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Expertos claman contra la inacción institucional para frenar el negacionismo climático

Académicos de universidades españolas lamentan, durante la primera jornada de “Riesgos, seguridad y democracia” celebrada en la sede universitaria de la UA, los avisos ignorados estos últimos años ante las previsibles catástrofes naturales

Jorge Olcina, la rectora de la UA Amparo Navarro, Manuel Alcaraz y Joan Romero. / Alex Domínguez

Lucía Feijoo Viera

Manuel Lillo

Manuel Lillo

La eficacia institucional para evitar la catástrofe. Es la receta compartida por los expertos que participaron este jueves en la primera de las dos sesiones de las jornadas “Riesgos, seguridad y democracia”, celebradas en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante (la segunda tiene lugar este viernes) y dirigidas por tres académicos reconocidos: Joan Romero, catedrático emérito de Geografía de la Universitat de València (UV); Manuel Alcaraz, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Alicante (UA), y Jorge Olcina, catedrático de Geografía en la UA.

La jornada se convirtió en un clamor por la democracia y el buen gobierno. La dana del pasado 29 de octubre en la provincia de Valencia, que dejó 228 víctimas mortales, sobrevoló de manera constante por dos motivos. El primero, por la gran cantidad de avisos que han sido ignorados estos años ante las previsibles catástrofes naturales. El segundo, por la falta de coordinación entre las instituciones, que ha desembocado en un ambiente aún más polarizado y en un escenario en el que los partidos populistas encuentran más receptividad ante el disgusto con los gobernantes actuales.

El escenario actual, en todo caso, tiene unos precedentes claros. Joan Romero se acogía a la metáfora del biólogo Joandomènec Ros, que hablaba del rinoceronte gris que se acerca desde la lejanía a un coche ocupado por visitantes de un safari africano y que, por infravalorar el peligro, pese a tenerlo delante, acaban siendo embestidos y heridos por su cuerno. “Este rinoceronte es el cambio climático”, matizaba el profesor, que se quejaba ante el empeño de parte de la clase política en ignorarlo. “Sabemos que la capacidad hídrica se reducirá entre un 10 y un 25 %, sabemos que llueve un 20 % menos en las cuencas del Tajo, del Júcar y del Segura y aún escuchamos a dirigentes pidiendo agua”, señaló.

Lo que no se invierta ahora multiplicará los costes de la catástrofe

Joan Romero

— Catedrático emérito de Geografía de la Universitat de València

La comunidad científica es consciente de estas realidades. “El esfuerzo por reducir riesgos es posible”, afirmaba Romero, que recordaba que “lo que no se invierta ahora obligará a multiplicar los costes de una catástrofe”. En este sentido, si el presupuesto de la Generalitat para la reconstrucción es de 2.364 millones, este es el resultado de no haber invertido entre 400 y 500 millones de euros en infraestructuras hidráulicas en las últimas dos décadas.

Afrontar el futuro

La oportunidad, según el catedrático, reside en gestionar unas “transiciones complejas” para garantizar “avances graduales” que requerirán “recursos públicos” y “el acompañamiento” a los más vulnerables “para que no tengan la sensación de que se quedan atrás”. Porque si hay sectores que tienen esta percepción “habrá resistencias a las transiciones". "Esto, al final, se dirime en las urnas. El retroceso en la agenda ambiental no es impensable”, apuntó.

Por eso, “hay que hacer que una mayoría social perciba que hay un riesgo importante que afecta a las generaciones futuras”. Esto, considera Romero, se debe explicar “con humildad y sin descalificar a las personas que se resisten a cuestiones que para nosotros son evidentes”. Entre otras cosas, porque “una parte importante de nuestras sociedades se han precarizado y los apóstoles del negacionismo tienen un camino abonado”.

Hay que acceder a los más vulnerables para garantizar el conocimiento sobre el medio

Ana Camarasa

— Catedrática de Geografía Física de la UV

En un sentido similar, Ana Camarasa, catedrática de Geografía Física de la UV, defendía por la tarde en su intervención que “la democratización del conocimiento” sobre aspectos como zonas inundables o riesgos climáticos “tiene que llegar a la población”. “Muchas llanuras están ocupadas por gente que viene de otros países, muchos vulnerables, no conocen el territorio y hay que acceder a ellos a través de los poderes públicos para garantizar el conocimiento sobre el medio”, señaló.

Responsabilidad política

Fernando Jiménez, catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Murcia, intervino también haciendo hincapié en el deterioro institucional y sus consecuencias. El experto en lucha contra la corrupción señalaba que “las instituciones son clave para entender por qué unos países prosperan y otros no salen de la pobreza: depende de esto, y no de la religión o de la cultura”.

Para poner un ejemplo del deterioro institucional que sufre España, un hecho avalado por datos del Banco Mundial, Jiménez recurría a los hechos de Paiporta tras la dana, cuando los presidentes del Gobierno y de la Generalitat e incluso los reyes de España se vieron acosados por vecinos de la localidad afectada. “Las consecuencias de la dana demuestran que llevamos muchos años haciéndolo muy mal, y hay que decir basta ya”, afirmó.

Los partidos tradicionales se han convertido en populistas

Fernando Jiménez

— Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Murcia

Según explicaba, “los partidos tradicionales se han convertido en populistas, nos dejamos seducir por la polarización y nos olvidamos de los problemas de los ciudadanos”, pero sin embargo “la sociedad española está deseando estrategias” para “abandonar la polarización y priorizar la responsabilidad”. En este aspecto destacaba que si la ultraderecha en otros países es la opción más votada, “que en España no lo sea habla del comportamiento moderado de los españoles”.

La climatología extrema cambiará el futuro

La jornada del jueves la cerró Samira Khodayar, coordinadora del área de Meteorología y Climatología del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, quien vaticinó que el cambio climático cambiará el turismo en el Mediterráneo.

Así, señalaba que por los aumentos de las temperaturas “nuestras playas podrían dejar de ser un sitio idóneo en el futuro” o que la “poca disponibilidad de agua” también se hará notar en el sector, a la vez que apuntaba que el calor en las ciudades perjudicará especialmente a sus habitantes.

“Los políticos son más especialistas en agitación que en transformación”

Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía Política de la Universidad del País Vasco y en el Instituto Europeo de Florencia, protagonizó una intervención singular en las jornadas de este jueves. El ensayista, autor de numerosos trabajos, reflexionó sobre el tiempo político actual y las causas que lo han transformado.

Por ejemplo, en referencia a la polarización y a la ausencia de resultados materiales de los discursos, el filósofo afirmaba que “los políticos son más especialistas en la agitación que en la transformación”, y advertía que “los problemas del futuro nos desbordarán si nos quedamos en el corto plazo”. Sin embargo, “el contexto dificulta a las instituciones regular a largo plazo”, ya que “el presente lo ha invadido todo y a la vez dura muy poco: no hay capacidad de anticipación”.

La rectora de la UA, Amparo Navarro, conversa con Manuel Alcaraz y con Daniel Innerarity.

La rectora de la UA, Amparo Navarro, conversa con Manuel Alcaraz y con Daniel Innerarity. / Alex Domínguez

Innerarity cree que “la relación con el tiempo es traumática”, porque “existe la idea de que ha desaparecido el tiempo largo, todo es una sucesión de presentes alocados, y eso afecta a la izquierda y a la derecha”. La izquierda, según su análisis, “se ha vuelto conservadora” porque prioriza mantener "las conquistas del pasado”, mientras que la derecha más disruptiva, ahora emergente, “tiende a decir que la democracia no resuelve problemas y que ellos los resolverán”.

Apasionado por las paradojas, el filósofo vasco lamentaba la desaparición del largo plazo en la política porque “la continuidad en el tiempo nos da oportunidades para aprender” y señalaba también la irrupción de la “hipérbole” como elemento central en la política y como una novedad a combatir. “Hay una enorme exageración en la retórica” criticaba, a la vez que valoraba positivamente características como la pluralidad en el Congreso, “incluso de partidos que quieren subvertir el orden constitucional”, como un factor positivo. “Vivimos en un país con un enorme grado de pluralismo”, decía destacando la posibilidad de convivir en este escenario.

Sin dejar de criticar la recurrencia a la hipérbole y lamentar el cortoplacismo, Innerarity también utilizaba el concepto de “libertad” para afirmar que “se ha convertido en un gran caballo de batalla, pero quizá estamos renunciando a una dimensión significativa de la libertad si renunciamos a nuestra libertad futura y a la de los nuestros”. Una reflexión relacionada con la falta de propuestas a largo plazo que se traducen en la ausencia de medidas para combatir el cambio climático.

Para concienciar ante esta necesidad, el filósofo se acogía a una obra referencial de su disciplina, el Leviatán de Thomas Hobbes, que a mediados del siglo XVII propuso un acuerdo global para dejar atrás las guerras religiosas y consolidar la paz en los estados. “No tenemos un Leviatán verde. ¿Cómo lo inventamos? Una crisis como la climática no se resuelve sin acuerdos globales”, observaba.

Y proponía, más allá de “perder el tiempo pensando en negacionistas”, preguntarse “a qué obedecen las resistencias de la gente normal para ponernos en su piel”. Son recetas que el filósofo planteaba para impedir que la democracia, “el mejor invento de la humanidad”, entre en peligro.

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