El gobierno de Barcala señala a las concejalías por la demora en aplicar las ZAS en Alicante

Las áreas de Medio Ambiente, Turismo, Comercio y Urbanismo tendrán que opinar sobre las medidas

Castaños, una Zona Acústicamente Saturada

Alex Domínguez

Alejandro J. Fuentes

Alejandro J. Fuentes

La tramitación de las Zonas Acústicamente Saturadas en el entorno de la calle Castaños y del Casco Antiguo, en los que podrán aplicarse medidas extraordinarias contra el exceso de ruido, está a la espera de informes que el gobierno local del PP ha solicitado a las distintas concejalías «implicadas». Ese es el motivo, según el vicealcalde, Manuel Villar, por el que su puesta en marcha «está tardando, a lo mejor, un poco más de lo que en un principio pensábamos».

Pese a que, hace varias semanas, tanto Villar como el alcalde indicaron que las ZAS se tramitarían «de forma inminente», el edil popular ha confirmado que la demora se debe a una serie de documentos que deben elaborar distintas áreas del Ayuntamiento: «Estamos pidiendo informes a las concejalías donde pueda tener algún tipo de repercusión. Por ejemplo: el Comercio tendrá algo que decir...», ha indicado Villar, quien reconoce que «afecta a varias» por lo que «cuando no depende solo de una concejalía los trámites son un poco más lentos». En este sentido, los departamentos consultados son, además del de Comercio, los de Turismo, Medio Ambiente y Urbanismo.

De esta manera, pese a que el equipo de gobierno del PP ha insisto en varias ocasiones en que la prioridad es garantizar el derecho al descanso de los vecinos, el Ayuntamiento también pretende conocer cómo afectaría la aplicación de las ZAS, junto con las medidas que pudieran llevar aparejadas, a sectores clave para la economía de la ciudad como el turismo o la hostelería. 

«Cuestión de días»

A finales del mes pasado, justo tras las fiestas de Hogueras, Villar apuntó tras una reunión de la Junta de Gobierno que la tramitación de ambas ZAS se iniciaría en «cuestión de días». Según el vicealcalde, quedaba pendiente «resolver algunos flecos» que, básicamente, consistirían en asegurarse de que las diferentes medidas son aceptadas por todas las áreas implicadas: «No podemos hacer algo en una concejalía sin tener en cuenta cómo afecta a las demás», señaló entonces el también edil de Medio Ambiente.

Ahora, son estos informes los que impiden al equipo de gobierno alcanzar la «meta» que habían fijado. Todo ello mientras, al mismo tiempo, tanto el Ayuntamiento como los vecinos y los hosteleros siguen pendientes de la decisión del Tribunal Superior de Justicia sobre el conflicto con el ruido en el entorno de Castaños. El TSJ aún debe decidir si admite los recursos del gobierno local y la patronal Alroa contra la decisión que daba la razón a los vecinos y consideraba que el Ayuntamiento había vulnerado sus derechos fundamentales.