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Fiebre por el empleo en el foro Labora en ruta de Alicante

2.200 personas se inscriben para las 120 vacantes ofertadas en la feria de ocupación realizada en el Espacio Séneca

Centenares de personas a la búsqueda de empleo en Séneca

Centenares de personas a la búsqueda de empleo en Séneca / Alex Domínguez

José Gómez

José Gómez

El Espacio Séneca tenía, desde las 9.30 de la mañana, dos largas colas que salían por sus dos puertas principales. Un inmenso colectivo de personas jóvenes y de mediana edad abarrotaban el vestíbulo de la antigua estación de autobuses. Dentro se estaban realizando todo tipo de actividades de orientación laboral y, lo que más expectación generaba, una maratón de entrevistas de empleo.

Casi una treintena de empresas ofertaban 120 trabajos en el marco de la feria Labora en ruta. Para esas vacantes, confirmaron los organizadores que hubo 2.200 personas apuntadas. Cifra a la que habría que añadir la segunda cola de personas que, sin cita, buscaban también acceder a alguna oferta, hasta que a las 10.30 las pantallas reprodujeron el mensaje de "entrevistas agotadas".

La mitad izquierda del recinto estaba preparada para acoger a los ofertantes y los candidatos, debidamente separados del resto del foro y con varias mesas para las entrevistas. Por orden, las personas iban pasando y se afrontaban la oportunidad de conseguir empleo.

En la otra mitad del Espacio Séneca, se juntaban un escenario con sillas para atender a las diversas conferencias que se han impartido a lo largo del día, los estands de organizadores y colaboradores como la Agencia Local de Desarrollo, Labora, Fempa o los sindicatos UGTy CCOO. También, con bastante atractivo, un pequeño set de fotografía donde los candidatos podían conseguir una imagen de calidad que mejorase sus currículums.

Los asistentes venían, en buena parte, organizados en grupos, aunque también hubo muchos que acudieron por su propia cuenta. Los que vinieron acompañados lo hicieron impulsados por sus experiencias en los programas de empleo de distintas organizaciones que hacen vida en la ciudad.

Reinserción laboral

Un grupo de varias personas, todas de mediana edad y una sobre los 30 años, venían al evento juntas tras compartir formación en la lanzadera de empleo en la que colaboran la Fundación Santamaría la Real e Impulsalicante. Salvo el de la compañera más joven, que incluso tuvo suerte y se marchó a una entrevista, los perfiles de todos coincidían en su esfuerzo por volver a entrar al mercado laboral cuando ya se está más cerca de los 60 que de los 30.

Se trata de personas de valor, como la interiorista Cecilia Mateo o la administrativa Raquel Aguado, que construyen continuamente herramientas para superar las paradójicas barreras que muchos empleadores ponen a según qué perfiles de personas, fundamentalmente a las más jóvenes, por falta de experiencia, y a las de mediana edad en adelante, por falta de juventud. Aguado explicó que cuando inició en la lanzadera, hace unos meses, no tenía mucha fe en el programa, pero que con el tiempo ha ganado "herramientas para confiar, fortalecer la autoestima" y entender mejor cómo orientarse a su vocación.

Un proceso parecido lo vive su compañero Carlos, enfermero sociosanitario de origen argentino que sigue intentando abrirse paso tras seis años en Alicante. Aunque el área sanitaria suele tener bastante demanda, este trabajador desea enfocarse especialmente a la atención de personas con discapacidad. Entre las 120 ofertas de esta maratón, mayoritariamente enfocadas en perfiles administrativos y comerciales, Carlos no encontró la suya, pero afirmó "que estas experiencias siempre son positivas, de todo se aprende". Y no solo aprendizaje, porque la interiorista Mateo también consiguió una entrevista en la jornada.

Superar barreras de experiencia y edad

También había, esperando a apuntarse, un grupo que vino por recomendación de sus tutores del plan de empleo de Cruz Roja. Débora Sánchez acompañaba a los menores de 30 años, Pilar Martínez a las personas refugiadas, que también quisieron participar de la cita, y José Antonio Giménez, del programa Tándem que suma formación y trabajo para personas jóvenes sin estudios.

Sánchez trataba de multiplicarse para coordinar a su grupo, momento en el cual pudo explicar brevemente que aunque el movimiento humanitario no colaboraba en el foro, envió correos a todos los integrantes del grupo al que orienta para avisarles de la cita y que vinieran a las entrevistas, aunque admitió que no todos tuvieron oportunidad de participar.

Otro grupo que vino dirigido, en este caso por dos enfermeras, fue el de una decena de pacientes del hospital de día de salud mental Parque Lo Morant. Una de las cuidadoras, Tamara Pedreño, explicó que tras enterarse por el periódico del maratón lo comentó con su compañera e invitaron a venir a los usuarios del centro, consiguiendo que unos 10 las acompañaran, para probar suerte. En ese momento, los pacientes estaban aprovechando de hacerse fotografías para sus currículums, aunque Pedreño lamentó que no hubiera mejor organización.

Ciertamente, el Espacio Séneca se acabó quedando pequeño ante la afluencia multitudinaria del evento, y en el momento pico era bastante confuso para qué era cada cola. Pese a que la multitud se disipó cuando se acabaron las entrevistas, durante el resto de la mañana tuvieron lugar conferencias, mesas redondas y talleres prácticos gratuitos para mejorar las habilidades de búsqueda de empleo de los candidatos.

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