El bar «Son 25», treinta años en familia

El bar ubicado en la calle San Pablo, cerca de la plaza Manila, una esquina que lleva tres décadas siendo el escenarios de encuentros entre amigos y una clientela fiel que disfruta de la amplia variedad gastronómica

El bar "Son 25" es un establecimiento familiar y entregado a su clientela

El bar "Son 25" es un establecimiento familiar y entregado a su clientela / Jose Navarro

El bar regentado por Rosa y sus dos hijos tiene una larga historia detrás. La propia dueña es nacida en Almería, criada con raíces argentinas y emprendedora en el mundo de la hostelería hace ya más de treinta años en la ciudad condal, Barcelona. 

Esta travesía se completa con el último destino: Alicante. Más concretamente en el barrio del Plá de Carolinas. Toda una vida dedicada a su clientela, al servicio de un barrio caracterizado por la cercanía y la hospitalidad de sus vecinos. Rosa lo tiene claro, «lo más bonito que tengo es mi clientela». Así de clara es cuando le hablan de las personas que visitan «Son 25» cada día. 

Sus bocadillos y suculentas patatas bravas son las joyas de la carta.

Sus bocadillos y suculentas patatas bravas son las joyas de la carta. / Jose Navarro

La prioridad de la dueña es que en su casa, tanto sus empleados como los parroquianos, «intento que también sea la casa de los míos». Una historia de tres décadas que no sería posible si el bar no se hubiera mimetizado con la idiosincrasia del barrio, todo se lo debe a la multiculturalidad de sus platos. Esto directamente encaja con la diversidad étnica que convive en la zona, «yo he sido emigrante en Argentina y sé de que se trata, aquí todo el mundo es bienvenido», comenta Rosa. Eso sí, con respeto a la mesa de al lado y a los trabajadores, aunque la vida de barrio se viva de manera alborotada. 

Valores seguros

El establecimiento, en parte gracias a los viajes vitales de Rosa, ofrece una amplia oferta gastronómica, pudiendo transportarte a distintos rincones de nuestra geografía con solo un bocado. Sus suculentas empanadas argentinas y sus jugosos bocadillos son elecciones imperdibles en su carta. Sin olvidar los desayunos más completos. La visita a «Son 25» tiene como culpable su plato estrella, las patatas bravas, gracias a una receta secreta que solo conocen ellos. Por otro lado, la materia prima que se emplea en los bocadillos los mantienen durante décadas como la referencia en el barrio. Una oferta que se completa con la verdadera joya de la corona, las influencias de la terreta, de Alicante. Los torreznos, con un precio más que competitivo combinan el crujiente y la untosidad que se busca con este plato. Gracias a unos precios económicos, los amigos, de distintas edades, se reúnen en la mesa con cualquier excusa, eso sí, siempre con una Estrella Damm, fría y bien servida, que consigue dar sentido y completar la experiencia de un bar con espíritu familiar. Además la confianza de la marca es un valor añadido, «siempre han creído en nosotros, he probado otras pero esta es la mejor». 

No solo ella, sus hijos y sus dos empleadas, transmiten los valores de «Son 25», para Rosa, «mis empleadas son transparentes, en un mundo donde es complicado confiar en alguien, con ellas lo he conseguido». Todo por y para su comunidad, han cumplido 30 años a través de un viaje por influencias variopintas y siempre siendo el lugar donde pecar deliciosamente con una Estrella Damm.