Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El Clot de Galvany y La Marjal, dos oasis urbanos que redefinen la gestión del agua

Los alcaldes de Elche y Alicante, acompañados por los directores de Aigües d’Elx y Aguas de Alicante, destacan el valor ambiental, social y educativo de estos espacios

Sergio Sánchez,  Luis Barcala,  Toni Cabot, Pablo Ruz y María José Toledo en el plató de INFORMACIÓN TV antes de comenzar el encuentro.

Sergio Sánchez, Luis Barcala, Toni Cabot, Pablo Ruz y María José Toledo en el plató de INFORMACIÓN TV antes de comenzar el encuentro. / Alex Domínguez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Miriam Vázquez

Miriam Vázquez

Convertir agua regenerada en biodiversidad, ingeniería en refugio natural y prevención en espacio público. Ayer, el plató de INFORMACIÓN TV fue el marco de una conversación entre administraciones, expertos y gestores en torno a dos de los grandes logros ambientales de la provincia.

El Clot de Galvany, en Elche, cumple 20 años como Paraje Natural Municipal. La Marjal, en Alicante, alcanza su primera década como infraestructura híbrida: preparada para contener riadas y diseñada para convivir con la ciudad. Ambos son símbolo de un nuevo paradigma en la gestión del agua y del territorio.

Pablo Ruz, alcalde de Elche; Luis Barcala, alcalde de Alicante; María José Toledo Callejas, directora-gerente de Aigües i Sanejament d’Elx; y Sergio Sánchez Ríos, director general de Aguas de Alicante, compartieron detalles técnicos, humanos y medioambientales sobre la evolución y proyección de estos espacios.

Conoce los entresijos del Parque Clot de Galvany de Elche y del Parque El Marjal de Alicante

Toni Cabot, director de INFORMACIÓN y conductor del encuentro, abrió con una reflexión clara: «Si el agua es vida, vida aportan los dos parques. Dos entornos cuidados con mimo». Tras la proyección de un breve documental que retrató la historia y el impacto de ambos espacios naturales, Toni Cabot lanzó la primera cuestión, en concreto para el Clot de Galvany: «Sabemos que es un ejemplo de recuperación medioambiental, ¿cómo contribuye la restauración del paraje al posicionamiento de Elche como destino turístico de excelencia y qué valor, añadido, aporta al tradicional turismo de sol y playa?».

En este sentido, Pablo Ruz destacó la importancia del parque en el modelo turístico de la ciudad: «El modelo turístico de Elche se fundamenta en el patrimonio. El Clot cumple una función principal dentro del turismo cultural y de paisaje que estamos intentando promover».

Ambos parques son ejemplo de colaboración público-privada que convierten retos hídricos en oportunidades ecológicas

Con unas 35.000 visitas al año, el Clot de Galvany representa mucho más que un espacio verde. Ruz subrayó su valor como ejemplo de economía circular y sostenibilidad: «Utilizamos aguas residuales de Arenales del Sol, que en lugar de ir al mar, nutren hídricamente el paraje». Este sistema es una forma de devolverle al entorno lo que le pertenece.

En palabras del alcalde, Elche siempre ha sido «cultura del oasis»: generar vida en un entorno seco, y el Clot es una extensión de esa filosofía. «El 100% del agua que generamos se reutiliza». Y en este caso, para crear oasis.

Conciliación medioambiental

Preguntado por el papel actual del Clot en la conciliación medioambiental de la sociedad, Ruz reflexionó: «El palmeral no es de origen natural. Tampoco el Clot. Desde siempre, la mano del hombre ha estado en Elche asociada al esfuerzo y a la transformación del entorno. Este modelo de éxito es heredero directo de nuestra historia». Y añadió: «Con la colaboración público-privada podemos convertir el Clot en un producto turístico consolidado. Nuestro modelo se basa en el patrimonio». Una ciudad con tres patrimonios de la UNESCO tiene que hacerlo valer.

Por su parte, Luis Barcala recogió el testigo con una intervención que puso en valor el ingenio técnico y la sensibilidad ambiental del Parque Inundable La Marjal: «La Marjal es la consecuencia necesaria de nuestra herencia milenaria de respeto al agua. Es el resultado de dos fuerzas: la tradición y el talento».

Pero, el primer edil fue más allá y planteó que, pese a ser una infraestructura artificial, La Marjal está llamada a convertirse en un Paraje Natural Municipal por derecho propio. «Nace de la ingeniería, pero está evolucionando hacia algo mucho más grande: un entorno natural, social y ecológico».

Asimismo, destacó su triple función: prevención de inundaciones, protección de la bahía y espacio de recreo. «Cuando no llueve, es un parque. Cuando llueve, es una infraestructura hídrica. Esa dualidad la convierte en un modelo a seguir». Barcala subrayó también el impacto del proyecto Alicante Agua Circular: «Nos hemos marcado el objetivo de que ni una sola gota de agua se desperdicie. Esto implica numerosas inversiones, inversiones que se plantearon con fondos europeos inicialmente en más de 100 millones de euros, y que en estos momentos ya vamos hacia un planteamiento global que alcanzaría hasta los 300 millones de euros invertidos en Alicante, en su comarca, exclusivamente para el aprovechamiento, el tratamiento del agua y el impulso medioambiental del Cinturón Verde de Alicante».

Además, esta apuesta tiene implicaciones urbanísticas: «La gestión hídrica define el nuevo modelo de ciudad. Las infraestructuras de agua regenerada, las zonas verdes y las expansiones medioambientales se integran en la organización urbana». Barcala mencionó que es un ejemplo de reconocimiento internacional: «Hace poco acudíamos a Riad a un foro entre ciudades europeas y árabes, precisamente para que habláramos del modelo de éxito de colaboración público-privada que suponía toda la infraestructura hídrica de aprovechamiento y reutilización del agua».

Agua regenerada, base de la sostenibilidad

María José Toledo, abordó el papel fundamental del agua regenerada en la revitalización del Clot. «La disponibilidad de agua regenerada y de calidad ha sido la clave de la recuperación ambiental y del desarrollo de la biodiversidad». Sin ella, hoy el Clot sería historia.

La directora-gerente de Aigües i Sanejament d’Elx recordó que todo comenzó en 2008, cuando la Confederación Hidrográfica del Júcar autorizó la salida de aguas depuradas al Clot. Una decisión que cambió el rumbo del paraje, amenazado en los 70 por la presión urbanística. «La paradoja es que en un momento dado lo que pudo llegar a hacerlo desaparecer ahora lo revive», afirmó.

Gracias a esta intervención, el Clot alberga más de 1.100 especies de flora y fauna, y una superficie acuática de 140.000 metros cuadrados. El agua regenerada no solo es un recurso, «es la base de su sostenibilidad a largo plazo».

La jornada subrayó la importancia de una colaboración público-privada.

La jornada subrayó la importancia de una colaboración público-privada. / Alex Domínguez

Además del suministro hídrico, Toledo detalló la implicación directa de Aigües d’Elx en la gestión del Clot: «Trabajamos estrechamente con el Ayuntamiento y con Juan Carlos Aranda, el director del paraje. Llevamos el mantenimiento, el aula de la naturaleza, programas de control de especies, actividades educativas, redes sociales, campañas de repoblación... Es una labor integral».

El equipo incluye técnicos, monitores, operarios y personal de apoyo, y se rige por una filosofía de sostenibilidad e innovación. «Generamos energía en la depuradora, reutilizamos materiales, producimos nuestros propios plantones y estamos trabajando con universidades y centros tecnológicos. Además el Clot puede ser un campo de pruebas muy llamativo, se pueden hacer análisis o se pueden probar nuevas tecnologías».

La Marjal, un ecosistema en construcción

Sergio Sánchez, recordó los orígenes del parque tras las lluvias torrenciales de 2007. «La Marjal surge de la necesidad, pero también de la inspiración en la historia: los marjales son parte del paisaje mediterráneo».

Subrayó la capacidad del parque para afrontar episodios climáticos extremos: «Las lluvias hoy son más breves pero más intensas. En quince minutos puede caer lo que antes en un mes. Por eso se diseñó con capacidad de evacuación».

Pero La Marjal es mucho más que un mecanismo de defensa. Según Sánchez, en estos diez años se ha convertido en un ecosistema vivo, con más de 109 especies de aves identificadas y flora autóctona que ha sido reintroducida. Además, su efecto sobre el clima urbano es palpable: «En episodios de calor, hemos detectado una reducción de hasta 4 grados en el entorno del parque».

Sobre las celebraciones del aniversario, el director general de Aguas de Alicante destacó un programa diverso: «En febrero iniciamos los actos conmemorativos, en marzo organizamos una mesa técnica en colaboración con el Colegio de Arquitectos, y en junio hicimos un homenaje a los técnicos que diseñaron el proyecto. El broche final será el 19 de octubre, con un acto festivo y cultural abierto a toda la ciudadanía».

La jornada terminó con una sensación compartida entre los asistentes: tanto El Clot como La Marjal no son sólo parques, son modelos de resiliencia, espacios de aprendizaje y ejemplos concretos de cómo la tecnología, la voluntad política y la sensibilidad ambiental pueden dar forma a ciudades más habitables y humanas.

Porque como se dijo al principio, si el agua es vida, estos parques son, sin duda, dos de sus más bellas manifestaciones.

Tracking Pixel Contents