Una madre al borde del desahucio en Alicante: "No tenemos dónde ir"
María Garate vive con sus cuatro hijos y su nieta en una vivienda temporal del Patronato municipal, ubicada en el barrio de San Blas, que debe abandonar el próximo 9 de junio sin que se le haya ofrecido una alternativa habitacional

"No tenemos dónde ir": la desesperación de una madre con 5 menores obligada a abandonar la vivienda del Patronato en la que residen en Alicante / Áxel Álvarez
Sin respuestas, la cuenta atrás avanza para María Garate y su familia. El próximo lunes, 9 de junio, deberán abandonar la vivienda temporal de acogida que ocupan desde hace más de un año sin tener a dónde ir. María Garate vive allí con tres de sus cuatro hijos menores de edad, su nieta y un bebé en camino. En total, seis personas que comparten un techo prestado en uno de los pisos del Patronato Municipal de la Vivienda de Alicante, gestionado por la entidad Las Hermanas de la Caridad y ubicado en el barrio de San Blas.
El contrato, ya prorrogado una vez, no admite más extensiones. "No tenemos alternativa, y si no presento un sitio donde vivir, amenazan con quitarme a mis hijos", cuenta María Garate. "Yo vivo por ellos. Si se los llevan, me quedo sin razón de vivir", apunta.

Una madre al borde del desahucio en Alicante: "No tenemos dónde ir" / ÁXEL ÁLVAREZ
Una odisea sin salida
La historia de María Garate no es nueva en los despachos de Servicios Sociales de Alicante. Lleva más de dos años solicitando una vivienda digna y ha tocado todas las puertas posibles: el Ayuntamiento, la Conselleria de Servicio Sociales o el Sindic de Greuges. Ha redactado solicitudes, acudido a entrevistas, presentado informes médicos y sociales. "Mi trabajadora social ha hecho más de trescientos escritos, todos con carácter de urgencia. Pero no sirve de nada", asegura María.
"No tenemos alternativa, y si no presento un sitio donde vivir, amenazan con quitarme a mis hijos"
Desde la administración le llegaron a ofrecer una vivienda fuera de Alicante, una propuesta que Garate aceptó sin dudar: "Les dije que me daba igual. Que cambiaba a los niños de colegio, de instituto, de lo que hiciera falta. Solo quiero un techo para vivir". Pero después, asegura, esa opción también desapareció. "Ahora me dicen que esas casas ya no están disponibles. Que somos demasiados y que no hay vivienda adecuada para nosotros", según agrega.
Por el momento, el Ayuntamiento de Alicante no ha proporcionado información referente al estado de este caso a preguntas de este medio. "Llevo meses llamando, escribiendo correos, y nadie me responde. Solo me falta hablar con el rey", lamenta Garate.
Bullying y desesperación
Mientras tanto, la situación impacta de lleno en los menores. "Mi hijo sufre bullying en el colegio porque no tenemos casa. Le dicen que vive de la caridad, que es un muerto de hambre y acaba teniendo problemas con otros niños en el colegio", destaca Garate, quien señala que la salud mental de toda la familia se resiente: "Mi hija de 10 años llora cada noche preguntando si nos vamos a quedar en la calle, pero no sé cómo explicarles lo que pasa. No tengo respuestas", afirma Garate.
Su hija mayor, de 18 años, tiene una bebé de seis meses. Otra hija, de 16, que pronto cumplirá 17, está embarazada. "Somos seis personas y un bebé en camino. ¿Quién puede acoger a tanta gente? Me dicen que busque a alguien que nos recoja. ¿Dónde? ¿Quién tiene espacio para seis personas?", se pregunta Garate, quien teme que Servicios Sociales le quite a sus hijos menores si se queda sin un hogar: "No soy una mala madre, solo pedimos una vivienda".
Vivir no es sobrevivir
En su actual vivienda, al menos, tienen techo y algo de estabilidad. "Estamos bien aquí", reconoce Garate. "Sabemos que es una casa de acogida y que es temporal, pero estamos a gusto. No es ideal, pero es nuestro refugio”. Sin embargo, el contrato vence el próximo lunes y nadie les ofrece una salida.
Lo único que pide Garate es una vivienda, no exige lujos ni comodidades. "Me da igual que tenga tres habitaciones, que sea en un pueblo. Lo que quiero es no quedarme en la calle con mis hijos. Somos ciudadanos de Alicante, también tenemos derecho a vivir con dignidad, pedimos un alquiler social, algo que podamos pagar, soy madre soltera y no podemos estar pagando 1.000 euros por un piso ahora mismo", reclama Garate. Y es que la situación de esta familia se complica por la ausencia de respuestas a su caso y, mientras, el lunes 9 de junio se acerca en el calendario, una fecha a la que ninguno quiere enfrentarse y que, confían, ese desalojo nunca tenga que llegar.
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