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División por los avisos de lluvia en Alicante: las ampas solo coinciden en una cosa

Las familias ponen el foco en la falta de mantenimiento en los centros educativos para prevenir riesgos ante fuertes tormentas

Lluvia en Alicante

Lluvia en Alicante / Juani Ruz

A. Fajardo

A. Fajardo

La gestión de los avisos meteorológicos por parte de los directores de los colegios e institutos, como pretende el Consell, ha enfadado a los equipos directivos, pero entre las familias ha generado división. Discrepan de quién tiene que ser el responsable de comunicar la suspensión de las clases. Sin embargo, sí que hay una cosa en la que coinciden: alertan del deficiente mantenimiento de algunos centros educativos para prevenir casos extremos, como pueden ser las inundaciones.

Por un lado, la federación de asociaciones de padres y madres mayoritaria en la provincia de Alicante, la Fapa Gabriel Miró, apoya que sean los directores los que notifiquen la suspensión de las clases al personal del centro o a las familias bajo el argumento de que tienen más facilidad de llegar a la comunidad educativa a través de los canales de comunicación de la Administración autonómica o del propio centro. Su portavoz, Sonia Terrero, ha criticado las quejas de la Asociación de Directores de Infantil y Primaria de la Comunidad Valenciana (Adep-PV): "A lo mejor lo que hay que hacer es profesionalizar a los equipos directivos y que sean personas que solo se dediquen a la dirección del centro y no al resto de docencia ni demás, porque estamos llegando a unos niveles de quejas que es inaudito".

Los directores tienen más fácil avisar a la comunidad educativa a través de la plataforma de familias o del centro

Sonia Terrero

— Portavoz Fapa Gabriel Miró

Por otro lado, el presidente de la Fapa Enric Valor Alicante, Antonio Verdú, tildó de "descomunal" que los directores asuman la gestión de los avisos por lluvias y apuntó a la competencia del Ayuntamiento y del Cecopi al contar con expertos en emergencias, profesionales que los centros educativos carecen. En esta línea, el presidente de la Confederación Gonzalo Anaya, Rubén Pacheco, apuntó a que los directores y las directoras no tienen esa formación para decidir las emergencias en cada momento. "Hay expertos en emergencias que son los que tienen que emitir alertas unificadas, regladas y adaptadas a la situación en cada momento y área demográfica", apunta. Precisamente esta agrupación ha sido la que ha demandado un protocolo unificado ante las alertas naranja y roja para reducir la incertidumbre a las familias cada vez que se tienen que cancelar las clases.

Aula encharcada esta mañana

Aula encharcada en un colegio de Alicante / INFORMACIÓN

Es descomunal que los directores tengan que asumir los avisos por lluvias, no son técnicos de emergencias

Antonio Verdú

— Presidente Fapa Enric Valor

Además de los avisos, los equipos directivos van a tener que velar para que las instalaciones se encuentren en plenas condiciones ante una posible tromba de agua. Una cuestión que tiene en alerta a las ampas porque comparten que un buen número de centros tienen deficiencias sin atender y que generan riesgos ante episodios de fuertes lluvias.

"Muchos de los ayuntamientos no hacen los mantenimientos que tienen que hacer y llegan los problemas cuando viene la lluvia", avisa la portavoz de la Gabriel Miró, quien critica "la dejadez que hay con los centros educativos que llegan al límite y en lugar de hacer reparaciones, se tienen que acabar echando abajo que es más costoso".

En la falta de inversión en las infraestructuras educativas coincide la Fapa Enric Valor: "Un plan integral es necesario más que nunca, hay muchos colegios con necesidades por atender, con peligro de que se caigan casquetes cuando llueve o hace viento", reclama su presidente.

Una madre acompaña a su hijo al colegio en un día de lluvia, en Alicante

Una madre acompaña a su hijo al colegio en un día de lluvia, en Alicante / Juani Ruz

Revisión completa de las instalaciones

Según el borrador del protocolo de emergencias de Educación, los equipos directivos tendrán que ocuparse de solicitar a los ayuntamientos actividades de mantenimiento al final del verano para un sinfín de cuestiones: la limpieza de cubiertas, bajantes y canalizaciones; la revisión del estado de cornisas, balcones y fachadas; asegurar toldos, persianas, antenas y otros elementos; la retirada de árboles muertos o ramas que sobresalgan de las estructuras, y objetos que se encuentran en patios, terrazas, techos o balcones y que puedan volarse. Además, deberán de comprobar y mantener puntos de edificio por donde pueda haber contacto con el exterior (cierres de ventanas, puertas, etc.). Y por último ocuparse de la revisión y mantenimiento de equipos y sistemas de calefacción.

Estas responsabilidades también ha desatado el malestar entre los directores de los centros por la responsabilidad que les recae y por la sobrecarga de trabajo. Sin embargo, la portavoz de la federación Gabriel Miró defiende la importancia de que "que los conserjes sean una figura que pueda revisar el centro educativo".

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