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Del "criptobró" al "criptoyonki": aumentan en Alicante los casos de trading compulsivo

Varios centros de tratamiento en la provincia, como Adictia, EXII o Vida Libre, incorporan programas de atención específicos para personas que desarrollan dependencia psicológica a la inversión digital. Los expertos lo consideran una nueva forma de ludopatía

La inversión en criptomonedas es de "muy alto riesgo", según la OCU

La OCU advierte de que la inversión en criptomonedas es de "muy alto riesgo" / Europa Press

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Invertir en criptomonedas se ha convertido en una práctica común en España, pero para un número creciente de personas, la compra y venta de activos digitales puede transformarse en una conducta compulsiva. En la provincia de Alicante, varios centros de tratamiento de adicciones han comenzado a atender casos relacionados con el uso problemático del trading y las criptomonedas, un fenómeno que especialistas en salud mental equiparan a las adicciones al juego o a las apuestas online.

Centros como Adictia (Sant Joan d’Alacant) y EXII (Alicante), especializados en conductas adictivas, han incorporado en los últimos tiempos programas de atención específicos para usuarios que desarrollan dependencia de la inversión digital. También Vida Libre, asociación sin ánimo de lucro con sede en Alicante e integrada en la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), ha confirmado que está recibiendo un número creciente de personas con problemas derivados del uso de plataformas de criptomonedas y el trading.

Un patrón similar a la ludopatía

Los expertos en adicciones consideran que la adicción a las criptomonedas comparte características con otras adicciones comportamentales. El acceso permanente a los mercados, la alta volatilidad de los precios y la búsqueda constante de beneficios rápidos pueden derivar en pérdida de control, irritabilidad, ansiedad y aislamiento social.

En su informe de 2024, la Federación FEJAR ya alertaba del aumento de casos vinculados a inversiones online y advertía que la línea que separa el juego de la especulación financiera “es cada vez más difusa” entre los usuarios jóvenes.

España, un país criptoactivo

Según datos del Banco de España, más de medio millón de ciudadanos posee algún tipo de criptoactivo. El organismo advierte que la popularización de estos productos, unida a la difusión constante de contenido financiero en redes sociales, puede generar comportamientos de riesgo en personas con predisposición a la ludopatía o dificultades de autocontrol.

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Crypto-Friendly Cities Index 2025: las 20 ciudades del mundo más amigas de las criptomonedas / Multipolitan

En este contexto, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha reforzado su vigilancia sobre la publicidad de criptomonedas y ha emitido varias advertencias sobre el peligro de dejarse llevar por las emociones o por promesas de rentabilidad rápida.

Tratamiento y prevención

Las Unidades de Conductas Adictivas (UCA) de la red pública valenciana, como la de Campoamor en Alicante, también atienden casos de adicciones no relacionadas con sustancias, entre ellas el juego online y la dependencia de dispositivos tecnológicos.

Los programas de tratamiento combinan terapia psicológica, educación financiera y control del tiempo de exposición a las plataformas de inversión. El objetivo es reducir la impulsividad y restablecer hábitos saludables en torno al uso de la tecnología.

Una adicción invisible

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Las stablecoins: las criptomonedas que pueden revolucionar la economía mundial / Eva Abril

Aunque la adicción a las criptomonedas aún no está reconocida oficialmente en los manuales de diagnóstico, los especialistas consideran que puede tratarse de una forma moderna de ludopatía. Su carácter digital y su imagen de éxito financiero la hacen más difícil de detectar, tanto por el entorno del afectado como por el propio usuario.

El reto, advierten las asociaciones, es normalizar la búsqueda de ayuda y concienciar de que no se trata de un problema económico, sino psicológico. La prevención pasa por educar en el uso responsable de las finanzas digitales y promover una relación sana con la tecnología.

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