Barcala impulsará las ZAS de Castaños y el Casco Antiguo de Alicante en «cuestión de días»

El gobierno local del PP confía en poder iniciar los expedientes de forma casi inmediata y asegura que ambos espacios se tramitarán de manera paralela

Castaños, una Zona Acústicamente Saturada

Alex Domínguez

Alejandro J. Fuentes

Alejandro J. Fuentes

Solo un día después del fin de fiesta, el Ayuntamiento de Alicante recupera su ritmo habitual. Este martes, el gobierno municipal del PP ha anunciado que retoma los trámites de las Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS) en Castaños y el Casco Antiguo para iniciar los expedientes lo antes posible, un avance que será «cuestión de días».

Así lo ha manifestado el vicealcalde de Alicante, Manuel Villar, quien reconoce que el objetivo inicial pasaba por empezar el proceso durante el mes de junio, pero que, debido a las fiestas de Hogueras, se ha pospuesto ligeramente por la complejidad de llevar a cabo su tramitación durante los días grandes de las fiestas de la ciudad. Según Villar, queda pendiente «resolver algunos flecos» que, básicamente, consistirían en asegurarse de que las diferentes medidas son aceptadas por todas las áreas implicadas: «No podemos hacer algo en una concejalía sin tener en cuenta cómo afecta a las demás». No obstante, se trata de una comprobación que no debería demorarse en el tiempo, de acuerdo con lo detallado por el vicealcalde.

Mientras, el Ayuntamiento sigue a la espera de saber si el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana admite su recurso contra la sentencia de un juzgado de Alicante, que obligaba precisamente a establecer la ZAS en el entorno de Castaños. Aunque el gobierno que lidera Luis Barcala asegura estar de acuerdo con la medida planteada por el juez, la sentencia defiende que se ha producido una vulneración de «derechos fundamentales» a los residentes de la zona, por los altos niveles de ruido, incompatibles con el descanso. En este sentido, el ejecutivo municipal teme que reconocer la vulneración pueda abrir la puerta a reclamaciones económicas por parte de todos los residentes de las calles donde se concentra el ocio nocturno. Motivo por el cual plantará cara en los tribunales a la denuncia vecinal al mismo tiempo que impulsa aquellas medidas que se recogen en la propia sentencia recurrida.

¿Cautelares?

Lo que no se ha concretado por el momento es cuánto tiempo podrá extenderse en el tiempo el proceso para la aprobación de las ZAS de Castaños y el Casco Antiguo. En cualquier caso, el gobierno de Barcala ya anunció hace unas semanas que sigue barajando la aplicación de medidas «cautelares» durante la tramitación para poder atajar el problema del ruido cuanto antes. Para ello, el Ayuntamiento se encuentra estudiando cómo controlar la saturación acústica en ambas zonas de la manera más rápida posible, con independencia de los trámites necesarios para que termine aplicándose una ZAS en los dos espacios del Centro, donde tradicionalmente se han concentrado numerosos negocios de ocio nocturno y hostelería.

Tampoco ha detallado, por el momento, el ejecutivo municipal del PP en qué consistirán dichas medidas: «Tenemos que aprobarlo en Junta de Gobierno y ahí estará todo indicado», apuntó Villar antes de las Hogueras. Sí es cierto que, en diferentes intervenciones sobre la futura aplicación de las ZAS, el Ayuntamiento ha reconocido que ese control acústico podría ir encaminado a una reducción de horarios de las terrazas de la hostelería y al posible adelanto de la hora de cierre de locales. Estas medidas cautelares, que se aplicarán de forma paralela en los dos espacios «conflictivos», no tendrán por qué ser las mismas, sino que podrán ajustarse de forma diferente en función de las necesidades de cada zona. Aunque, eso sí, se aplicarán siempre «en función de los resultados» de los informes y las mediciones de las que disponga el Ayuntamiento de Alicante.

Una apuesta, la aplicación de las ZAS en Alicante, que, tras años de enfrentamiento tanto en los tribunales como dentro del propio Ayuntamiento, comienza a perfilarse para su puesta en marcha, según el equipo de gobierno de Barcala, de forma casi inminente.

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