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Vivir con ilusión, el secreto de Jacinto para llegar a los 100 años

Junto a su familia y amigos, este alicantino de adopción celebra su centenario. A sus espaldas, años de trabajo y esfuerzo y una gran pasión: su huerto y los paseos junto a sus amigos por Óscar Esplá

El alicantino Jacinto Martínez cumple 100 años rodeado de su familia

Pilar Cortés

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Cumplir 100 años no es algo que se vea todos los días, pero Jacinto Martínez lo ha hecho con la misma alegría y vitalidad que lo han acompañado toda su vida. Para Jacinto, ser centenario no es solo un número: "es una ilusión muy grande", comenta emocionado desde su casa, en el barrio de Benalúa, donde celebra este cumpleaños tan especial junto a toda su familia, bisnietos incluidos. Lo mejor de alcanzar esta cifra, según este centenario, es seguir disfrutando de buena salud y de los suyos. Y como no podía ser de otra manera, su centenario ha sido motivo de fiesta y reunión. "Hicimos una celebración enorme, como una boda. Acudieron 32 personas entre familia y amigos. Fue una comida estupenda y todos estuvieron contentos", recuerda Martínez.

La historia de Jacinto Martínez está llena de esfuerzo y trabajo, dos características que considera que han sido su secreto para longevidad. Su primer oficio fue el de peluquero, el más le gustó, pero la vida lo llevó por otros caminos. El estallido de la guerra civil le llevó a exiliarse y a pasar 18 años en Bélgica trabajando como albañil, y durante los dos últimos de esa etapa, incluso trabajó en Arabia Saudí. En los años 80, ya jubilado, regresó a su tierra natal, El Tiemblo, en la provincia de Ávila, donde se volcó en su gran pasión: su huerto. "Me he dedicado a muchas cosas, pero el huerto era mi vida. Ahí plantaba de todo: garbanzos, alubias, tomates, lechugas… Tenía hasta ciruelos, higos, un granado. Me gustaba todo, cogía cariño a todas mis plantas", cuenta con nostalgia.

Junto a su huerto, Jacinto también construyó con sus propias manos una casita con chimenea, donde pasaba horas escuchando la radio. Allí, en los inviernos fríos de Ávila, se refugiaba junto al fuego, acompañado solo por el crepitar de la leña y el sonido de la radio. "Era mi lugar de paz", recuerda. Pero el tiempo pasa y, cuando la edad y la enfermedad de su esposa hicieron difícil la vida en el pueblo, sus hijos les trajeron a vivir a Alicante.

Adaptarse a una ciudad nueva nunca es fácil, pero Jacinto lo logró con su carácter abierto y optimista. En su rutina no faltan los paseos por Óscar Esplá, donde se ha rodeado de buenos amigos, que le han hecho estos años mucho más llevaderos. "Empezamos siendo cuatro o cinco y terminamos juntándonos veinte. Salimos por la mañana y por la tarde, y nos juntamos tanto hombres como mujeres, yo tengo muchas amigas en Alicante. Así nos mantenemos activos", comenta Martínez.

Y es que estas cualidades son las que para él, han sido la clave de su longevidad. "He trabajado mucho en la vida y siempre he estado ocupado. De hecho, hasta este verano he estado haciendo vino en el pueblo, pisando la uva y todo", confiesa Martínez. Aunque ahora, lo que más le ilusiona es seguir disfrutando de su familia. "Tengo nietos y bisnietos, incluso una nieta jueza en Alicante. Estoy muy orgulloso de todos ellos", afirma Martínez con brillo en los ojos.

Pero esta celebración no solo es motivo de orgullo para Jacinto, también lo es para sus hijos. Su hija Santa, también destaca el sacrificio y el carácter positivo de Jacinto. "Desde pequeño ha trabajado sin descanso. Su madre falleció cuando él era un niño y tuvo que ser pastor con 11 años. Siempre ha tirado para adelante sin quejarse. Creo que ahí está su secreto: no lamentarse, ser feliz con lo que se tiene", afirma Santa Martínez.

Como ella, su hijo Raúl, que trabajó durante años como funcionario en la Unión Europea en Bélgica, recuerda con cariño las visitas al pueblo en verano y el amor de su padre Jacinto por el huerto. "Siempre traía cubos y cubos de tomates. Nunca se terminaban y a él se le veía feliz con sus tomares. Era su pasión y su manera de mantenerse activo", relata Martínez.

Así, Jacinto Martínez ha vivido una vida de trabajo, esfuerzo y amor por los suyos. Ahora, en su centenario, sigue disfrutando de los pequeños placeres: el sol de Alicante, las charlas con amigos y la compañía de su familia. "Lo que quiero ahora es vivir más y seguir disfrutando de todo esto", dice Martínez con una sonrisa. Y con esa actitud, todo parece indicar que Jacinto seguirá sumando años con la misma ilusión que lo ha acompañado siempre, como mínimo hasta los 110.

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