Junta Central de Usuarios.

Asaja denuncia la "incongruencia política"

También se ha pronunciado sobre esta cuestión el presidente de Asaja-Alicante. Para José Vicente Andreu lo que está ocurriendo en la aplicación de las medidas para salvar los acuíferos del Alto Vinalopó es una sinrazón. "Nos encontramos con un claro ejemplo de las incongruencias de las políticas sobre el agua que se aplican en este país y que permiten que cada territorio vaya por su lado y paradójicamente en contra de unos intereses compartidos". En su opinión "lo realmente lamentable es que el sacrificio de los regantes de Alicante va a ser desperdiciado por los regantes de Murcia y, además, con la agravante de que en la Región vecina ni siquiera se han aplicado restricciones al consumo de agua. Su plan de cuenca -afirma Andreu- ni siquiera prevé el escenario catastrófico al que nos enfrentamos por la escasez de agua y sus masas de agua subterráneas también están sobreexplotadas".

«Villena ha sido históricamente muy generosa con el agua extraída de sus pozos para mejorar la economía del Medio y Baix Vinalopó y l’Alalcantí. Pero en los últimos años, debido a la sobreexplotación que sufren los acuíferos, defendemos el cierre de los pozos o que el caudal de extracción se reduzca para que las masas de agua puedan recuperarse y garantizar así el futuro de la agricultura del Alto y Medio Vinalopó», ha señalado el alcalde de Villena, el socialista Fulgencio Cerdán, poniendo en evidencia «la paradoja que se está produciendo con el acuífero que compartimos con Murcia porque, mientras nosotros estamos tomando medidas ellos no lo están haciendo y los recursos hídricos van a seguir esquilmándose. Así que lo que reclamamos del Gobierno central es que aplique las mismas reglas de juego a las dos Comunidades Autónomas -Valencia y Murcia- porque unos estamos haciendo los deberes con un esfuerzo económico extra para los agricultores y otros no a pesar de que compartimos el mismo acuífero».

El segundo acuífero más grande de la provincia

Villena dispone en su amplio término de los acuíferos Solana, Rocín, Peñarrubia, Serral-Salinas, Cabreras, Caudete-Villena y Jumilla-Villena. Éste último es el segundo más grande de la provincia. En régimen natural los siete acuíferos tendrían capacidad para acoger 4.250 hectómetros cúbicos. A modo de comparación el embalse más grande de España, el de La Serena de Badajoz, alberga 3.232 hectómetros cúbicos. Sin embargo, debido a la gran extracción realizada en las últimas décadas, en la actualidad los acuíferos villenenses solo tienen 2.200 hectómetros cúbicos. Por lo tanto, ya se han consumido casi la mitad de sus reservas.

«Un acuífero funciona como una cuenta corriente en la que hay ingresos y gastos pero en este caso no es dinero sino agua», explica el geólogo José Miguel Andreu, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de la Universidad de Alicante. «El agua entra en un 96% por la lluvia que se infiltra en el terreno. Y dentro del acuífero se mueve desde las partes más altas a las más bajas en busca de una salida natura, a través de un movimiento que puede durar hasta milenios Los pozos destruyen ese proceso y cuando se fuerza la extracción se modifica el almacenamiento. Por eso la tendencia freática descendiente ha sido común en todo el Vinalopó».

Que el agua es vida se sabe, pero lo que no saben muchos es que los pozos del Alto Vinalopó han supuesto en el último siglo una fuente de riqueza social, económica y patrimonial para toda la provincia de Alicante cuya continuidad está seriamente amenazada.