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Análisis

Una amistad más que fructífera para Alicante

El binomio Puente-Barcala, que por ahora funciona, tiene otro gran reto tras el acuerdo para desmantelar las vías del litoral sur: el Parque Central, con todo lo que implica

Puente, durante la visita al despacho de Luis Barcala en las dependencias de Alcaldía, este mismo año.

Puente, durante la visita al despacho de Luis Barcala en las dependencias de Alcaldía, este mismo año. / INFORMACIÓN

C. Pascual

C. Pascual

«No news, good news», atribuyen las crónicas a Winston Churchill. Pero no siempre ocurre así. En la ciudad de Alicante, hay días, algunos, en los que hay noticias y son buenas. Y esa conjunción es motivo de celebración por su excepcionalidad. Así sucedió esta semana, en concreto este jueves. Un día, el 19 de diciembre de 2024, que quedará marcado en rojo en el calendario de fechas destacadas en la capital alicantina. Al menos, hasta que el anuncio se haga efectivo y ese día, cuando llegue, se cambie por el de la promesa hecha realidad. Que eso aún hay que verlo. 

Y todo porque, tras años y años de presión vecinal y después de una unidad política pocas veces vista en una ciudad más dada a la bronca que a unir fuerzas para que la ciudad avance de forma decidida, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible anunció oficialmente que impulsa los trabajos para poner en servicio todo el tramo de la variante de Torrellano hasta la estación Alicante-Terminal al mismo tiempo, lo que permitirá, en la práctica, desmantelar la vía ferroviaria entre San Gabriel y Aguamarga. Es decir, para los profanos, dar respuesta satisfactoria a una reivindicación histórica, reforzada en los últimos años, que permitirá liberar de vías el frente litoral sur de Alicante. Lo dicho, algo histórico cuando sea realidad. 

Y es que el ministerio, dirigido por Óscar Puente, ha cedido a la presión tanto vecinal como política a nivel municipal (en este caso no ha habido un respaldo tan firme desde Valencia), descartando electrificar y cambiar de ancho del tramo de la costa para encaminar de forma provisional los tráficos de mercancías mientras se construye la variante.

Ésta fue la promesa que el propio ministro verbalizó hace meses y que ahora queda negro sobre blanco, al ser la alternativa incluida en el expediente del estudio informativo de la segunda fase de la variante de Torrellano remitido al Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico para su tramitación ambiental y, así, obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Un trámite necesario para aprobar definitivamente la solución exigida por unos vecinos que nunca creyeron en la propuesta anterior del ministerio, porque en Alicante lo provisional acaba siendo perpetúo. Eso sí, todavía no hay fechas, ni tampoco presupuesto, por lo que la ciudad debe seguir más que vigilante. Por si acaso. Que nunca se sabe.

Futuro

Cierto es que, para sorpresa de muchos, el binomio que forman Puente en el ministerio y Barcala en Alcaldía, al menos por el momento, parece satisfactorio para Alicante. Son amigos, y se nota. Hay feeling. Suficiente para la ciudad, porque todavía hay mucho por hacer, al margen de ejecutar el anunciado proyecto de retirar las vías del frente litoral sur de Alicante.

En la visita que realizó Puente al Ayuntamiento de Alicante en mayo, el regidor popular no solo puso sobre la mesa el desmantelamiento de las vías de la fachada sur, que también. También situó el foco en el Parque Central, incluyendo la estación intermodal, cuyo desarrollo depende de ADIF, obviamente. Y ahí está la otra piedra angular del futuro de la ciudad. Su gran reto de este mandato. La concejala de Urbanismo, Rocío Gómez, en una entrevista con este diario publicada esta misma semana, mantenía el compromiso de poner la primera piedra del proyecto antes de la próxima cita con las urnas, es decir, de mayo de 2027.

Es un reto ambicioso, pero que la ciudadanía debe exigir ahora con más fuerza si cabe a las administraciones competentes, encabezadas por ese binomio. Ahí también debería existir unidad política, en todos los ámbitos. Ese proyecto, para coser la zona sur, no puede esperar más. No resultan necesarias más décadas de lucha. Las vividas son bastantes.

Rafa Mas, en la trampa de su hipérbole

Si la amistad entre el ministro socialista Óscar Puente y el alcalde popular Luis Barcala puede sorprender, por aquello del carácter exhibido por ambos, a priori dado al conflicto, nadie puede hacerse el extrañado al ver a Rafa Mas en el ojo del huracán. Esta semana no ha sido la mejor para el portavoz municipal de Compromís, y eso empieza a ser habitual. El jueves fue reprobado en el pleno, por tercera vez desde que es miembro de la Corporación, pero es que el viernes tuvo que pedir públicamente perdón para evitar acabar en los tribunales después de que, en esa verborrea habitual que no entiende de límites ni de matices, dejara entrever que el recurso planteado por el Ayuntamiento ante el Tribunal Supremo (TS) frente a los macrodepósitos (finalmente, inadmitido) tenía otras intenciones: «Llegó tarde, llegó mal y creemos que existe una presunta intención deliberada de hacer este recurso de casación chapucero para que el TS directamente diga lo que quiere la empresa». Esta insinuación le obligó a rectificar. A retratarse. No será la última vez, porque la Corporación, a izquierda y a derecha, no oculta ya su cansancio ante la actitud de Rafa Mas. Todos. Esa hipérbole constante en la que vive, ese populismo exacerbado dañino en el que se mueve constantemente le están arrastrando hacia el abismo. 

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