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Las últimas lluvias dan un ligero alivio pero el campo de la provincia de Alicante aún necesita mucha agua

Las precipitaciones registradas a mediados de agosto y en los primeros días de septiembre salvan árboles y suponen un gran aporte para muchos cultivos, aunque todo dependerá de si en otoño hay más temporales

Campo de alcachofas recién plantadas en Almoradí, un cultivo de invierno al que benefician mucho las lluvias en esta época.

Campo de alcachofas recién plantadas en Almoradí, un cultivo de invierno al que benefician mucho las lluvias en esta época. / Matías Segarra

El inicio del mes de septiembre ha supuesto en muchos puntos de la provincia de Alicante una ruptura total con las semanas anteriores, marcadas por las altas temperaturas y una ausencia absoluta de precipitaciones. La lluvia se ha dejado ver y, además, lo ha hecho de manera muy positiva. Aunque el agua ha caído en forma de tormenta y en algunos lugares lo ha hecho de forma torrencial, en general no se han producido daños en el campo, de manera que este episodio ha sido muy positivo para los cultivos, como también lo fueron los de carácter similar registrados en junio y en agosto. Pero esto, después de un largo año de sequía absoluta, resulta del todo insuficiente.

Lo corroboran los responsables de las principales organizaciones agrarias radicadas en la provincia: estas lluvias, al igual que las de agosto y junio, han supuesto un pequeño pero muy oportuno y muy bien recibido alivio, pero mínimo para el grave déficit hídrico que arrastra el campo alicantino. Además, al tratarse de tormentas, las precipitaciones han sido muy irregulares, tanto en el aspecto territorial como en cuanto a la intensidad. Con todo, el beneficio es innegable, ya que el agua de estos últimos días incluso ha permitido salvar algunos cultivos. En cualquier caso, todo dependerá de si en otoño vuelve a llover y de que lo haga de manera más continua y generalizada.

El presidente de Asaja-Alicante, José Vicente Andreu, señala que este último episodio permite decir que "hay margen para la esperanza, dentro de la situación de que estamos pasando un 2024 terrorífico" en cuanto a la escasez de lluvias. Las precipitaciones que se produjeron en torno al 24 de junio "salvaron plantaciones de almendros y de vides de secano", y también las de agosto trajeron este beneficio. En cuanto a estos días de septiembre, "la buena noticia es que no ha caído granizo, que es la gran amenaza de estas fechas", como ocurrió por ejemplo el año pasado. Ahora, señala Andreu, cabe esperar "que el otoño vuelva a la normalidad" de lluvias más persistentes.

Un olivar en Millena, en El Comtat, que se ha beneficiado de las recientes lluvias.

Un olivar en Millena, en El Comtat, que se ha beneficiado de las recientes lluvias. / Juani Ruz

También el secretario general en la provincia del sindicato agrario La Unió Llauradora i Ramadera, Alberto Travé, destaca que estas últimas lluvias han tenido un "efecto beneficioso", al no caer pedrisco ni producirse con una torrencialidad excesiva. "Todo lo que sea caer agua de manera limpia es positivo", señala. El responsable hace hincapié en el alivio que estas precipitaciones han supuesto para los cultivos de hortalizas de invierno, como alcachofa, coliflor o romanesco, que ahora acaban de plantarse. "Esto permite evitar un riego, además de que se recargan los acuíferos". El olivar y la uva de mesa también se benefician mucho, y puede ser que tengan cosechas de muy alta calidad, así como los granados.

Necesidad de más lluvias

Los datos de la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet) muestran cómo en los primeros días de septiembre se han acumulado unas cantidades de lluvia que, sin ser en absoluto despreciables, tampoco son excesivamente altas. La precipitación más alta se ha dado en la aldea de Ares del Bosc, en el municipio de Benasau (El Comtat), con 130,2 litros por metro cuadrado. Municipios del entorno como Alcoleja, Benifallim y Penàguila son los únicos de toda la provincia donde en este último episodio de tormentas han caído más de 100 litros. Los 69 litros de Alcoy y los 63 de Villena son algunas de las mayores cantidades recogidas en municipios de tamaño significativo.

En general, han caído más de 60 litros en El Comtat, la Marina Alta y las localidades de l'Alcoià encaradas hacia el norte, mientras que la cifra se queda en unos 40 en la Marina Baixa y unos 30 en el resto de l'Alcoià, el Alto y Medio Vinalopó y l'Alacantí. Todo ello contando, además, con el factor de la irregularidad: hay municipios donde a principios de esta semana diluvió cada tarde, y en cambio en otros cercanos no ha caído una sola gota. Pero en el extremo sur de la provincia, además, las tormentas han sido más esporádicas: algunos puntos del Baix Vinalopó y la Vega Baja como Santa Pola y Pilar de la Horadada han recibido en torno a 25 litros por metro cuadrado, pero en la mayoría la lluvia ha sido exigua.

Planta de alcachofa recién sembrada.

Planta de alcachofa recién sembrada. / Matías Segarra

Ante esto, las perspectivas están puestas en que el otoño sea húmedo. En este sentido, Andreu se muestra optimista: "Vemos indicios de que podemos entrar en otro ciclo", con lluvias más persistentes y generalizadas. Por el momento, "ya han caído unos 60 litros en verano" en muchos lugares, "algo que no es habitual" y que el presidente de Asaja-Alicante confía en que tenga continuidad en los próximos meses. En cualquier caso, no obstante, lo que ha caído hasta el momento "permite que el suelo coja humedad y se recarguen los acuíferos".

Travé también insiste en que "es muy necesario que la situación cambie" y las lluvias dejen de ser anecdóticas. "El secano está sufriendo muchísimo", recalca, y el resultado de eso, si la escasez hídrica persistiera, podría ser "el abandono de campos". Por el momento, la recarga de estos últimos días supone un respiro, especialmente para cultivos como la uva de vino, que estaba siendo muy perjudicada por la sequía. "Muchas cepas estaban al borde de morir". Ahora, algunas cosechas tendrán "una calidad excepcional", aunque con producciones más bajas debido a la escasez que se ha producido. La clave, insisten los responsables agrarios, está en lo que pueda suceder en los próximos meses: la gran esperanza es un otoño a la usanza tradicional, con lluvias abundantes y que abarquen todo el territorio.

Los embalses siguen bajos

Las últimas lluvias apenas se notan en el volumen de agua embalsada. En la cuenca del Júcar, según los últimos datos, el pantano de Guadalest está al 19%, el de Amadorio al 11,2% y el de Beniarrés al 12%. Este último, no obstante, almacena medio hectómetro cúbico más que hace una semana. Paradójicamente, los dos embalses de la cuenca del Segura en la provincia de Alicante presentan una mejor situación, especialmente el de Crevillent, que se encuentra al 69,2%. Por su parte, el de la Pedrera está al 19,9%. El norte de la provincia ha sufrido de manera más intensa esta sequía.

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