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Entrevista | Albertina Galiano Psicóloga clínica y educativa

«Pasar tanto tiempo de ocio conectados a pantallas pasa factura al lenguaje a los niños"

La especialista forma parte de los equipos de orientación educativa, psicopedagógica y de atención temprana de la Comunidad de Madrid. En su labor detecta más casos de trastorno del espectro autista

Albertina Galiano, psicóloga clínica y educativa

Albertina Galiano, psicóloga clínica y educativa / Rafa Arjones

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J. Hernández

J. Hernández

Albertina Galiano intervino en el espacio de reflexión Mesa Camilla de Alicante, donde habló de "Los diagnósticos en la infancia: necesidad y riesgo". Es socia del Fórum Infancias Madrid desde su inicio

Habló en Alicante sobre los diagnósticos en la infancia y sus efectos positivos e indeseables...

Es verdad que los diagnósticos son algo necesario para orientar el trabajo con los niños pero la situación actual está haciendo que aumenten mucho. Yo hablo desde el escenario escolar, que es en el que me muevo como orientadora educativa; y el efecto, digamos, menos deseable sería el que se estén llevando a cabo unos diagnósticos un poco forzados y precipitados para la obtención de recursos de apoyo para los niños y niñas en edad escolar.

¿Por qué diagnósticos forzados?

Es cierto que me baso sobre todo en la legislación y la normativa que rige el funcionamiento de los centros escolares en Madrid, que es de donde procedo. Pertenezco a la red de orientación educativa de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, soy funcionaria y trabajo en la educación pública hace ya muchos años. Y es verdad que últimamente cada vez más, para que los niños y niñas puedan tener recursos de apoyo cuando tienen dificultades de aprendizaje, digamos como que se nos fuerza a llevar adelante etiquetados o diagnósticos en un tiempo récord para que ellos puedan beneficiarse de este tipo de apoyos. De maestros de pedagogía terapéutica, de maestros de orientación y lenguaje, para que reciban becas y ayudas, para cosas que son necesarias para los niños que no deberían requerir, no tanto el diagnóstico, como un etiquetado precoz. 

Con perspectiva

¿Qué habría que hacer?

Habría que tomarse un tiempo suficiente y entender que los diagnósticos en estas edades hay que verlos con perspectiva. Hay que verlos a lo largo del tiempo y siendo muy precavidos. Para que los niños con dificultades de aprendizaje reciban apoyos en el ámbito escolar o sus familias recursos y apoyos, no debería ser necesario, creemos, que hubiera que catalogarles de una forma precipitada.

¿Cuánto tiempo se necesita para poder diagnosticar a un niño?

Desde el trabajo de los equipos de orientación educativa el problema que tenemos nosotros ahora son las listas de espera. Hay muchas demandas de intervención para realizar valoraciones psicopedagógicas, que es lo que hacemos los orientadores. Desde que aparecen las dificultades, en unos casos más que en otros pues hay casos que se priorizan, se puede llevar unos meses hasta que pueden ser atendidos. Cuando el orientador o la orientadora puede atenderlo, el proceso empieza por la entrevista con los padres; luego las sesiones que se tienen con el propio niño, que pueden ser cinco o seis de trabajo individual; las reuniones con los profesores para recoger información; y luego se va haciendo una devolución de información tanto a las familias como a los padres, como a los profesores, y al propio niño también. Puede llevar un par de meses aunque en este proceso se van atendiendo varios casos simultáneamente. 

Otra imagen de la especialista de la Comunidad de Madrid

Otra imagen de la especialista de la Comunidad de Madrid / Rafa Arjones

Trastornos del espectro autista

¿Cuáles son los principales problemas que se ven a nivel escolar?

Lo que sí que estamos notando sobre todo desde la pandemia es que los niños de la etapa de Infantil, los que comienzan la escolaridad, el segundo ciclo infantil con 3 años, vemos que presentan muchos retrasos del lenguaje, tardan más en aprender a hablar, aparecen más dificultades y retrasos del lenguaje. Las familias se asustan, se preocupan. Hay una proliferación importante de niños que pueden entrar en lo que se denomina trastorno del espectro del autismo. Pero eso muy entrecomillado, porque es cierto que a veces nos precipitamos en estos diagnósticos. Son niños muy pequeños que con intervenciones adecuadas pueden no llegar a eso. Pero hay muchísima demanda de niños con retrasos de lenguaje.

¿Qué otras dificultades se detectan?

También en edades ya de Primaria de escolares con déficit de atención y con dificultades que no acaban de superar los objetivos en niveles de los últimos ciclos de Primaria, con problemas de aprendizaje que les dificulta adquirir los objetivos del nivel. Hemos notado que hay un aumento de demandas que cada vez está siendo más diverso en el perfil de dificultades y de niños que están en la escuela.

¿Y a qué es atribuible?

Esto daría para otra charla pero sí que es cierto que, y en el foro Infancias de Alicante también es algo que se piensa y eso es bueno, que estamos reflexionando bastante sobre hasta qué punto influye el exceso de tecnología en los niños, a los que se les ofrecen pantallas a mirar de forma muy temprana, aún muy pequeños. Faltan también muchas figuras que antes había con más facilidad, familia extensa que se dice, abuelos, tíos, otros hermanos mayores. Las familias ahora con frecuencia son de menos niños, con padres con amplias jornadas laborales, con poco tiempo; niños que se escolarizan desde bien pequeños, que pasan muchas horas en el cole, con un exceso de pantallas y de actividades extraescolares. 

Falta hablar y escuchar

Demasiadas cosas...

Está todo está como muy pautado y quizá falta una relación más de tú a tú, más cercana, más basada en hablar y escuchar, en contar cuentos, en un juego más cercano de padres e hijos. Vamos todos como muy acelerados, y yo creo que eso está pasando factura tanto a los niños pequeños como a los que están en edad escolar, que enseguida ya empiezan a conectarse unos con otros. El tiempo de ocio con frecuencia es estar en casa conectado a pantallas y eso supone perder calidad en el lenguaje, en la lectura, en la escritura, en otras actividades que pudieran ser más enriquecedoras.

¿Cuánto tiempo es orientadora?

Treinta años. He estado también en equipos de atención temprana con niños más pequeños de 0 a 6 años, pero mi mayor experiencia es en colegios de Infantil y Primaria hasta la etapa de 12, 13 años, los que ya van a pasar al instituto. 

El papel de los orientadores

Ponga en valor el papel de los orientadores escolares

 Es una figura que está dentro y fuera, donde puede conectar con otros orientadores que, por lo menos en Madrid no formamos parte directamente del centro escolar, aunque pasamos muchas horas en él pero digamos que tenemos cierta posibilidad de ver tanto a padres como a profesores y a los propios niños desde un enfoque un poco más externo que el docente, que está muy metido dentro del aula. Y dedicar un tiempo para escuchar a las familias que a veces realmente presentan muchas necesidades también. Y la posibilidad de poder trabajar con los equipos directivos de los colegios, y sobre todo intercambiar información, opiniones y supervisiones con los otros profesionales. Nos movemos por muchos centros escolares y eso da bastante perspectiva. Defiendo una imagen de orientador cercano y que se toma tiempo, que no se precipita a la hora de hacer diagnósticos, sino que invierte tiempo en escuchar desde el respeto a todos.

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