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Los ginecólogos coinciden en Alicante en que los avances en la prevención reducirán el cáncer de cuello de útero a mínimos

El jefe del área en el Hospital de Alicante considera que la inclusión de la vacuna en los varones y los nuevos cribados a las mujeres pueden contribuir a disminuir la incidencia de este tumor

Congreso sobre el cáncer de cuello uterino y el virus del papiloma humano en Alicante.

Congreso sobre el cáncer de cuello uterino y el virus del papiloma humano en Alicante. / HÉCTOR FUENTES

Alberto Losa

Alberto Losa

 El tratamiento para la prevención del cáncer del cuello de útero —o cáncer de cérvix— puede avanzar hasta dejarlo en «anecdótico», casi superado. Una situación que, aunque todavía lejana, es posible, como han coincidido el jefe del servicio de Ginecología del Hospital Doctor Balmis, José Antonio López, y su predecesor en el cargo, Juan Carlos Martínez, durante el congreso organizado por la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC) en el Auditorio de la Diputación de Alicante.

En él han participado diversos ponentes, que han compartido los últimos avances en la vacunación del virus del papiloma humano (VPH), en el diagnóstico precoz del cáncer de cérvix, así como en el tratamiento de las lesiones relacionadas con esta enfermedad.

El cáncer de cuello uterino es el cuarto más común entre las mujeres a nivel mundial, solo después del de mama, el de pulmón y el de colon. Pese a ello, puede llegar a «erradicarse», esto es, que su tasa de prevalencia sea inferior a 4 mujeres de cada 100.000, según los criterios que utiliza la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«La OMS ha declarado como prevenible el cáncer de cérvix y se puede reducir a mínimos. Podemos porque tenemos todas las herramientas en países desarrollados como España», señala el Doctor López.

El jefe del servicio de Ginecología apunta que estas herramientas se dividen en tres fases: «Tenemos la prevención primaria, que es la vacuna fundamentalmente. Está implementada en el calendario vacunal, también para los varones. Tenemos la secundaria, que son los cribados. Clásicamente, han sido la citología, pero se ha visto también que las pruebas del papiloma son un poquito más eficaces. La terciaria es que, cuando se detectan las lesiones, se haga el mejor tratamiento».

El doctor Juan Carlos Martínez (izquierda de la imagen) y el doctor José Antonio Martínez (derecha).

El doctor Juan Carlos Martínez (izquierda de la imagen) y el doctor José Antonio Martínez (derecha). / HÉCTOR FUENTES

El Doctor Martínez apunta que la estrategia de la OMS para reducir la prevalencia de este cáncer puede dejarlo en prácticamente superado: «En España, las tasas de incidencia han ido bajando, pero si miramos desde que se introdujo la vacuna, la tendencia es que irá bajando hasta que la enfermedad esté presente en 6 mujeres de cada 100.000. Al bajar de ahí, la OMS podrá clasificarlo como un cáncer un poco anecdótico. Vamos caminando hacia eso, con la concatenación de la prevención primaria, secundaria y terciaria».

En este sentido, el Doctor López apunta que una de las grandes novedades que está ayudando a esta cuestión es el recién implantado cribado poblacional. Una citología que se hace a las pacientes en la que es la sanidad pública la que llama a todas las mujeres, por edad, a realizarse estas revisiones: «Va a ser igual que el cáncer de mama. El cribado organizado, poblacional, ha demostrado ser mucho más eficaz».

El jefe del servicio de Ginecología añade que las mujeres a las que se va a llamar son las pacientes a partir de los 25 años: «De los 25 a los 30 años se hará una prueba, a partir de los 30 años se hará otra y luego, igual, a las pacientes que den negativo se les repetirá cada tres o cinco años y, las que den positivo , serán a las que habrá que enviar a una unidad de referencia para estudiarlas. Muchas no van a tener nada, pero algunas van a tener lesiones que hay que tratarlas»

Estas lesiones precancerosas son una «ventaja» a la hora de detectar el cáncer de cérvix que no se encuentra en otras enfermedades tumorosas: «El cáncer de cuello uterino tiene lesiones previas que se pueden detectar. Si lo que fuéramos a diagnosticar a la paciente fuera un cáncer directamente sería más difícil, pero es que lo que le diagnosticamos son lesiones precursoras, que se llaman».

El anterior jefe del servicio subraya que el resultado de esta prevención primaria es clave para eliminar las lesiones precancerosas y, por tanto, reducir la incidencia del cáncer invasor: «No es como el cáncer de mama, donde detectas ya el cáncer, aunque sea pequeño, y lo que quitas es la mortalidad en la mama. Aquí no. Aquí, como conocemos la historia natural, sabemos que antes de que sea cáncer como tal hay unas lesiones precancerosas, y detectamos ese precáncer, lo tratamos y abortamos el proceso de evolución al cáncer».

Este es el motivo que da esperanzas, concluye: «Por eso vamos a disminuir. Es verdad, va a ocurrir, va a ocurrir. Claro, esto lo van a ver nuestros hijos, pero es una buena noticia».

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