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La Fiscalía de Menores de Alicante, desbordada por el aumento de denuncias de acoso escolar

Asociaciones de padres alertan de que los protocolos fallan y que son lentos

Una pancarta contra el acoso escolar en una protesta estudiantil, esta  semana en Alicante.

Una pancarta contra el acoso escolar en una protesta estudiantil, esta semana en Alicante. / HECTOR FUENTES

La Fiscalía de Menores de Alicante ha detectado un aumento de denuncias por acoso escolar en los últimos meses, una tendencia que a raíz del caso de Sevilla, donde la víctima se acabó suicidando, ha provocado una especie de efecto llamada. Aunque el número de denuncias no está contabilizado aún, los fiscales que han estado de guardia durante los últimos días recuerdan que se han registrado varias a lo largo de una semana. Unas denuncias que se presentan por los padres o por los propios centros escolares para tratar de dejar constancia de que ellos han actuado en cuanto se ha detectado el problema.

Sin embargo, en una buena parte de estos casos, los presuntos autores son menores de 14 años, por lo que son inimputables. En estos casos no es posible intervención alguna, ya que no tienen responsabilidad penal por su corta edad. Las fuentes consultadas por este diario señalaron que para estas situaciones suele ser recomendable la mediación del centro, aunque se han dado situaciones en los que no se ha querido llegar a acuerdo alguno y esto ha enquistado el problema.

El acoso escolar se ha convertido en la principal preocupación en las aulas. Lo dicen los estudios y lo confirman los directores de los centros educativos, las familias de los alumnos y los propios estudiantes, que esta semana han salido a las calles para pedir que no se ignore a las víctimas. El suicidio de la joven sevillana de 14 años tras sufrir bullying y la reciente denuncia de la madre de un adolescente de 12 años en Alicante ha aumentado la indignación y la intranquilidad en la comunidad educativa.

El problema está creciendo en los institutos hasta tal punto de que el acoso escolar está ya presente en la mayoría de centros educativos, según el presidente de la Asociación de Directores de Secundaria de la Comunidad Valenciana (Adies PV, Toni González Picornell, quien, además advierte de que cada vez aparecen casos en edades más tempranas, incluso desde tercero o cuarto de Primaria, cuando los alumnos tienen entre 8 y 10 años, cuando antes se daban a partir de primero o segundo de la ESO.

Según los últimos datos dados a conocer por la Conselleria de Educación, la provincia de Alicante registró 4.111 casos de acoso escolar y ciberacoso en las aulas durante el 2023, un 18 % más que el año anterior cuando se registraron 3.474 casos. Del pasado curso, el departamento de José Antonio Rovira ha declinado ofrecer cifras por ahora.

Desde el lado de los padres, la Federación de Ampas Gabriel Miró sostiene que para erradicar esta «lacra social», es necesario trabajar con todos los sectores de la comunidad educativa. La asociación lamenta que el sistema falle y que el plan PREVI sea «un tema burocrático lento que poco ayuda, ya que se demuestra que no soluciona el problema», dice su portavoz, Sonia Terrero quien niega que expulsar al acosador para que vuelva en unos díassea la solución y apela a trabajar para revertir esa conducta. En paralelo, la FAPA Enric Valor coincide en que hay que mejorar los protocolos. «Funcionaría mejor si hubiese más comunicación entre todas las partes involucradas, es decir, familias, centros educativos, servicios sociales y ayuntamientos», dice su portavoz, Antonio Verdú. Los padres reivindican más prevención del acoso y destinar recursos dirigidos a la intervención en fases tempranas.

La gravedad del daño que genera el acoso escolar ha llevado o tiene que llevar a los colegios, según la presidenta de la Asociación de Directores de Infantil y Primaria (Adep- PV) a que la prioridad pase de lo académico al «clima escolar», enfocándose en «el prevenir y el reparar cuando hay una situación de conflicto», explica.

Equipos directivos por dar prioridad al «clima escolar» frente a lo académico

Una pancarta contra el acoso escolar

Una pancarta contra el acoso escolar / AXEL ÁLVAREZ

Ojo con los cómplices

La voz de los directores de los colegios públicos de la Comunidad apela a que la respuesta debe ser inmediata y coordinada. «La víctima no debe ser apartada del colegio, a menos que haya un riesgo absolutamente incontrolable», advierte. Moreno recalca que el acosador es quien debe ser «movilizado y trasladado» y que no se deben olvidar los «espectadores», ya que «muchas veces con su connivencia son muy culpables también de lo que sucede». Por ello, en los colegios se intenta explicar a los alumnos la diferencia entre ser «chivato» y «cuidar a tus compañeros y a tus compañeras», asegura, además de garantizar que «el acosador o la acosadora va a estar neutralizado».

En los institutos, el representante de los directores, señala que se han incrementado las denuncias formales, incluso ante Policía o Guardia Civil. Asegura que aproximadamente en el 50 y el 60% de los casos se termina apartando al acosador, aunque insiste en que cada situación debe analizarse individualmente.

También subraya la importancia de que los agresores comprendan desde edades tempranas la gravedad de sus actos y que se actúe con contundencia. Sobre el tipo de acoso, González Picornell admite que las redes sociales están disparando los problemas, pero considera más graves las amenazas y agresiones que ocurren en el propio centro o a su salida. De ahí que defienda que los centros deben intervenir también cuando los hechos suceden fuera del horario escolar si afectan a la convivencia. n

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