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Alicante, 150 años como cota cero de España

El Instituto Geográfico Nacional designó a la capital de la provincia en 1874 como referencia de la altitud por la estabilidad de sus mareas, lo que se convirtió en un hito clave para el desarrollo social y económico del país

La cota cero, situada en el primer peldaño del Ayuntamiento de Alicante.

La cota cero, situada en el primer peldaño del Ayuntamiento de Alicante. / Alex Domínguez

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Ramón Pérez

Ramón Pérez

En 1870, durante el primer periodo del Sexenio Democrático, España creó el Instituto Geográfico Nacional (IGN) con el principal propósito de elaborar un mapa topográfico nacional que sirviera a todas las administraciones. Para ello hubo de desarrollar un sistema de coordenadas para obtener la cartografía oficial. Con el fin de conseguir las coordenadas planas se eligió Madrid, cuyo origen de meridiano cero pasaba por su Real Observatorio Astronómico. Para la altitud fue necesario denominar la cota cero y el lugar designado fue Alicante por la exigua diferencia entre sus mareas, apenas 20 centímetros entre la pleamar y la bajamar, la mínima de toda España. «Alicante tenía una marea estable, en las ciudades donde había una oscilación amplia la media que se hiciera tendría una varianza mayor», señala Lorenzo García Asensio, actual director del IGN.

Desde entonces Alicante sería el punto de partida para cualquier medición en el país y su nombre comenzaría a ocupar placas (428 sólo en estaciones de tren) por toda la geografía peninsular. Para esa elección el IGN comenzó la criba, se buscaba un punto bajo para que no hubiera alturas negativas. Descartadas las ciudades sin costa y también las del mar Cantábrico o el océano Atlántico porque los mares abiertos se ven más afectados por las mareas, se estrechó el cerco sobre el Mediterráneo. La elección fue Alicante, ciudad en pleno auge y que pocos años antes, en 1858, había sido conectada por tren con Madrid y a cuya inauguración acudió la reina Isabel II.

La capital de la Costa Blanca era la adecuada según criterios astronómicos, meteorológicos, climatológicos, posición geográfica, presión atmosférica, variabilidad estacional, y coeficientes y corrientes de marea. En resumen, que su ubicación la protegía de fenómenos costeros, que gozaba de un clima benigno y era bastante estable. Así, varios funcionarios del IGN midieron diariamente durante cuatro años la altura del mar sin más ayuda que la de una regla de mareas, una cinta métrica colocada a lo largo de una pared vertical que daba al mar. Acabó en 1874, fecha que se conmemora este lunes con un acto en su 150 aniversario.

Uno de los medidores de mareas del Puerto de Alicante.

Uno de los medidores de mareas del Puerto de Alicante. / Alex Domínguez

La medición de la cota cero supuso un verdadero hito técnico y científico, también para el desarrollo de las infraestructuras, la cartografía, la planificación territorial y la modernización del país. «Aquel logro tuvo una relevancia descomunal, gracias a ello se pudieron construir ferrocarriles, carreteras, puentes, infraestructuras hidráulicas y otras obras públicas que transformaron España», indica García Asensio. Antes el país contaba con medidas de menor precisión y desligadas entre ellas.

Desde 1874, cuando el IGN estableció los niveles altimétricos de España, la cota cero nacional reside en el primer peldaño del Ayuntamiento de Alicante, en el que se ubicó un clavo de bronce como punto de referencia. «En realidad la verdadera cota cero fue medida en las escalinatas de la reina del Puerto, pero se llevó al Ayuntamiento, donde hay un desfase de 3,4095 metros», explica el ingeniero José Antonio Sánchez Sobrino, organizador del acto que hoy tendrá lugar.

Una vez establecida la cota cero en Alicante, el primer objetivo, crear el mapa cartográfico nacional, echó a andar. Un año después, en 1875, se publicó la primera hoja del mismo, la de Madrid, a escala 1:50.000. Aquella ambiciosa empresa culminó en 1968, con la publicación de la página de San Nicolás de Tolentino, un municipio de Gran Canaria.

Los mareógrafos

Desde 1874 hasta 1925 las mediciones de las mareas corrieron a cargo de un mareógrafo fijo, ubicado en la Casa de Obras Públicas del Puerto, que contaba con un pozo. En 1925 el Instituto Geográfico construyó un edificio propio y de aplicación exclusiva para el registro del nivel del mar, conocido actualmente como Alicante 1 y ubicado en la escollera del Muelle de Levante.

En 1953 se colocó el segundo, el Alicante 2, en la bocana del Puerto, y hoy ambos continúan en funcionamiento simultáneamente. El histórico de mediciones del mar que tiene Alicante es un hecho único en España y pionero también en Europa. «Es una joya, son 150 años de registro ininterrumpido, no hay ningún otro puerto del país que tengo algo así y en el continente, sólo Holanda y el puerto de Marsella», relata Víctor Martín Guijarro, ingeniero geógrafo del IGN.

El nivel del mar es un parámetro que se aplica en el control de obras portuarias, navegación marítima e incluso en la actividad volcánica. También es indispensable para el estudio del cambio climático. «En las proximas décadas estas mediciones servirán para hacer modelos matemáticos para conocer con precisión la influencia del cambio climático en Alicante y España», explica Enrique Aparicio Arias, profesor de la Universidad de Alicante, en una de sus publicaciones. «Este hito de la cota cero y los mareógrafos tiene más relevancia de lo que la gente piensa y merecía un homenaje como el de este lunes», señala el director del Instituto Geográfico, García Asensio. 

Este lunes, acto homenaje

El IGN organiza este lunes en el Puerto de Alicante el acto conmemorativo del 150 aniversario del establecimiento del origen de la medición de altitudes en España, clave en la historia de la geodesia y la cartografía nacional. Con ello, el Ministerio de Transportes homenajea un hito trascendental para el desarrollo económico, social y territorial de nuestro país. «Que Alicante figure como el origen de las altitudes en España supone un motivo de orgullo. Además, es un contrastado atractivo turístico», cuenta el alcalde de Alicante, Luis Barcala, que también acudirá al homenaje de esta lunes.

Fue la implantación de esta cota cero la primera gran campaña publicitaria que tuvo la ciudad de Alicante hacia el resto del país. Desde entonces su nombre comenzó a ocupar placas por diversos edificios icónicos del país, que indicaban su altitud respecto al nivel establecido en Alicante: la Catedral de Astorga, la Biblioteca Nacional de Madrid, el Alcázar de Sevilla, la Puerta de Alcalá... Éste fue otro hito a celebrar.

El bombardeo del Cantón frenó un día de medición

De julio de 1870 a marzo de 1874, técnicos del Instituto Geográfico fueron anotando diariamente las lecturas que el nivel del mar tenía sobre una regla metálica, ubicada en las escaleras de la Reina del Puerto. Esas lecturas de los valores de las oscilaciones del mar se efectuaban a determinadas horas del día, concretamente a las 9, las 12, las 15 y las 18 horas.

Sin excepción, los 365 días. Sólo hubo uno en el que ningún técnico del IGN acudió: fue el 27 de septiembre de 1873 , día en el que Alicante fue bombardeada por el Cantón de Cartagena, en el marco de la Rebelión Cantonal durante la Primera República. Aquel día el funcionario explicó que no pudo bajar al Puerto porque «no estaba permitido para nadie a consecuencia del bombardeo». El libro de mediciones estará expuesto hoy en el acto. Uno de esos hombres que midieron las mareas fue Rafael Trujillo.

Calculando las medias de los registros sobre la regla de mareas se adoptó un nivel medio del mar de 0,430 metros sobre la señal metálica ubicada en la escalera. Para materializar y referenciar estas medidas, se niveló desde la regla de mareas del puerto a una señal circular de bronce con la inscripción NP1. Dicha señal está incrustada en el primer peldaño de la entrada principal del Ayuntamiento de la capital. n

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