Un hombre versátil, polivalente. Amable. Toca el piano desde los ocho años. Ha estudiado tres carreras y algo más. Hijo de una familia de comerciantes charcuteros, su padre prefirió que lidiara la vida por otro costado. No sabía qué estudiar, a parte de la música, claro. Se hizo abogado mientras impartía clases de Música en un colegio. Se metió en la radio como comentarista. Le gustó. Se licenció en periodismo. Sigue con sus clases, muchas veces sentado al piano. Y en líos deportivos, ahora en el fútbol, en el Jove Español de San Vicente que dirige su amigo Rafa Beviá. Además de ser maestro, es una gran persona. Un caballero.

José Germán Iborra Muñiz (Alicante, 1973) creció en la barriada de Carolinas. Su familia siempre ha residido en la calle General Aldave, donde tenía además dos bajos para almacenar jamones, chorizos, salchichones y otros embutidos para tenderos, bares y mesones de Alicante y la comarca, además de la clientela que su padre, Pepe, y su tío Pedro, atendían en el puesto número 23 de Mercado Central, una charcutería que los hermanos Iborra heredaron de sus padres, oriundos de La Nucia, un paraíso del embutido tradicional. Están felizmente jubilados. Germán tiene una hermana, Isabel, tres años menor, que es funcionaria.

Desde párvulo estudió en el colegio Agustinos, donde mandaba el padre Ángel Escapa, entre la enseñanza y el balonmano. A los ocho años asistió a sus primeras clases de solfeo y armonía, dice que por obligaciones maternas, para aprender a manejar las teclas y los pedales para hacer sonar el piano. Cuatro tardes cada semana con las partituras debajo del brazo camino de ida y vuelta desde su casa al Conservatorio de Música, situado en la calle San Fernando. Unos 3.000 pasos. Así durante diez años.

Finalizó COU en el colegio San Agustín y no sabía qué estudiar, música a parte, claro. Estamos en 1991. Ayudó a la familia en el almacén muchas jornadas, siempre temprano, hasta la hora de las clases. Su padre quería que estudiara y pocas oportunidades le dejó para que se entusiasmara del negocio familiar. Germán, ya bachiller, tomó un autobús con destino a la Universidad de Alicante para matricularse de algo, sin saber en qué. Pero en el viaje coincidió con un compañero de curso que iba a inscribirse en estudios de Derecho. Sin dudarlo, Germán se matriculó en esa disciplina. Tenía 18 años y era un loco por la música. Compaginó los estudios en la facultad con el Grado Superior de Piano. Antes fue profesor de música que abogado.

Su debut como enseñante fue en el colegio Jesús María, en Vistahermosa. Ahí dio clases durante tres cursos, el tiempo suficiente para licenciarse en Derecho. Se preparó. En 2002 aprobó las oposiciones para acceder a una plaza de Educación Secundaria. Superó la prueba. Su primer destino fueron las aulas del instituto Antonio José Cavanilles, en Babel. Y ese año se casó con Mati Mira. Dos cursos más tarde se trasladó al IES Virgen del Remedio. Fue vicedirector y jefe de estudios durante los 16 años de estancia en ese centro que recuerda con máximo cariño: «En ese instituto me he formado como profesor y como persona». Ahí encontró grandes compañeros en tal difícil tarea: Sofía Morales, la directora, Eva Montesinos, Pau Soto y demás profesores y aliados, como Maurilio Bianchi o Soad Kchitil El Haraj, en un entorno multicultural y diverso en la zona norte, fuera y lejos de una ciudad que mira el mar, pero que a sus espaldas mantiene espacios pobres y tristes.

Siempre inquieto, se matriculó en el curso de doctorado en Musicología. La tesis la dirigió Leandro Navas. El trabajo se centró en las metas académicas, el auto concepto, los retos sociales y las percepciones de éxito del alumnado en el área de la Música. En 2008 obtuvo el grado de doctor en la Universidad de La Rioja. Al mismo tiempo, empezó a colaborar en diferentes medios de comunicación: desde «Radio Hércules», con Óscar Crespillo al frente, a «NCI Radio», del fallecido Tedy García, un locutor argentino, casi siempre dedicado a la información deportiva desde un pequeño estudio, pero armado de tecnología punta para las transmisiones.

No se considera buen estudiante. Pero el periodismo le sorprendió. Profesor de Música en Virgen del Remedio, aún doctorando y locutor, se matriculó en Ciencias de la Información en la Universidad Miguel Hernández. Acabó la carrera en cuatro años, en 2014. De vuelta a los medios. Una mañana, dos trabajadores de «Información TV», de esta casa, Ana Gosálvez y Víctor Pérez, le ofrecieron presentar y dirigir el programa «Jugadas», espacio centrado en el deporte base alicantino. Estuvo ocho largas temporadas ante la pantalla y en los entresijos del ejercicio físico. Hizo un máster de Derecho Deportivo en la Universidad de Valencia, junto a otro alicantino, José Díaz, también abogado y en la actualidad diputado en las Cortes por el PSPV-PSOE.

Ahora sigue como profesor de Música en el IES Jorge Juan. Mucha experiencia acumulada: «Desde que me dedico a la enseñanza han habido numerosos cambios de leyes educativas; LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE y ninguna ha mejorado a la anterior. Si una ley la hace alguien que no ha pisado un aula en su vida, es imposible mejorar el sistema educativo. Es imprescindible disminuir la ratio en clase y descargar de burocracia a los profesores». Germán es crítico con el sistema. Cree que hay mucha mediocridad en la sociedad, empezando por la clase política: «El que no vale para nada lo enchufan en cualquier chiringuito y eso se ha extendido a la educación, a la sanidad, a la justicia, etcétera».

Polifacético generoso, compagina las clases musicales con la dirección deportiva del Jove Español de San Vicente, equipo de fútbol del grupo sexto de Tercera División. Llegó a la llamada de su amigo Rafa Bevià, regente del club. A parte de fichajes, descartes, tácticas y demás, Germán también ejerce de taquillero y en funciones de protocolo, además de encargarse de los asuntos jurídicos.

De la familia Iborra Mira han llegado dos hijos: Nicolás, de 17 años, e Inés, tres años menor. El chaval acaba de ser campeón de España de remo, con su amigo Santi Seijo en aguas cercanas. Germán, herculano desde pequeño gracias a su padre, asegura que «el Hércules ha tenido muy mala suerte con su máximo accionista. En sus empresas tiene a los mejores abogados o ingenieros y en el Hércules dispone de una estructura más propia de un club de regional».

Esta es la breve historia de un buen alicantino. Estudioso, exigente, decente profesional, amable y, aunque practica el remo como su hijo Nicolás, tiene los pies en la tierra, como profesor de música, como abogado o periodista. En todo. Sigue sentado ante el piano.

Maestro y caballero. La tesis doctoral sobre Música se la dedicó a la abuela de sus hijos: «A mi suegra, Matilde, la persona más buena que conocí».