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Interés por gestionar el "regreso" del Peret en Alicante: seis empresas y ofertas que triplican el canon del Ayuntamiento

Hotel Boutique Isla de Tabarca, empresa gestionada por los hermanos Castillo, lidera el concurso al presentar la oferta más alta, de cuatro millones de euros por siete años de concesión

La Policía de Alicante obliga al Peret a desmontar su terraza por no tener licencia

Pilar Cortés / Alejandro J. Fuentes

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El regreso a la actividad en el local que ha acogido históricamente al Peret está un paso más cerca. La Mesa de Contratación del Ayuntamiento de Alicante ha abierto este martes los sobres con las ofertas, seis válidas en total, de empresas que aspiran a hacerse con la gestión de este espacio, ubicado en la Explanada y destinado a su explotación como heladería-cafetería.

Pese a este avance, el órgano municipal de contratación ha decidido aplazar la clasificación de las propuestas hasta verificar que las empresas cumplen todos los requisitos exigidos, entre ellos la obligación de mantener la actividad tradicional del anterior negocio y elaborar sus propios productos artesanos. De hecho, la elaboración propia de estos productos artesanos supone un 10 % de los criterios cuantificables (el 90 % restante es el canon ofertado).

El pliego de condiciones para adjudicar el nuevo establecimiento de la Explanada incluye requisitos para "preservar la tradicional identidad del negocio" como el hecho de que la producción de horchata y productos típicos tenga que ser "artesanal", además de la prohibición de contar con cocina.

El documento impulsado por el gobierno local contempla que en caso de que el licitador "no ostente la condición de fabricante de horchata, helados y granizados" deberá aportar un contrato de suministro con una mercantil que sí se dedique a la elaboración artesanal de este tipo de productos. Además, deberá acreditarse la continuidad y el cumplimiento de dicho acuerdo.

Candidatas

En total, se presentaron siete candidaturas para hacerse con la concesión demanial del espacio, aunque una fue descartada por incumplir las bases del concurso. Entre las seis admitidas, Hotel Boutique Isla de Tabarca S.L. encabeza la lista con la propuesta económica más alta, un canon de 4.023.523,38 euros por un periodo de siete años.

La empresa que tiene ventaja para adjudicarse el contrato está gestionada por los hermanos Luis y Juan Carlos Castillo, que hasta ahora han estado al frente del hotel de la isla de Tabarca, cuya gestión está previsto que pase a manos de otra empresa tras el nuevo proceso de licitación. Además, la mercantil del presidente de los hosteleros gestiona en Alicante el quiosco de la plaza Músico Óscar Tordera y el de la playa de Albufereta, aunque renunció el pasado año a la adjudicación del quiosco de Canalejas tras haber presentado una oferta de 1.046.140 euros.

Le siguen la UTE Sensai Restauración S.L.U. y Mundaka Helados S.L. (3.213.123,30 euros), Lunetoile Ocio 9 S.L. (2.720.947,72 euros), Nicolás Romero Vargas UTE (2.003.333 euros), Café Ole&Friends S.L. (1.839.985,14 euros) y Ondiba S.L. (1.293.565 euros).

La concesión, que podrá prorrogarse hasta en dos ocasiones por tres años cada una, parte de un canon base de 1.263.828,18 euros para el periodo inicial de siete años. El primer ejercicio comenzará con 170.000 euros y alcanzará los 191.447 euros en el séptimo año, al contemplar un incremento anual del 2 %.

La concejala de Ocupación de la Vía Pública, Cristina Cutanda, explicó que "Alicante está cerca de recuperar una heladería icónica de la ciudad, situada en un espacio emblemático y que forma parte de nuestra historia colectiva y personal". Cutanda añadió que en el procedimiento "se ha incluido como requisito obligatorio que la concesionaria trabaje con productos artesanos para continuar con la actividad tradicional desarrollada allí desde hace varias décadas".

Características

En cuanto a la terraza, el pliego establece que dicho espacio "queda excluido del objeto del contrato", por lo que tendría que habilitarse como "uso especial mediante autorización", que está sujeta a los límites de la ordenanza de Ocupación de Vía Pública.

Para poder instalar mesas y sillas, el adjudicatario deberá restaurar el sistema de toldos existente, que es de titularidad municipal. En cambio, "queda terminantemente prohibida la manipulación del sistema de entoldado, impidiéndose la instalación de cualquier elemento colgante sin previa autorización municipal". Además, tampoco se admitirá "cerramiento o mampara lateral de ningún tipo", considerando que "debe preservarse el aspecto singular y diáfano de un paseo emblemático".

Al margen de dichos requisitos, el contrato establece una veintena de obligaciones para el futuro concesionario, entre las que se incluyen cláusulas genéricas como "proporcionar el ajuar, menaje y resto de útiles necesarios para la prestación del servicio"; o "tramitar por su cuenta y a su costa las altas que se precisen para disponer de los servicios de agua, energía eléctrica, teléfono, o cualquier otro suministro".

El adjudicatario también estará obligado al "mantenimiento y conservación del quiosco y sus instalaciones, las instalaciones anexas y de su entorno"; así como a mantener abierto el quiosco "de manera ordinaria, sin perjuicio de los correspondientes descansos y periodos de vacaciones, que voluntariamente disfrute".

Con otro nombre

El Kiosco Peret ha sido durante más de un siglo un punto de encuentro en la Explanada de Alicante. Fundado en 1916, forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones que han pasado por allí para tomar horchata, helados o refrescos. Sin embargo, la reapertura del local tras la salida de la anterior concesión no traerá de vuelta un nombre que tantos alicantinos asocian con sus historias personales, con una excepción.

El motivo es estrictamente jurídico. "Peret" está registrado como marca, lo que impide que el nuevo adjudicatario pueda utilizarlo para su negocio, salvo que esté vinculado al titular de la marca, de la familia Fuster García, apellidos vinculados al kiosco original. La explicación de fondo la aporta Pilar Montero, catedrática de Derecho Mercantil de la UA y directora de Magister Lvcentinvs, un programa de referencia en propiedad intelectual en Europa. Montero recuerda que registrar una marca significa obtener un derecho exclusivo: "Eres el único que lo puede utilizar e impides a terceros que lo usen. Pero no es un derecho absoluto para todo, depende de para qué productos o servicios se haya registrado".

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