Los colegios profesionales, reconocidos como instituciones de derecho público, tienen como misión principal servir a la sociedad, regular el ejercicio de las profesiones, defender los intereses profesionales de sus colegiados y proteger a la ciudadanía de irregularidades que se produzcan en algún ámbito profesional.

Por todo ello son una pieza clave, e imprescindible, en el engranaje que envuelve cualquier cuestión profesional. ¿Y cómo llevan a cabo todo este proceso? A través del código deontológico de cada una de las profesiones.

Así lo manifestaron los representantes de diversos colegios profesionales en una mesa redonda celebrada el pasado jueves en las instalaciones del diario INFORMACIÓN. Al encuentro acudieron Antonio Martínez-Canales, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Alicante; Armando Sala Berendes, tesorero de la Junta Provincial de Alicante e interventor del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Alicante; Carlos Casas Lucas, presidente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Alicante; Ignacio Gally Muñoz, decano electo del Colegio Provincial de la Abogacía de Alicante; Francisco Martín Irles, secretario de la Unión Profesional de Colegios Profesionales en Alicante y Hermann Schwarz, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Alicante.

Sin embargo, los colegios profesionales se presentan a la sociedad, en numerosas ocasiones, como entidades desconocidas, cuyas funciones, ventajas y beneficios se escapan de la opinión pública. Por ello, los ponentes del encuentro coincidieron en que es fundamental visibilizar la función que cumple un colegio y qué puede aportar a la sociedad. Tal y como dejaba patente Carlos Casas, «el reto más importante que tenemos es la visibilidad porque mucha gente no sabe qué es un colegio profesional y no entiende los servicios que prestamos. Debemos visibilizarnos y hacernos comprender. Podría decir que el colegio es una prolongación de la universidad».

Los participantes pusieron puntos en común que afectan a los procedimientos de sus corporaciones. RAFA ARJONES

Por su parte, Ignacio Gally argumentó que los colegios «son imprescindibles para nuestros colegiados a la hora de regular el ejercicio de todas las profesiones y también para la sociedad, tanto para los justiciables como para la administración de justicia». Todo ello apoyado en el código deontológico y el respeto al ejercicio de la profesión, la formación continua, y la obligatoriedad de la formación. Opiniones que eran respaldadas por el resto de colegas presentes en la jornada, como fue el caso de Francisco Martín, quien afirmó que «los colegios profesionales tenemos que ser capaces de proyectar una imagen positiva de la institución colegial, y esto lo haremos en la medida en que hacemos ver a la sociedad que el ciudadano puede tener mayor seguridad al recibir un servicio de un profesional».

«Son garantía de que ese profesional tiene la formación necesaria, al que se le añade la formación continua», matizó Martín. El secretario de la Unión Profesional de Colegios Profesionales recalcó la validez del código deotológico y cómo el ciudadano debe saber que los profesionales están sujetos a unas normas de obligado cumplimiento, «son normas en bien del ciudadano».

La seguridad ante todo

Profundizando en qué aportan los colegios profesionales a la sociedad, el concepto que más sonó en la mesa, y con el que todos los participantes estuvieron de acuerdo, es la seguridad. Ejemplo de ello es la campaña de seguridad industrial en la que está inmerso el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Alicante, cuyo slogan muestra a la perfección esta filosofía: «La seguridad está ahí pero no se ve». Como explicó su decano, Antonio Martínez-Canales, «se trata de un servicio a la sociedad que se está prestando y que poner en valor el trabajo que se hace desde las ingenierías en todo lo que respecta a la seguridad industrial».

Por su parte, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Alicante se centra en el desarrollo e implantación de I+D+i y contribuye con la administración pública en la revisión de todas las normas que abarcan los distintos ámbitos de la profesión.

Carlos Casas, del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, puso en valor la gran fuente de información que son los colegios, ya que «contribuyen a hacer más posible y práctica la construcción, de forma que el ciudadano se beneficia, por ejemplo, sobre la aplicación de subvenciones públicas».

«Lo que aporta el Colegio Profesional de Abogados a la sociedad es la seguridad». Así de claro fue Ignacio Gally, que explicó que desde que los estudiantes se gradúan en Derecho «nos aseguramos de que tengan una formación más completa y práctica para ser buenos profesionales y desarrollen correctamente su actividad profesional desde antes de que sean colegiados. Cuando ya se han incorporado al colegio, nuestra función de cara a la sociedad es de control interno de nuestros propios colegiados a nivel deontológico. Y toda esta regulación aporta seguridad».

El encuentro tuvo lugar en las instalaciones de INFORMACIÓN. RAFA ARJONES

Y en este punto coincidió Hermann Schwarz, del colegio de Médicos, quien indicó que «la autorregulación de la profesión es la gran importancia de los colegios». «En nuestra profesión existe el intrusismo con prácticas de pseudociencia o curaciones milagrosas y eso es un peligro real para la ciudadanía, lo cual es perseguido activamente desde el colegio, actuando de oficio».

Francisco Martín, de la Unión Profesional de Colegios Profesionales, aportó una visión más filosófica a la hora de referirse a los colegios, definiéndolos como «lugares de encuentro, donde se puede recibir orientación, actualización, formación, amparo y asesoramiento. Los colegios son lugares de libertad, no sujetos al poder político».

¿Colaboración con la administración pública?

«Desde la Administración no se nos mira como se debería porque no se tiene en cuenta cuál es la aportación que podemos hacer en todos los ámbitos de la sociedad civil», alegaba Antonio Martínez. «Queremos colaborar para aportar lo mejor a la sociedad a través de nuestros profesionales», añadía. Una opinión compartida por el resto de participantes en el encuentro, como fue Armando Sala, que aludía a que los colegios podrían colaborar de forma más amplia pero no se está llevando a la practica».

Por otro lado, Carlos Casas pide a la administración «más empatía y celeridad pensando en las personas, ya que el ciudadano necesita que le resuelvan el problema lo antes posible». Destacó que los colegios tienen «la experiencia inmediata», algo que las instituciones públicas «pueden aprovechar, puesto que es un bien, un capital para agilizar su funcionamiento».

Toni Cabot, director del Club INFORMACIÓN, fue quien moderó el debate. Rafa Arjones

Ignacio Gally propone generar mesas de trabajo en las que sean invitados los profesionales de cada sector y que así «podamos aportar una visión más práctica e independiente y decir lo que queramos sin temor a nada. Si la Administración se apoyara más en los colegios las cosas irían bastante mejor».

Una visión más reivindicativa fue la del secretario de la Unión Profesional de Colegios Profesionales, Francisco Martín, quien hizo hincapié en la ausencia de los colegios profesionales en la toma de decisiones o dictado de normas, por ejemplo en los Consejos Sociales de las universidades: «¿Quién dictamina las normas? El legislativo, que depende del partido político. ¿Quiénes están siempre? El poder político y representantes de la Administración, representantes de las asociaciones empresariales y sindicatos». Además, puso el foco en que «en los últimos 15 años nunca vi tantas corrientes desregularizadoras de las profesiones y de los colegios. Me resulta extraño que estas corrientes nos están llegando a través de una profusión impresionante de normas regularizadoras. Nos quieren desregularizar a través de la regularización».

Por su parte, Hermann Schwarz dejó claro que lo que les importa es la defensa de sus colegiados: «No se trata de hacer amigos ni de afinidades políticas, se trata de ser profesional. Ningún político debe dejarte en una lista excluyente».