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El anormal calor en noviembre impide a los agricultores plantar cereales en la provincia de Alicante

Nunca se han registrado unas temperaturas tan elevadas a estas alturas del año, con el termómetro por encima de los veinte grados

La siembra del cereal no ha podido comenzar en el campo alcoyano a causa de la sequía.

La siembra del cereal no ha podido comenzar en el campo alcoyano a causa de la sequía. / Juani Ruz

J. A. Martínez

J. A. Martínez

Las altas temperaturas y la falta de lluvias en la provincia de Alicante están amenazando algunos de los cultivos de invierno. Por lo pronto, el cereal no se ha podido empezar a sembrar ante una situación de sequía para la que no hay perspectiva de su final; mientras que las hortalizas de invierno también podrían verse afectadas. A todo esto se unen los posibles efectos del temporal de viento que azotó la provincia la semana pasada y que causó daños en algunos de los cultivos de cítricos, que todavía están pendientes de ser evaluadas.

El mes de noviembre acaba de comenzar y va camino de convertirse en uno de los más calurosos desde que hay registros en la provincia de Alicante. Hasta ahora, este récord se batió el año pasado con una media de catorce grados centígrados. El mes apenas ha llegado a la mitad y el promedio ya se sitúa en 16 grados, dos por encima de aquella temperatura y con bandazos en los termómetros, en las que hace más frío de lo habitual, con momentos de calor y tiempo casi primaveral. En estos momentos, los termómetros están alcanzando temperaturas por encima de los veinte grados y mínimas de 15. Este viernes en Elche se alcanzaron máximas de 25,1 grados, en Benidorm de 23,7 y en Alicante de 23,3, según los datos de la Agencia Española de Meteorología (Aemet). Tras unos días en los que parecía que llegaba el frío, los termómetros vuelven a subir.

El año pasado ya se perdió el cien por cien de la cosecha de cereal en la zona de Alcoy y todo apunta a que la situación se podría repetir este año. "Desde septiembre no ha llovido y no hay suficiente humedad en el suelo. No se puede preparar los campos, ni se puede sembrar", aseguró a este diario el vocal para el sector del cereal de la Asociación Jóvenes Agricultores (Asaja), Ricardo Ferri. El año pasado se llegó a cosechar, pero la falta de lluvias provocó que la espiga se secara. A lo largo de este otoño, las precipitaciones han sido escasas y los agricultores están a la espera. Pero las previsiones no apuntan a que vaya a llover en las próximas semanas. Habrá calor y más viento. Ferri señaló que en estos momentos los agricultores no pueden hacer nada, salvo esperar a las lluvias, aunque ya se debería haber empezado a sembrar los campos. El tiempo va pasando y aún no se sabe cuándo hará acto de presencia la lluvia.

Las temperaturas están amenazando a los cultivos de alcachoha en la provincia.

Las temperaturas están amenazando a los cultivos de alcachofa en la provincia. / Áxel Álvarez

La situación preocupa también en el campo ilicitano, donde las altas temperaturas están amenazando a los cultivos de las hortalizas de invierno, especialmente la alcachofa. Aunque todavía es pronto y todavía no ha empezado, la amenaza de días de calor pone en riesgo las alcachofas variedad blanca de Tudela, aseguró a este diario Pedro Valero, presidente de Asaja en Elche. "Falta frío y eso se traducirá en baja producción", señaló. Las hortalizas necesitan frío y la actual climatología amenaza a que puedan ser atacadas por hongos que comprometan su crecimiento.  

Valoraciones de expertos

Por su parte, a preguntas de este diario, el profesor del grado de Ciencias Ambientales y coordinador del Programa de Doctorado en Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), José Navarro, explicó que el mes de noviembre suele ser, con carácter general, de disminución de la actividad agraria, exceptuando en zonas que mantienen unas condiciones climáticas adecuadas para el cultivo, y en particular en el sur alicantino y los tradicionales cultivos de invierno. Pero el aumento de las temperaturas trae consigo varias consecuencias. Por un lado, "si no hay precipitaciones, se reduce la humedad del suelo, esto la evaporación, por lo que las plantas tienen menos disponibilidad de agua. Las plantas aumentan su transpiración con el incremento de temperatura. Por tanto, se produce un aumento de la evapotranspiración", señaló.

Según su análisis, "en el caso de la agricultura, para amortiguar la reducción de agua disponible en el suelo, se hace necesario modificar e incrementar el riego para mantener las cosechas, para no perder productividad. En consecuencia, si hay aumento de la temperatura y son escasas las precipitaciones, se produce un incremento de la demanda de agua. Otra situación posible es la de que no se siembre"·, dijo. Para este investigador en ciencias ambientales y en ciencia del suelo, "nuestra provincia seguirá situada entre dos escenarios, el de las sequías y el de exceso de precipitaciones que pueden originar inundaciones. La adaptación a ambos escenarios es una de las cuestiones más importantes que debemos abordar para poder obtener los beneficios de ambas situaciones y reducir los efectos negativos y los riesgos".

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