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El último reposo en la Concatedral de San Nicolás de Alicante

El templo inaugura este domingo un columbario con un millar de urnas en el que se podrán depositar las cenizas de familiares y seres queridos

Nuevo columbario en la Concatedral de San Nicolás

Nuevo columbario en la Concatedral de San Nicolás / Pilar Cortés

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Entre los muros silenciosos de la Concatedral de San Nicolás de Alicante, el paso del tiempo parece detenerse. Sin embargo, en el templo, un nuevo espacio abrirá estos días sus puertas para garantizar un descanso eterno en un entorno sagrado. Se trata del novedoso columbario de la concatedral, un lugar destinado a custodiar las cenizas de los difuntos y a ofrecer a las familias un espacio diferente donde mantener vivo el recuerdo de quienes ya no están.

La iniciativa recupera una antigua tradición eclesiástica que consistía en custodiar las cenizas de los difuntos en lugares sagrados, especialmente en iglesias o catedrales. En la Edad Media, los fieles deseaban ser enterrados cerca del altar para recibir las oraciones y bendiciones de la comunidad. Aunque esta práctica desapareció por razones sanitarias y urbanísticas, ahora resurge en Alicante adaptada a las nuevas necesidades.

Un espacio para la memoria

La propuesta de instalar un columbario surgió casi por casualidad, cuando una empresa especializada en gestión funeraria presentó la idea de adaptar la cripta histórica del templo para este fin. "Nunca habíamos considerado algo así", admite Ramón Egío, deán de la Concatedral de San Nicolás, mientras observa el espacio restaurado que ahora alberga las urnas. "Pero, al ver la ubicación y la potencialidad del lugar, nos dimos cuenta de que era una oportunidad única. No solo por la cercanía a las familias, sino por la oportunidad de crear un lugar de oración y consuelo", explica Egío.

Al ver la ubicación y la potencialidad del lugar, nos dimos cuenta de que era una oportunidad única. No solo por la cercanía a las familias, sino por la oportunidad de crear un lugar de oración y consuelo

Ramón Egío

— Deán de la Concatedral de San Nicolás

El columbario se ha instalado en la cripta de la concatedral, un espacio que guarda vestigios de épocas pasadas, incluyendo una clave de bóveda que perteneció al templo gótico que existió antes de la construcción del actual templo, que fue levantado en el siglo XIII por orden del infante Alfonso de Castilla, quien más tarde sería conocido como Alfonso X el Sabio.

Esta clave, tallada en piedra caliza, es una de las pocas piezas que sobreviven del antiguo templo, y su presencia en el columbario refuerza la idea de continuidad. "Este es un espacio cargado de memoria, aquí descansan los restos de Abad Penalva, que da nombre a la plaza, y que es una de las mayores reliquias que conservamos", afirma Egío.

Capacidad y demanda

El columbario no es solo un espacio de descanso físico. En su diseño se ha buscado que cada urna se convierta en un testimonio de la memoria. Con capacidad para 948 urnas, se distribuye en tres modalidades: individual, para una urna; pequeña, para dos; y mediana, para cuatro. Además, se ha creado un espacio común, donde los familiares podrán reunirse en oraciones y recuerdos compartidos.

El deán asegura que, desde el anuncio del proyecto, ha habido una notable demanda por parte de los alicantinos. “Ya hemos tenido solicitudes", comenta. Según Egío, el interés por el nuevo columbario ha sido tan grande que algunas familias ya estaría pensando en trasladar cenizas desde el cementerio. "Me han preguntado de un cementerio específico para traer a toda una familia. La gente está muy interesada", explica.

Pese al creciente interés, el deán de la Concatedral de San Nicolás insiste en que este proyecto "no es solo una cuestión práctica, sino también espiritual". Según detalla, "la concatedral se compromete a celebrar cada mes una misa por todos los que descansan aquí, y cada viernes se rezará un responso en su memoria".

Accesibilidad y diseño

A pesar de ser una cripta con características arquitectónicas complicadas, el diseño del columbario ha tenido en cuenta la accesibilidad. Los escalones originales serán nivelados y la barandilla se instalará una iluminación LED, aunque su acceso continuará siendo limitado para aquellas personas con problemas de movilidad.

Además, entre los detalles más significativos del espacio destaca su dedicación al Cristo de la Buena Muerte, la imagen que preside la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de las Angustias, con sede en la Concatedral de San Nicolás y que realiza su procesión del Jueves Santo, conocida como la Procesión del Silencio. "Aquí, muchos son devotos del Cristo de la Buena Muerte, así que podrán entrar, visitar a sus difuntos y rezar bajo su mirada. Es un consuelo enorme para las familias", afirma Egío.

Este domingo, 2 de noviembre, la concatedral vivirá un momento especial: la bendición oficial del columbario, presidida por el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla. Este acto, que se celebrará tras la misa de las 18:00 horas, marcará el inicio de una nueva etapa para el templo.

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