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Cambio climático

El mar roza los 30 grados, alimenta las noches tropicales y el riesgo de dana

La temperatura del agua se mantendrá en las próximas semanas en torno a los 28 o 29 grados tras repuntar por la ola de calor

La playa del Postiguet, cuyas aguas rondan ya los 30 grados / ALEX DOMÍNGUEZ

Europa Press

Jose A. Rico

Jose A. Rico

El agua del mar en el litoral de Alicante vuelve a acercarse a los 30 grados. Valores más propios del Caribe que del Mediterráneo como consecuencia del cambio climático. Y ello conlleva que por la noche la brisa del mar no refresque, por lo que en el litoral seguirán las noches tropicales, además de ser combustible para que una dana, sobre todo en otoño, pueda ser más intensa.

El mar alcanzó su pico -por ahora- a mediados de julio, tras un junio y comienzo de julio muy cálido. Así, según la red de Puertos del Estado, la boya situada frente al Cabo de las Huertas de Alicante alcanzó su valor máximo el 17 de julio con 29,71 grados, iniciándose después un descenso hasta principios de agosto, llegado a situarse por debajo de los 26 grados.

Pero estas últimas semanas, con una ola de calor interminable, han hecho que repunte, y el pasado lunes, último dato disponible, alcanzaba ya los 29,41 grados, coincidiendo con la última jornada bajo temperaturas extremas.

Estos valores se van a mantener en las próximas semanas, con un agua sobre los 28 o 29 grados, lo que hace que en la costa no refresque por las noches, por lo que van a seguir las noches tropicales en las que el mercurio no baja de 20 grados en el litoral, pero no tan tórridas como las sufridas durante la ola de calor. Es ahora precisamente, a mediados de agosto, cuando se suele alcanzar la temperatura máxima del agua del mar. El 26 de agosto de 2023 fue cuando en esta boya se alcanzó el récord, con 30,52 grados.

La relación entre las danas y el agua del mar

Una derivada de un mar muy cálido como consecuencia del cambio climático es el riesgo de lluvias torrenciales. El climatólogo Jorge Olcina ha recordado en reiteradas ocasiones que la temperatura del agua del mar es un factor complementario, importante, pero complementario. Y es que lo fundamental es que se produzca la situación atmosférica de gran inestabilidad (dana) y que entren vientos del mar en superficie. La temperatura del agua lo que favorece es que las lluvias puedan ser más abundantes y más intensas, porque genera nubes con mucha carga de energía y vapor de agua en su interior. Pero lo fundamental es la atmósfera y el agua del mar es factor secundario.

Del mismo modo un mar más caliente acumula energía que en caso de darse una dana, puede alimentarla y hacer que sean más intensas las lluvias, por lo que se espera un otoño de nuevo con un riesgo elevado de que esto se produzca.

El director del Laboratorio de Climatología de la UA, Jorge Olcina, ha explicado que "las temperaturas del mar han vuelto a repuntar. Estuvieron muy cálidas a finales de junio y comienzo de julio, mientras que la segunda quincena de julio fue en ese sentido un poquito anormal, ya que bajó la temperatura del agua del mar".

Pero "ahora en agosto ha vuelto a repuntar debido a esta secuencia de calor. Esta algunos puntos del Mediterráneo Central está a 30 grados y en Mallorca he podido leer alguna boya marcando 30 grados", aunque ha señalado que "son registros muy puntuales, pero lo que marcan es una tendencia. En general, la cuenca occidental está por encima de 28 grados y eso son muchos grados para el agua del mar".

"Las noches van a ser todavía muy calurosas. Entra dentro de la normalidad de los últimos años, de signo claro de cambio climático con un mar Mediterráneo muy muy cálido a estas alturas del año"

Jorge Olcina

— Director del Laboratorio de Climatología de la UA

El climatólogo ha señalado que estos valores elevados, en torno a los 28 o 29 grados, se mantendrá durante las próximas semanas, ya que hay previstas máximas de 30 o 32 grados en los próximos días, lo que va a mantener el agua del mar cálida. "Por eso las noches van a ser todavía muy calurosas. Entra dentro de la normalidad de los últimos años, de signo claro de cambio climático con un mar Mediterráneo muy muy cálido a estas alturas del año", ha destacado Olcina.

Un fenómeno imparable

Precisamente, dentro de la ola de calor que ya ha pasado Alicante capital registró el pasado martes la segunda noche más tórrida de su historia, según el observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Ciudad Jardín, con datos desde 1939. La mínima fue de 27,2 grados, solo superada por otra el 13 de agosto de 2022 con 28,6 grados, e igualando la registrada el 2 de agosto de 2017.

Las noches tropicales y las ecuatoriales o tórridas (el mercurio no baja de 25 grados) son un fenómeno que ha venido para quedarse. En la capital se vienen registrando desde 2022 más de 90 noches al año en las que el termómetro no baja de 20 grados. En 2024 se contabilizaron 92 noches tropicales en los que la mínima no bajó de 20 grados en la capital, la cifra más alta tras las de 2022 y 2003. Y este año todo apunta que se volverán a superar las 90 noches.

Otro dato significativo es el de las noches ecuatoriales. En este caso, el récord fue en 2015, con 14 noches en la capital, según el mismo observatorio de Aemet en Alicante. Después fue 2023 con 10, 2022 con 7, 2004 con 6 y 2020 con 4. En cambio el pasado año solo hubo una. Y este año ya van unas cuantas.

Del mismo modo se está empezando a acuñar un nuevo término, no oficial, según ha explicado Aemet. Se trata de las "noches infernales" en las que el mercurio no baja de 30 grados. Esto ocurrió en la noche del domingo al lunes en una docena de localidades de la provincia, llevándose la palma Tàrbena con una mínima de 32,2 grados y El Castell de Guadalest con 32,1.

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