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Un trabajador social denuncia el trato "negligente e inhumano" a una paciente de Alicante

El Síndic de Greuges admite a trámite la denuncia de un asistente de servicios sociales sobre la dramática situación de una persona con trastornos mentales y escasa movilidad que se encuentra "sola y desatendida"

La paciente ingresada en el Hospital de Alicante junto al trabajador social

La paciente ingresada en el Hospital de Alicante junto al trabajador social / Rafa Arjones

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Beatriz Rico

Beatriz Rico

Un trabajador social del centro Oeste de Alicante ha levantado la voz y ha denunciado ante el Síndic de Greuges el trato «negligente» que está recibiendo una persona afectada por una enfermedad mental en especial situación de desprotección por la falta de asistencia y, en su opinión, «mala praxis» de diferentes organismos. Es, en definitiva, un grito de auxilio para que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto y mejoren las condiciones de los pacientes. 

   El Síndic de Greuges ha admitido a trámite la denuncia de este profesional técnico que ha expuesto una preocupante realidad sobre las carencias y vulnerabilidades de esta vecina de Alicante, poniendo en el foco las dificultades que tienen muchas personas con trastornos mentales para recibir una atención adecuada y respetuosa. 

La afectada tiene múltiples problemas de salud mental y limitaciones importantes en su movilidad. Se encuentra en una situación grave a nivel social y sanitario y vive sola en una casa «en unas condiciones de insalubridad» que, en opinión del trabajador social, suponen un riesgo para su propia salud y de las personas que la rodean como vecinas o la auxiliar de ayuda a domicilio. El asistente social ha presentado esta denuncia tras observar una «situación inhumana» hacia esta mujer de 48 años que lleva meses recibiendo una atención insuficiente «pese a los esfuerzos que han hecho desde la Unidad Mental de su centro de salud» desde donde también se expuso una queja hace meses ante el Síndic de Greuges. A esta descripción de los hechos, el denunciante añade la «carencia de empatía en el trato diario» desde diferentes organismos. 

A principios del mes de septiembre, el centro social Oeste donde él trabaja recibió una llamada por parte del Hospital General de Alicante para informar de que la mujer, diagnosticada con una enfermedad neurodegenerativa y trastornos conversos de la personalidad y que recibe ayuda de Salud Mental de su centro de salud, «se encontraba sola en el exterior de las puertas de Urgencias en una silla de ruedas, semidesnuda, orinada y defecada». Así consta textualmente en la denuncia presentada ante el Síndic. 

Ante este aviso, el trabajador social se personó en Urgencias del Hospital de Alicante encontrándose a la usuaria «sola en condiciones inhumanas con un camisón que no le tapaba el cuerpo y manchada de su propia orina y heces, ante la mirada del personal de urgencias que rechazaban su atención», según su testimonio. El trabajador social preguntó en el Hospital cuánto tiempo llevaba en estas condiciones, sin recibir una respuesta concreta de lo ocurrido. «Hubo un momento en el que alguien me dijo que ella no quería estar en el Hospital y le dieron el alta, a lo que yo cuestioné el estado en el que la tenían. Por mi insistencia pudo ser atendida por una auxiliar que la bañó, le dio un vaso de zumo y la trasladó a un box a expensas de realizarle pruebas», asegura. Finalmente, fue ingresada por una emergencia social. Fue entonces cuando el técnico de servicios sociales solicitó los partes de Urgencias desde el 29 de agosto al 3 de septiembre para entender la intervención que se hizo con ella. 

Con la información recogida, el denunciante sospecha que la paciente estuvo viviendo en la calle desde el 1 hasta el 3 de septiembre. Días previos, la Policía y los Bomberos intervinieron en el domicilio de la paciente y la derivaron al Hospital para una valoración psiquiátrica, aunque ella pidió el alta voluntaria. «En el servicio no se especifica que se haya pedido una ambulancia o que se haya asegurado el traslado pese a que va en sillas de ruedas y requiere de apoyo para los traslados», asegura . De hecho, el día 2 de septiembre volvió a entrar en Urgencias y tras ser valorada por un psiquiatra, se descartó la necesidad de ingreso y volvió a ser dada de alta, repitiéndose esta situación en varias ocasiones. «Ella no entendió que se le había dado de alta ni las intervenciones que se estaba haciendo con ella. Cuando solicitaba ayuda con la ducha, se encontraba sucia, meada y cagada y esa atención básica se le denegó», explica el trabajador, quien añade que «se llegó a quedar noches enteras sola y desamparada en la sala de espera de Urgencias sin saber qué debía hacer y sin que nadie hiciera nada por ella».

La paciente, en estos momentos ingresada en el Hospital, carece de redes de apoyo familiares, comunitarias y vecinales y su situación actual de salud mental impide que pueda reivindicar su derecho a un trato digno, por lo que es el trabajador social quien ha asumido la responsabilidad de luchar por su futuro y exigir que se tomen medidas y se esclarezca porqué ha llegado a esta situación. En su escrito, también denuncia que el centro Doctor Esquerdo le haya denegado una plaza al considerar que «ella hubiera aceptado ingresar y nos hubiésemos evitado todas las situaciones a las que se ha visto sometida. Debe tener un entorno seguro para ella mientras se continúa desde Servicios Sociales con las actuaciones e intervenciones pertinentes para que pueda ser ingresada en un centro para enfermos mentales». El denunciante pide el internamiento urgente, que no se permita que la afectada viva sola y que las autoridades competentes se responsabilicen para proteger sus derechos.

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