El entorno de las torres de la huerta de Alicante, una historia pendiente de recuperar
Los terrenos de la Albufereta, donde el Hércules se ha fijado para su futura ciudad deportiva, preservan símbolos del epicentro agrícola que fue durante décadas. El olvido institucional ha mantenido a este terreno apartado y actualmente, ante la propuesta del club, resurge el debate sobre cómo aprovechar una amplia zona

Imagen aérea de los terrenos de la antigua huerta alicantina, entre la Albufereta y Playa de San Juan, que siguen a la espera del plan parcial obligado por la protección de las torres. / Alex Domínguez
La antigua huerta de Alicante también sufre la condena del olvido. Si se observa el aspecto que presenta el espacio ubicado a las espaldas del complejo deportivo de Montemar, donde el Hércules proyecta su futura ciudad deportiva a la espera de una hoja de ruta definitiva, pocos pensarían que esta zona fue, durante siglos, parte del corazón de la producción agraria alicantina. Sus terrenos fueron cultivados, sus vinos exportados y sus productos objeto, incluso, de la letra de algún cántico popular que se generalizó más allá del término municipal y de manifestaciones culturales mucho más lejanas.
Hoy sobreviven, a duras penas, parte de los símbolos de estos terrenos. Las torres de defensa, con un sendero diseñado por el Ayuntamiento de Alicante, resisten al paso del tiempo, algunas pese al abandono. Sus caminos, poco distinguibles, son frecuentados por vecinos de la Albufereta conocedores de sus trazados. Pero, en términos generales, el conjunto de los habitantes de Alicante ignora lo que algún día significaron estos campos. Ahora, la propuesta del Hércules CF, avalada por el Ayuntamiento de Alicante, plantea la conveniencia sobre el posible aprovechamiento de parte de esa vasta zona de la capital alicantina.
Pero el debate no es sencillo. A la catalogación rústica del suelo se le suma el conjunto patrimonial de las torres de defensa, catalogadas como BIC a finales de los noventa debido a su importancia histórica tras haber cumplido, durante siglos, funciones de vigilancia ante ataques frecuentes de piratas berberiscos. Estos dos elementos complican posibles desarrollos en el terreno y alimentan, a su vez, el debate sobre cuál es el uso más conveniente para esa antigua huerta.
Ningún desarrollo urbanístico es viable en la zona si no se aprueba un plan especial de protección
Miguel Martínez, presidente de Arquitectes pel Paisatge, recuerda que este paraje «está protegido» debido a sus elementos patrimoniales desde la declaración de BIC, precedente de un plan especial de protección para la zona que nunca se ha llegado a aprobar.
El arquitecto pone el límite a cualquier actuación de las posibles afecciones que puedan sufrir las torres y su entorno. La legislación valenciana deja claro que un BIC obliga al ayuntamiento correspondiente a la aprobación de un plan especial de protección que en Alicante no ha llegado por el momento. Por ello, «ningún desarrollo urbanístico ni actuación es viable en este espacio hasta que no se apruebe esta figura, la ley de Patrimonio Cultural Valenciano no deja margen a ningún tipo de interpretación sobre esta cuestión».
Proceso complejo
En 2021, Adrián Santos Pérez, entonces edil de Urbanismo (por Ciudadanos, socio de gobierno del PP de Barcala), planteó un plan especial. Pérez, retirado hay de la política, reconoce la «complejidad» de llevar a cabo cualquier proyecto de construcción en esta zona de suelo rústico. La solución posible, tal como ya reconoció el Hércules cuando anunció la propuesta en parte de esos terrenos de la antigua huerta, es una Declaración de Interés Comunitario (DIC). Esta herramienta se tramita, por parte del particular interesado, ante el ayuntamiento, que recibe y recopila la información con informes sobre las ventajas del proyecto planteado y lo eleva a la Generalitat, que lo distribuye entre las consellerias interpeladas, normalmente las de Medio Ambiente y Cultura.

La torre del Ciprés, en estado de abandono. / Jose Navarro
Según fuentes jurídicas consultadas, cada uno de estos departamentos, cuando se activa el proceso, realiza un informe sobre el proyecto, que pueden ser negativos, positivos o de subsanación, en este último caso con indicaciones para preservar el entorno protegido u otro tipo de actuaciones en armonía con el entorno. El trámite, que «no tiene una duración determinada», es necesario en casos como el de Alicante, donde «el suelo rústico no está regulado», puntualiza el exconcejal, que ya intentó elaborar un plan de protección para poner en valor los terrenos situados en el entorno de las torres de defensa, en el antiguo campo de la Condomina.
Hay que intentar desarrollar algún proyecto, el abandono también crea problemas en el entorno
El plan, de hecho, «se quedó contratado para redactar», recuerda Pérez. «La intención era regular ese espacio para ver cómo proteger las torres, cuáles eran los entornos de protección necesarios y en qué condiciones se debía construir algo, si es que eso era posible. Se trataba, en definitiva, de regular un suelo que no tiene regulación», explica.
Desde el gobierno local de Alicante no han explicado la situación de aquel proyecto de plan de protección, promovido por Cs, aunque sí han asegurado en todo momento que cualquier iniciativa en esta zona se ceñirá a la legalidad vigente, aunque aún no se han hecho concreciones. También se anunció recientemente un centro de interpretación, previsto para 2026, relacionado con un entorno en el que hoy son habituales los escombros.
Si un proyecto se plantea fuera del radio de protección de un BIC no debería tener problema
Hay quien asegura que planteamientos como el de la ciudad deportiva no serían posibles en este entorno. Sin embargo, Álvaro Bernabeu, profesor del Departamento de Edificación y Urbanismo de la Universidad de Alicante, afirma que, aunque «en las áreas de protección de un BIC, de un radio de entre 150 y 300 metros, no se puede hacer ninguna construcción, si la parcela donde se plantea un proyecto no coincide con este radio no debería haber problema».
Propuestas
Distancias aparte, este docente afirma que cualquier proyecto, incluido el de la ciudad deportiva, «se debe hacer pensando en la integración paisajística». Ante la imposibilidad de desarrollar viviendas, tanto por la «ausencia de suelo edificable», señalada por Adrián Santos Pérez, como por la voluntad declarada por el Ayuntamiento para resguardar el entorno histórico, cabe pensar que toda iniciativa tendrá que tener un respeto obligado por el paisaje que aún se conserva.
Una de las ideas es establecer bodegas y recuperar el área de cultivo que un día existió. Miguel Martínez, presidente de Arquitectes pel Paisatge, recuerda que «Alicante es la primera Denominación de Origen del mundo y en ello la Condomina y Fabraquer eran las partidas en las que se elaborada el vino más prestigioso». Según afirma, hacer bodegas «no es la única posibilidad», pero «si en la provincia hay carteles defendiendo los vinos de Alicante, si en 1510 ya los protegió Fernando el Católico y existe un terreno con un patrimonio brutal de balsas, acequias, torres defensivas, casas de la huerta y otros elementos, qué mejor que ponerlo en valor y promocionarlo para que los bodegueros se interesen por este lugar». A pesar de ello, cree que la instalación de la ciudad deportiva en el territorio de la antigua huerta puede ser un uso complementario interesante, siempre que se apruebe previamente el Plan Especial y ésta se ubique «en el borde, junto al casco urbano, en una zona que no tenga apenas afección sobre las torres, nunca en el corazón de la huerta», según defiende.
Hay que aprovechar los caminos antiguos para poder pasear y redescubrir la historia
Una de las personas que más ha estudiado estos terrenos es Enric Aragonès. Coautor del libro Las torres de l’Horta d’Alacant. Un patrimonio singular, considera que plantear una ciudad deportiva en esta zona es «un despropósito». Su propuesta se basa en «poner en valor este rincón alicantino de la antigua huerta y lo que queda de ello, con unas torres que son BIC y que no cuentan con plan de protección debido a la pasividad institucional». Según lamenta, dada la situación, «en esta ciudad todo es provisional y a la vez todo es definitivo, porque nunca se garantiza la protección de la identidad».
Aragonès critica, con estas palabras, la desprotección de muchas de las torres declaradas BIC, y pide «poner en valor los 25 kilómetros cuadrados de toda la huerta», recuperar torres como la del Ciprés, «que está en ruina total», que el Ayuntamiento «actúe» y garantizar «un espacio deportivo y recreativo aprovechando los caminos antiguos y que por ellos se pueda correr, pasear, ir en bici y redescubrir la historia y el patrimonio local».
Más allá de matices, y siempre «sin chocar con la definición del entorno», la idea de Adrián Santos Pérez pasaría por «intentar que se desarrolle algo, porque si no se hace también se crean problemas debido al abandono». Y el abandono ha sido, precisamente, «la tónica dominante» en estos años.
Según el exconcejal, la falta de protección de las torres de la huerta, una de ellas desaparecida siendo ya BIC, constituye «una ilegalidad por conservación de inmuebles». Es por ello que buena parte de la falta de iniciativa hasta ahora en este entorno se debe, según este arquitecto retirado de la política activa, «a la dejadez municipal». A ello se ha unido el desaprovechamiento del terreno, pendiente de un plan que aún no se ha diseñado y que ofrece diversas oportunidades sin renunciar a la protección del entorno y la historia que transmite.
La oportunidad de cambiar esta inercia existe. Aprovecharla es el objetivo que hasta ahora, tras muchos proyectos abandonados, no se ha cumplido.
Suscríbete para seguir leyendo
- Equipos directivos amenazan ahora con dimitir en bloque para presionar al Consell
- El tiempo en Alicante: la provincia se prepara para la llegada de las tormentas
- Tráfico en la provincia hoy: nivel amarillo por atascos en la A-70 y un accidente en la N-332 a la altura de Coveta Fumà
- Los profesores de Alicante vuelven a las calles y cortan el tráfico de la fachada litoral
- Fernando Fernández López, inspector de Educación : “Una huelga no interesa a nadie pero la conselleria no ha dejado otra salida”
- Esta es la última oferta de Educación para poner fin a la huelga de profesores: sin propuesta de subida salarial
- La Generalitat autoriza durante 30 años más una explotación minera en Alicante
- El tiempo en Alicante: estos son los municipios donde se esperan chubascos este martes
