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El Jardín Heroico: vecinos que plantan futuro bajo el Puente Rojo de Alicante

Un grupo de residentes de Florida Portazgo, San Blas y Ciudad de Asís mantiene vivo, cada lunes, un jardín nacido de la protesta vecinal para exigir el Parque Central que la ciudad lleva décadas esperando

Los lunes se riega

Los lunes se riega / Alex Domínguez

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Bajo el Puente Rojo, en la frontera que separa Florida Portazgo y el PAU 1, crece un jardín inesperado. Allí, donde antes solo había tierra seca y escombros, brotan hoy ficus, higueras, almendros y hasta un níspero al que han bautizado con un nombre simbólico: Esperanza. Lo cuida un grupo de vecinos que se hacen llamar, con ironía y orgullo, "héroes del 7 de abril". No visten capa, pero cada lunes por la tarde, sobre las seis y media, se reúnen con cubos, garrafas y tijeras de podar para mantener vivo el "Jardín Heroico 7 de Abril", nacido en mayo de 2024 como un acto de protesta vecinal.

Aquel día, medio centenar de residentes de los barrios de San Blas, Florida Portazgo, Ciudad de Asís y el PAU 1 plantaron una veintena de árboles en un espacio bajo el puente donde reclaman desde hace años la construcción del Parque Central, una promesa urbanística que parece haberse quedado atrapada en los despachos desde que el pasado mes de julio se cancelara la presentación del proyecto por parte del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y el alcalde de Alicante, Luis Barcala.

"Consiste en mantener un jardín que se plantó como reivindicación para que se hiciera el Parque Central que lleva años pidiendo la ciudad"

Laura Garbí

— Vecina de San Blas

El Jardín Heroico nació como una llamada de atención a las administraciones, pero su vida se sostiene gracias a la constancia. Cada lunes, una decena de vecinos se da cita para regar, retirar basura y proteger los árboles. "Consiste en mantener un jardín que se plantó como reivindicación para que se hiciera el Parque Central que lleva años pidiendo la ciudad", explica Laura Garbí, vecina de San Blas. "No es solo plantar, después hay que mantenerlo, y eso requiere tiempo y cariño".

Un jardín que nació de la protesta

En este jardín las tareas se reparten sin jerarquías. Unos riegan, otros recogen basura o limpian cristales para evitar accidentes. "Nos llevamos tres o cuatro bolsas llenas cada vez, sobre todo de plásticos y restos de botellón", cuenta Garbí. "Intentamos mantenerlo bonito. A veces se nos une gente que pasa; es como un efecto imán", destaca Garbí.

El agua también tiene su propia historia de cooperación. "Nos dejan usar la manguera del club de petanca de Ciudad de Asís", explica. "Llenamos cubos y los distribuimos entre todos. En la parte alta, que llamamos la acrópolis, hay menos plantas, pero bajo el puente es un vergel".

"Yo vengo a disfrutar del jardín, me sienta bien. Paso aquí muchas horas, tres o cuatro días a la semana. Sin darme cuenta me he convertido en un jardinero furtivo"

Joaquín Saura

— Vecino de Florida Portazgo

Entre los más constantes en este jardín está Joaquín Saura, jubilado y vecino de la zona, al que todos conocen como "el jardinero". "Yo vengo a disfrutar del jardín, me sienta bien. Paso aquí muchas horas, tres o cuatro días a la semana. Sin darme cuenta me he convertido en un jardinero furtivo", asegura Saura, mientras acomoda unas piedras alrededor de un tronco.

Este "jardinero" ha ideado pequeños alcorques de piedra para proteger los árboles de los perros y del viento. "Los hago con piedras que encuentro por aquí o que traigo de casa. Así los árboles están más protegidos y, además, queda bonito”, comenta. "Tenemos almendros, adelfas, albahaca, agaves, higueras, cipreses, olivos, palmeras, incluso una planta de alcachofas. Y fauna también: lagartijas, salamanquesas, pajarillos y alguna que otra culebra muy bonita", enumera Saura.

El jardín, asegura, ha cambiado su forma de mirar la ciudad. "Aquí se aprende mucho sobre naturaleza y sobre la gente. Muchos pasan y nos dan las gracias. Otros preguntan si nos pagan o qué será de todo esto cuando empiecen las obras del parque. Yo solo sé que es una maravilla", destaca Saura.

"Hace un año y medio pensábamos que esto iba a ser solo una acción para llamar la atención, y nunca imaginamos que los árboles crecerían tanto”

Silvia Consolini

— Vecina de Ciudad de Asís

Un espacio que florece entre el asfalto

El "Jardín Heroico 7 de Abril" ha generado un efecto contagio: un espacio de convivencia donde se mezclan generaciones y vecinos de diferentes barrios. Para Silvia Consolini, vecina de Ciudad de Asís, el jardín es mucho más que una reivindicación ecológica. "Hace un año y medio pensábamos que esto iba a ser solo una acción para llamar la atención, y nunca imaginamos que los árboles crecerían tanto", confiesa Consolino, quien destaca que su objetivo sigue siendo el Parque Central. "Este jardín sirve para crear conciencia, para demostrar que los vecinos podemos cuidar lo verde y mantener viva la esperanza", afirma.

Consolini se unió el primer día, cuando llevó un limonero. "Me quedé y desde entonces vengo cada lunes. No hace falta hacer grandes cosas: con estar presente basta. Lo que más me gusta es ver cómo gota a gota se va creando conciencia", destaca Consolini. "Hay vecinos que piensan que el parque nunca se hará, pero nosotros seguimos aquí. Esto es también una forma de resistencia", afirma.

"Queremos el Parque Central y, cuando lo hagan, nos gustaría que respetaran lo que hemos plantado, sería un bonito homenaje al esfuerzo de los vecinos"

Yolanda García

— Vecina de Florida Portazgo

En las labores de cuidado también participa Yolanda García, vecina de Florida Portazgo, que se encarga de repartir el agua y elaborar carteles de sensibilización. "Hemos hecho carteles para que los dueños de los perros recojan las cacas, y ceniceros con latas para que la gente no tire las colillas. También recogemos cristales para que nadie, ni personas ni perros, se corte mientras pasea por aquí", explica García.

Reivindicación entre macetas

El grupo por el que quedan estos jardineros se llama "Somos Agua", y el nombre no es casual. "Lo que más me gusta es estar con ellos y ver que poco a poco se crea cuidado. Aquí limpiamos y regamos, que es lo que debería hacer el Ayuntamiento. Nos dejan escombros, y por eso hay que venir todas las semanas", apunta García para quien la causa está clara: "Queremos el Parque Central y, cuando lo hagan, nos gustaría que respetaran lo que hemos plantado, sería un bonito homenaje al esfuerzo de los vecinos".

El matrimonio formado por Diego García y su esposa Mari Paz comparte esa visión. "Nos gusta la naturaleza y tener las cosas cuidadas. Esto no tendríamos por qué hacerlo, pero alguien tiene que concienciarse", señala la pareja. Su sueño va más allá del jardín. "Cuando hagan el Parque Central, estaría bien que incluyeran huertos urbanos que pudiéramos cuidar los vecinos. Sería precioso", propone Diego García quien destaca que "ojalá este parque se pareciera a La Marjal, con zonas de sombra y vegetación. Aquí hay espacio de sobra, y la única solución que hay es plantar árboles".

"Cuando hagan el Parque Central, estaría bien que incluyeran huertos urbanos que pudiéramos cuidar los vecinos. Sería precioso"

Diego García

— Vecino de Ciudad de Asis

El Parque Central, en el limbo administrativo

Más allá del verde y las raíces, este pequeño jardín representa la paciencia de una ciudad que espera. Bajo el ruido del tráfico y el polvo de las vías, el "Jardín Heroico" recuerda cada día lo que Alicante aún no tiene: su gran Parque Central. La última novedad sobre el proyecto se remonta a julio de 2025, cuando se suspendió sin fecha la presentación oficial del proyecto del Parque Central. El acto, previsto en el Ayuntamiento con la presencia del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y el alcalde Luis Barcala, fue aplazado por "cuestiones técnicas" aún sin aclarar.

Desde Urbanismo se limitaron a afirmar entonces que los trabajos continúan en la fase de "ordenación pormenorizada", paso previo para transformar los terrenos ferroviarios en desuso en una gran zona verde y dotacional. El alcalde de Alicante pidió a finales de julio "un poco de paciencia" prometió que la presentación será "de muchísima trascendencia". Este mismo viernes Barcala señaló en el Foro Alicante de INFORMACIÓN que están "concluyendo las negociaciones con Adif" para el planeamiento.

Pero el silencio institucional ha reavivado el malestar ciudadano que reclama desde hace décadas la eliminación de la brecha ferroviaria que separa barrios como Benalúa y San Blas. El plan estructural ya aprobado contempla más de 35.000 metros cuadrados de zonas verdes y 1.500 viviendas, pero el calendario sigue sin concretarse.

Mientras tanto, bajo el Puente Rojo, los héroes de este jardín continúan regando. No saben qué pasará con su jardín cuando empiecen las obras, si algún día empiezan. Pero no se rinden. "Aquí está nuestra esperanza. Cuando llegue el parque, si llega, que este jardín siga siendo parte de él. Porque ya forma parte de nosotros", dice Joaquín Saura.

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