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Alicante no es lugar para salas de estudio

La ciudad solo cuenta con 555 plazas en espacios conformados para este fin distribuidos entre la biblioteca pública Azorín y la Sede Universitaria en la calle San Fernando, ninguno de ellos con acceso libre 24 horas

Alicante, ciudad con falta de salas de estudio

Alicante, ciudad con falta de salas de estudio / Pilar Cortés

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Madrugar para coger sitio en una sala de estudio puede ser la diferencia entre aprovechar el día o resignarse a buscar alternativas. En Alicante, este esfuerzo no solo es sinónimo de compromiso con el estudio, sino también la única manera de acceder a espacios habilitados para ello. Con tan solo 555 plazas en salas de estudio distribuidas entre dos puntos principales —la biblioteca pública Azorín y la sala de estudios de la Sede Universitaria de la UA—, la oferta es insuficiente para cubrir las necesidades de los más de 33.000 jóvenes de entre 15 y 29 años que viven en la ciudad. Ninguna de estas instalaciones, además, ofrece un servicio 24 horas.

En comparación con la situación en la ciudad, la Biblioteca General de la Universidad de Alicante (BUA), ubicada a pocos minutos de distancia, pero en San Vicente, dispone de 3.366 puestos de estudio y lectura, incluidos espacios habilitados para estudiar durante las 24 horas del día. Este recurso se ha convertido en un refugio para muchos estudiantes, aunque acceder a él también presenta dificultades: después de las once de la mañana es complicado encontrar sitio y, por la tarde, resulta casi imposible.

Pese a todo, el anuncio del concejal de Coordinación de Proyectos, Antonio Peral, de convertir la segunda planta de la Casa de la Misericordia en una sala de lectura con horario 24 horas ha despertado esperanzas entre la comunidad estudiantil. Este espacio de lectura sería la primera instalación de estas características gestionada directamente por el Ayuntamiento de Alicante con acceso las 24 horas, una iniciativa que podría aliviar la situación actual.

Estudiantes preparan sus examenes en la sala de de estudio de la Sede Universitaria de la UA en Alicante.

Estudiantes preparan sus examenes en la sala de de estudio de la Sede Universitaria de la UA en Alicante. / PILAR CORTÉS

Una necesidad urgente

La biblioteca pública Azorín, ubicada en el Paseíto Ramiro, cuenta con 336 plazas individuales de lectura, mientras que la Sede Universitaria de la UA en la calle San Fernando ofrece 219 puestos. Estas son las únicas salas de estudio concebidas como tales en Alicante. Las once bibliotecas municipales repartidas por la ciudad no representan una alternativa viable para los estudiantes debido a sus horarios restringidos, que no se ajustan sus demandas

Los estudiantes alicantinos coinciden: la ciudad necesita más espacios de estudio accesibles y con horarios ampliados. Josep García, vecino de Carolinas Bajas, explicó que “en mi zona solo hay una biblioteca en la parte alta, pero nada más. Me toca desplazarme al centro o incluso a la universidad para poder estudiar”. En su declaración, García destacó que “sería de gran ayuda contar con espacios en los barrios, abiertos a más horarios y sin tantas limitaciones”.

Borja Martín, opositor para Hacienda, aseguró que “hace falta más salas de estudio como las de la universidad, sobre todo en los barrios”. Martín también subrayó que “sería útil que incluyeran taquillas y que abrieran los fines de semana. Una sala 24 horas sería magnífica, especialmente para quienes, como yo, necesitamos un lugar tranquilo y espacioso”.

Por su parte, María del Olmo, también opositora, indicó que “no solo los estudiantes universitarios necesitan estos espacios. Nosotros estudiamos casi todos los días y a todas horas”. Del Olmo insistió en que “una sala abierta los fines de semana sería de gran ayuda, y más opciones en los barrios son imprescindibles”.

Miquel Sanz aportó una visión más general al afirmar que “estos espacios fomentan el intercambio de conocimiento y permiten estudiar en un entorno tranquilo”. En su declaración, Sanz señaló que “está demostrado que un lugar adecuado mejora los resultados académicos. Alicante debería expandir sus salas de estudio, ampliar horarios y llegar a más barrios”.

Isaac Rubí, estudiante habitual de la Sede Universitaria de la UA, describió la saturación del campus universitario y aseguró que “venimos aquí porque no hay opciones en la ciudad”. Rubí destacó la importancia de estudiar durante los fines de semana: “tanto en época de exámenes como durante el resto del año, hacen falta alternativas en Alicante”.

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