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Entrevista | Mari Carmen Díez Maestra, psicopedagoga, escritora y asesora de docentes

«Cuesta mucho poner normas a los niños y a veces hay que decirles no»

«Contigo aprendí» es el título de su último libro, una recopilación de tribunas publicadas en INFORMACIÓN con las miradas y reflexiones de una experta en educación y crianza que aborda las nuevas modas y las viejas costumbres.

Mari Carmen Díez con su nuevo libro "Contigo aprendí"

Mari Carmen Díez con su nuevo libro "Contigo aprendí" / Héctor Fuentes

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A. Fajardo

A. Fajardo

Es el segundo libro en lo que llevamos de año, tras «Oficios para vivir» llega «Contigo aprendí», ¿qué aborda en este nuevo trabajo?

Ha sido por coincidencia. Son dos editoriales distintas y cada cual inició su proceso y han coincidido al salir. Este es el tercer libro hecho a base de las tribunas de INFORMACIÓN. El primero fue «Los pendientes de la maestra» y después hubo otro que hice con un amigo, Vicente Arnáiz, que también escribe opinión en el periódico de Menorca. Yo abordo siempre temas que tienen que ver con educación y con crianza, con los niños y con las familias, porque he dedicado 46 años de mi vida a ser maestra. Me preocupa ver cómo la gente cría a los chiquitos, me preocupan ciertas modas últimas que confunden a los niños y de eso hablo en el libro. Al tratarlos como si fueran adultos, se les trata como iguales.

¿Por qué es importante ponerle normas a un niño?

Cuesta mucho en este momento poner normas a un niño, parece que está mal visto que una madre le diga esto no lo hagas. Qué salvaje resulta que cuando es la cosa más normal del mundo. Ahora parece que hay que decir sí siempre porque es positivo entre comillas. Pero no es así, en ocasiones cuando le dices que no un niño es de lo más positivo porque en realidad hace falta que se lo digas y se está tendiendo a no hacerlo. Entonces luego los niños se creen que son más de lo que son, que pueden decidir. En el libro, al igual que en las tribunas abordo esto y también el tema de las pantallas o cualquier tema que a mí me preocupa de la infancia y de cómo se está educando en la escuela. 

También trata la vieja costumbre de meterles miedo desde pequeños...

En uno de los capítulos hablo del miedo, con experiencias cotidianas que yo he vivido y que son muy habituales. Un día, en una verdulería vi cómo un niño tocaba toda la fruta y todo lo que había por allí, mientras la empleada estaba nerviosa hasta que se lo dijo a su madre. Ésta le dijo al hijo la típica frase de que la señora lo iba a meter en el cuarto oscuro. Algo que yo de pequeña siempre había oído y fíjate si hace años de eso. Entonces me metí en la conversación porque me quedé extrañada y le pregunté a la madre que si eso se llevaba todavía y me contestó que así se quedaba tranquilo.

Mari Carmen Díez con su nuevo libro "Contigo aprendí"

Mari Carmen Díez con su nuevo libro "Contigo aprendí" / Héctor Fuentes

En la actualidad muchas familias son partidarias de ese modelo de educación, mientras otras apuestan por lo el término de moda de «educar en positivo»...

Yo lo que recomiendo es que empecemos con la cabeza y no con la moda, que pensemos desde nuestra forma de ser. Si en un momento dado hay que decirle no varias veces y con energía porque el niño va a cruzar la calle, está en peligro o se lleva la mano a la boca, hay que hacerlo. Si en ese momento te viene a la mente la educación positiva y lo de no ponerse negativos entonces te quedas paralizado y te quedas inseguro. A veces pasa que los niños van al parque con sus juguetes, uno con su coche y otro con su camión y las madres les dicen que compartan. Pero no hay que forzar la situación, hay que dejarlos que jueguen y que se las aclaren como puedan, porque a veces no se conocen y no quieren soltar lo que han llevado. Hay veces que les imponemos unas normas por quedar bien y otras veces les hace falta una norma y decirles que no. 

¿Y qué dice de los castigos?

No creo que hagan falta los castigos, pero, en un momento dado si estás viendo que hace una determinada cosa muchas veces y le has dicho que no lo hagas y se lo has explicado, entonces solo te queda decirle, pues mira, te quedas aquí conmigo un rato, no te dejo ir a tal sitio... Si eso le quieres llamar castigo, llámale, pero no llega a ser ni castigo. Por supuesto, yo no hablo nada de castigos corporales y nada de cosas de otra época, pero creo que estamos en exceso en el lado de la permisividad y los chicos se confunden. A veces vale la pena decir que no.

En este libro, sus protagonistas son los niños, pero también los padres y los abuelos...

 Hablo de las familias porque siempre surgen situaciones como las que estamos hablando, pero los niños son los protagonistas indiscutibles porque una de mis aspiraciones ha sido que el público en general, el que lee el periódico, pueda acercarse a lo que es un niño pequeño sin pensar en el en el tópico de que un niño es quien arma jaleo o de que no tiene nada en la cabeza. Mi intención es que los lectores se den cuenta de que uno piensa desde el principio, aunque sea un bebé y esté mirándolo todo y todavía no hable, pero por adentro está construyendo su psiquismo y está empezando a pensar. Ese momento a mí me parece un privilegio, poder estar cerca, y muchos de los escritos que he hecho tienen que ver con eso.

La educación en la Comunidad Valenciana está en un momento de cambios, ¿qué opina del distrito único?

El distrito único ya salió hace un montón de años se volvió a quitar y ahora otra vez lo ponen, pero, me sabe mal decirlo así de claro, es una mentira, es un engaño. Lo de que uno puede elegir cualquier escuela es una especie de cosa que se vende muy bien porque tienes libertad de enseñanza, da la impresión de que puedes llevar a tu hijo a cualquier colegio, pero normalmente la gente lo lleva donde más cerca le pilla de su casa y no lo lleva a uno que no puede pagarlo.

¿Qué le parece la ley de Libertad Educativa?

Tendríamos que llegar a un punto donde lo que es bueno para la educación, para la pedagogía y para los niños no tuviera que cambiarse cuando entran unos o cuando entran otros. El valenciano es una riqueza, ¿por qué tienen que quitarlo? Cuanto más tenga un niño de base y a su alcance, mejor. Si un niño tiene dos lenguas desde el primer momento cogerá más fácilmente la tercera eso lo saben todos.

 ¿Qué es lo que más urge abordar en el sistema educativo?

La salud emocional. Cada vez hay más acoso escolar y se tarda mucho en solucionarlo, se pierde mucho tiempo en recabar datos en lugar de entrar directamente a trabajar con los implicados. El tema de la salud mental en la escuela se deja hasta que ya tienen el problema. Hacen falta psicólogos escolares n.

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