Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sociedad

De María y José a Sofía y Martín, una nueva generación de alicantinos

Cambio radical en los nombres propios de los ciudadanos de la provincia: ninguno repite en el top cinco de los recién nacidos un siglo después

De María y José a Sofía y Martín: los nuevos nombres de los alicantinos

Aitana Solera

Ramón Pérez

Ramón Pérez

La historia de una ciudad es también la historia de los nombres de sus habitantes. Tradicionalmente cada uno de ellos llevaba implícito su lugar de origen. Para el investigador de a pie, un nombre de pila tenía casi tanta información como un apellido. No había duda.

Hace un siglo muchas de las familias seguían la estela del patrón de la localidad. Así, la mayoría de las Virtudes tenía vínculo innegable con Villena; Marta, con La Vila Joiosa o Nieves, con Aspe. También muchas Loreto eran de Mutxamel, las Remedios, de Alicante o de Pinoso; Asunción, de Elche y los Jordis, de Alcoy. Sin embargo, esas tradiciones han ido difuminándose con el paso de los años; tanto que en un siglo los nombres de los alicantinos y alicantinas han cambiado de manera radical: ninguno de los nombres más usados repite hoy en el top cinco de los recién nacidos.

En la década de los veinte del pasado siglo triunfaron María y José; en la presente, Sofía y Martín. Hoy la proliferación de nombres propios sin aparente relación con los municipios, incluso en otras lenguas no habituales en la provincia, ha quitado particularidad y ha abierto un abanico insondable de nombres.

Seducidos por personajes famosos, hace algo más de una década comenzaron a expandirse los Iker más allá de Euskadi por el célebre portero del Real Madrid. Un caso similar ocurrió en los 70 con las Lucías tras la canción de Serrat. Otro ejemplo, algo más reciente, ha ocurrido con las Aitanas, un nombre de clara procedencia alicantina que ha trascendido por la irrupción de la cantante mundialmente conocida. La laxitud actual de la Iglesia, que durante décadas condicionó en cierta medida el nombre de los recién nacidos que iban a bautizarse, también ha sido una de las causas. Igual que la caída de familias que optan por no celebrar este sacramento.

En los años veinte del siglo XX los nombres más utilizados por los alicantinos, en toda la provincia, fueron José, Francisco, Antonio, Manuel y Vicente. En la actualidad, en lo que va de década, ninguno de ellos está en el top diez de los recién nacidos. Sólo Manuel, en undécima posición, persiste en cierta medida cien años después.

Hoy los más usados son Martín, Leo, Lucas, Hugo y Mateo; nombres apenas sin presencia un siglo atrás.

Por lo que respecta a las mujeres María, Josefa, Carmen, Dolores y Teresa eran las elegidas hace cien años. Hoy las recién nacidas son Sofía, Lucía, Martina, Aitana y Julia. De los nombres célebres en la década de los veinte del pasado siglo solamente resiste María, en sexta posición, y Carmen, en el puesto decimoséptimo.

En otras lenguas

Los nombres en otros idiomas comenzaron a ser habituales en la provincia hace algo más de una década y en la actualidad encontramos a Enzo como el noveno nombre preferido entre los niños que nacen en la provincia, Thiago (18º) o Luca (20º). Entre las niñas aparece Laia, de origen catalán, en la vigésima posición. Otros de los nombres con más presencia no son de otra lengua, pero sí prácticamente inexistentes décadas atrás en la provincia: Valeria, Mía, Alma, Noa, Vega...

Pese al boom entre los recién nacidos, el nombre más habitual entre los hombres de la provincia de Alicante (también en España) es Antonio, 26.738 según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La edad media,62 años. Le siguen José (23.558) y Francisco (21.345).

En las mujeres María, María del Carmen y Josefa; en las dos últimas también sobrepasa los sesenta años la edad media.

Se entiende, por tanto, que con el paso de los años los registros cambiarán y los nombres clásicos dejarán de ocupar los primeros puestos. Lo que sí costará más será cambiar esos nombres de pila en expresiones y refranes que todavía hoy siguen utilizándose, pese a que ninguno de ellos sea ya primera opción para un recién nacido. Cuando alguien entre sin permiso a un lugar la sociedad seguirá diciendo que lo hace como Pedro por su casa. Si actúa por conveniencia se le dirá «por interés te quiero Andrés». Y si peca de bobo, será más tonto que Abundio, aunque ya nadie se llame así.

Tracking Pixel Contents