Radiografía de dos barrios opuestos en Alicante: de Colonia Requena a Divina Pastora
La convivencia en la ciudad se entiende a través de sus barrios, que reflejan la diversidad y el reto de integrar comunidades de todo el mundo, como Colonia Requena, la zona más multicultural, y Divina Pastora, con un modelo de barrio tradicional con una escasa presencia extranjera

"Dos barrios opuestos" / Héctor Fuentes
En Alicante, como en muchas otras ciudades, los barrios se construyen sobre las historias de quienes los habitan. Y estas, en concreto, están llenas de contrastes según a que zona se mire. Estas disparidades no solo se aprecian en su paisaje, o en las infraestructuras de las que disponen cada uno de ellos, sino también en la diversidad de las personas que habitan en ellos. Basta con recorrer unos pocos kilómetros por el callejero de la ciudad para descubrir las diferencias que aparecen en sus plazas, sus comercios o las costumbres de sus habitantes.
Aunque precisamente son dos de estos barrios alicantinos los que muestran dos de las realidades más opuestas: Colonia Requena y Divina Pastora. Según los últimos datos publicados por el Ayuntamiento de Alicante, y que ya avanzó este diario, en el barrio de Colonia Requena, el 54 % de la población es extranjera, lo que le convierte en el único barrio de la ciudad con más foráneos habitando en sus calles. En cambio, Divina Pastora se encuentra en el extremo opuesto, donde los españoles representan cerca del 96 % del total del censo de los habitantes.
Pese a todos los cambios, la ciudad mantiene un espíritu de armonía con el que coinciden la mayoría de vecinos. «Lo importante es que aquí todos somos vecinos, no importa de dónde vengas», afirma Yassine El Khmalichi, un joven de Colonia Requena. Un relato en el que coincide con Agustina Arguello, una joven de Divina Pastora para quien lo fundamental es que todos en el barrio «somos como una familia».
Divina Pastora
En el corazón de Divina Pastora, la vida transcurre calma. Alejado del ruido de la ciudad, su ambiente tranquilo y acogedor recuerda más a un pequeño pueblo donde todos se conocen y donde las historias se cuentan a la sombra de los árboles al caer la noche. «Aquí se vive de cine, es el mejor barrio de Alicante, pero no lo diremos en alto que igual viene más gente a vivir al barrio», comenta entre risas José Aibar, vecino de Divina Pastora desde hace más de tres décadas. «Este es un sitio donde las mismas familias llevan generaciones viviendo, por lo que es difícil que entre gente nueva a vivir, pero estamos muy bien, es algo que ya no se encuentra» afirma Aibar.
Como él, Laura López, vecina del barrio y trabajadora en la tienda familiar, es el reflejo de ese espíritu cercano que define al barrio. «Vivir aquí es como estar en un pueblo. Todos nos conocemos, y en la tienda no solo vienen a comprar, también vienen a pedir ayuda con el móvil o simplemente a pasar un rato», asegura López, quien llegó al barrio en 2003 y, aunque la vida ha cambiado, ella asegura que el alma del barrio sigue intacta: «Desde hace unos años hay personas que van llegando nuevas al barrio, pero la mayoría se adapta rápido».
Y es que en este barrio no todo son familias «de toda la vida». Según el censo, son 1.499 vecinos, de los cuales 1.438 son españoles, con la china como principal nacionalidad, con nueve representantes. Agustina Arguello, inmigrante argentina y propietaria de un bar local, es testigo de cómo la diversidad va llegando, muy poco a poco, al barrio. «Aquí, nos han acogido como si fuéramos parte de la familia. Aunque hay pocos extranjeros viviendo en Divina Pastora, la gente es tan abierta que te hace sentir como en casa», explica Agustina. Su negocio, que es más que un simple bar, es un lugar de encuentro para los vecinos de la zona. «Tenemos una relación de confianza, para muchos somos como familia», destaca Arguello.
El sentimiento de «familia» es el que más definen como característico los vecinos de Divina Pastora. «Aquí, si pasa alguien por la puerta de tu casa y no sabes quién es, entra y te pregunta. Eso lo hacemos con todos, incluso con los nuevos», comenta Encarni Alemany, vecina del barrio. Subraya cómo las relaciones entre los vecinos son tan estrechas que, en verano, se sientan «en la puerta a tomar el fresco» y se juntan «para charlar». La llegada de gente nueva, aunque paulatina, también ha sido recibida con brazos abiertos en el barrio alicantino. «Sí, hay algo más de diversidad ahora. Incluso hay algunos vecinos árabes, pero se sienten como en casa», añade Alemany a preguntas de este diario.
«La vida aquí es muy tranquila, muy cómoda, es un barrio de gente trabajadora y amable», resume Juan González, vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Divina Pastora, quien lleva viviendo en el barrio más de 40 años. «Quizás sea más difícil que la gente de fuera del barrio accedan a vivir en él porque aquí la mayoría de viviendas se heredan de padres a hijos, y eso hace que el mercado inmobiliario esté más parado», explica González para quien la «buena convivencia» en el barrio es la clave de su éxito: «Nadie quiere irse a vivir fuera de aquí una vez que lo prueban».
Colonia Requena
En el otro extremo de la estadística se encuentra Colonia Requena, uno de los barrios más diversos de Alicante. Ubicado en la conocida como Zona Norte de la ciudad, ha sido históricamente una zona de tránsito y de llegada para miles de personas, primero para inmigrantes llegados de diferentes puntos de España durante los años 1960 y 1970, y más adelante, cerca del año 2000, para aquellos que llegaban de distintas partes del mundo. En total, según el censo, son 2.761 vecinos, 1.491 extranjeros, un 54 %. La mezcla de culturas, religiones y costumbres ha dado forma a un barrio dinámico en el que las historias de los vecinos reflejan tanto la convivencia como las dificultades a las que se enfrentan a diario.
«Aquí la gente viene y se va rápido. Este es un barrio que te da la oportunidad de empezar, y luego la gente sigue su camino», explica Antonio Molina, propietario del bar El Brillo en Colonia Requena desde hace más de 40 años, quien destaca que uno de los cambios más notables ha sido la llegada de comunidades argelinas (la principal, actualmente) y marroquíes (que ocupa el segundo lugar). «La convivencia con ellos es excelente. Lo más importante es eso: la convivencia», asegura Molina. En cuanto a la inmigración, destaca que, aunque el barrio es conocido por ser el más diverso de Alicante, «aquí cada uno vive su vida sin meterse con nadie».
Precisamente, entre aquellos que llegaron hace menos tiempo a vivir en Colonia Requena se encuentran los más jóvenes, como Yassine El Khmalichi, quien trabaja en un comercio de alimentación en el barrio junto a su tío. «De los negocios árabes que hay en el barrio, este es uno de los más antiguos, se abrió hace más de veinte años», comenta Yassine, quien llegó a la zona cuando tenía solo un año. A Yassine le gusta la tranquilidad que ha encontrado en el barrio, donde tiene no solo su negocio, sino también una peluquería. «Estoy muy a gusto, no solo en la tienda, sino también con los amigos que tengo aquí», asegura El Khmalichi.
«Hace unos años, todo estaba un poco más caótico, pero ahora las calles están más limpias y la vida es más tranquila», explica Zohra Harir, vecina de la zona desde hace 15 años y propietaria de una tienda. Aunque Zohra destaca que «hay de todo», se siente cómoda viviendo en la zona y valora la buena relación que mantiene con los vecinos y los clientes. «La mayoría son muy buenas personas y trabajadoras. Es un barrio que ha crecido mucho», afirma Harir.
Uno de los vecinos más recientes de Colonia Requena es Papa Samba Sow, quien, tras su llegada, se ha integrado rápidamente en la vida del barrio. «Aquí estamos tranquilos, tengo a mis padrinos y con los vecinos muy bien, todos muy amables», explica. Para él, lo mejor del barrio es su hogar y la comunidad que lo rodea. «Aquí hay mucha gente de fuera, pero no se nota entre los vecinos, no hacen diferencias. Nos ayudamos entre todos», añade Sow.
Reflejo de los cambios en el barrio a lo largo de los años es Antonio Colomina, presidente de la Asociación de Vecinos de Colonia Requena, que lleva 45 años viviendo y trabajando en la zona. «La gente aquí es trabajadora y tranquila, pero este barrio ha sido históricamente olvidado», lamenta Colomina, quien señala que el comercio en el barrio ha cambiado significativamente, y ahora los negocios de mayoría árabe dominan la escena. «Aquí casi el 90% del comercio es árabe un reflejo del cambio que ha sufrido el barrio», explica Colomina.
Dos barrios, una ciudad
A pesar de las diferencias en la composición social y cultural estos barrios, ambos comparten una preocupación común: la mejora de su entorno.Antonio Colomina señala que su barrio ha sido «abandonado de toda la vida» y que la falta de inversión pública se refleja en el deterioro del entorno. «Aquí necesitamos que las administraciones se mojen más con nosotros, no podemos hacer todo el trabajo nosotros», insiste Colomina. Además, señala que la falta de regulación en el mercado inmobiliario está afectando a los residentes: «Que un piso de 700 euros al mes es un robo, y eso lo están permitiendo».
Por su parte, Juan González pone el foco en la necesidad de mejoras en las infraestructuras del barrio. «Al barrio lo único que le falta es una renovación de aceras, que son totalmente inaccesibles, cableado que sigue siendo aéreo y el acceso a internet, que ahora mismo es una necesidad», concluye González.
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