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Tabarca, una isla que no se cansa de pedir ser un "barrio más" en Alicante

La Sede Universitaria Ciudad de Alicante acoge un debate sobre los retos de la isla y la necesidad de mejorar servicios, transporte, limitar el turismo y conservación del patrimonio

La playa de la isla de Tabarca, en una imagen de este verano

La playa de la isla de Tabarca, en una imagen de este verano / Rafa Arjones / Rafa Arjones

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Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Las reivindicaciones de Tabarca volvieron a sonar en Alicante. Vecinos, asociaciones culturales y empresarios de la isla reclamaron una vez más que se la trate como lo que es, un barrio más de la ciudad, pero que en la práctica continúa afrontando problemas propios de un territorio aislado y desatendido. Falta de transporte público regular, limpieza deficiente, patrimonio en estado de abandono y una presión turística cada vez más insostenible fueron los ejes de una mesa redonda en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante bajo el título “¿Quién habla en nombre de la isla de Tabarca?”.

El encuentro, organizado por el Aula de la Ciudad de la Universidad de Alicante, reunió a representantes del tejido vecinal, cultural y económico de Tabarca junto a la experiencia de gestión de otra isla habitada, La Graciosa (Lanzarote). Todos coincidieron en la necesidad de "pasar de la postal al compromiso real" y que la isla "no sea solo un reclamo turístico, sino un espacio habitable y cuidado".

"Queremos recuperar la normalidad de un barrio de Alicante. No hay transporte regular, las infraestructuras fallan, faltan aseos públicos y la limpieza es insuficiente"

Carmen Martí

— Presidenta de la Asociación de Vecinos de Tabarca

"Queremos vivir como cualquier barrio"

La presidenta de la Asociación de Vecinos de Tabarca, Carmen Martí, expuso las reivindicaciones que, según dijo, repiten "año tras año" ante el Ayuntamiento sin obtener respuesta. "Somos un núcleo urbano habitado, uno pequeño, pero que quiere recuperar la normalidad de un barrio de Alicante", explicó Martí quien volvió a señalar que en la isla "no hay transporte regular, las infraestructuras fallan, faltan aseos públicos y la limpieza es insuficiente".

"La insularidad, la avalancha turística y la protección del entorno natural conforman una problemática compleja que requiere diálogo entre todos los actores"

José Ramón Navarro Vera

— Coordinador del Aula de la Ciudad y moderador de la mesa

Martí lamentó que el Plan Especial de Protección de Tabarca siga paralizado. "Solo se ha presentado un borrador y no sabemos nada más. Mientras tanto, seguimos dependiendo de los barcos turísticos para salir y entrar, la isla está muy sucia y no hay voluntad de solucionar los problemas de fondo", señaló. Según la representante vecinal, las ayudas que llegan son "limosnas", y advirtió de que los vecinos "seguirán peleando" para que la isla recupere la normalidad que merece.

El coordinador del Aula de la Ciudad y moderador de la mesa, José Ramón Navarro Vera, recordó que el propósito de este programa es generar espacios de reflexión sobre los barrios y sus desafíos urbanos. Navarro Vera insistió en que la isla debe entenderse "como un barrio más de Alicante, aunque uno muy singular". En su opinión, Tabarca combina las carencias urbanas habituales, limpieza, iluminación, servicios básicos, con otras derivadas de su condición insular y su especial valor ambiental. "La insularidad, la avalancha turística y la protección del entorno natural conforman una problemática compleja que requiere diálogo entre todos los actores", afirmó.

Patrimonio, turismo y limpieza

Desde el ámbito cultural, el presidente de la Asociación Tabarca Cultural, Antonio Ruso, centró su intervención en el deterioro del patrimonio histórico. "Los museos permanecen cerrados, la Torre de San José y las murallas están en mal estado. El abandono es evidente y lo sabemos todos, pero no se hace nada", lamentó. Ruso reclamó un modelo turístico más equilibrado, que vaya más allá del verano y la playa: "Durante dos meses la isla se llena, pero el resto del año se queda vacía. Necesitamos desestacionalizar el turismo, atraer visitantes interesados en el patrimonio y en la cultura, no solo en la paella y la sombrilla".

"Necesitamos desestacionalizar el turismo, atraer visitantes interesados en el patrimonio y en la cultura, no solo en la paella y la sombrilla"

Antonio Ruso

— Presidente de la Asociación Tabarca Cultural

Por su parte, el empresario Antonio Cachopino, dedicado a la hostelería y al transporte marítimo en la isla, alertó del deterioro general de Tabarca. "Falta limpieza y hay demasiado descontrol", resumió. En su opinión, la llegada masiva de turistas durante los meses de julio y agosto "beneficia a la hostelería, pero también genera caos, suciedad y molestias a los vecinos". "Hay que revisar la forma de llegar a la isla porque desde Santa Pola cuesta siete euros el viaje, lo que hace que venga más gente de la que la isla puede asumir", destacó Cachopino.

"Hay que revisar la forma de llegar a la isla porque desde Santa Pola cuesta siete euros el viaje, lo que hace que venga más gente de la que la isla puede asumir"

Antonio Cachopino

— Hostelero de Tabarca

La experiencia de La Graciosa

La jornada contó con la participación de Miguel Páez, vecino de La Graciosa (Lanzarote), invitado para compartir la experiencia de gestión en otra isla pequeña y habitada. Páez explicó que, en apenas tres décadas, la suya ha pasado de ser un enclave pesquero a recibir más de 300.000 visitantes al año. "Eso ha supuesto nuevos retos en vivienda, transporte y servicios básicos. El alquiler vacacional y la presión turística nos han cambiado por completo", señaló. El representante canario defendió que el desafío común con Tabarca es "mantener la vida en la isla pese a los cambios" y garantizar que siga siendo un espacio habitable.

"Tenemos nuevos retos en vivienda, transporte y servicios básicos. El alquiler vacacional y la presión turística nos han cambiado por completo"

Miguel Paez

— Vecino de La Graciosa (Lanzarote)

La mesa redonda concluyó con la necesidad de coordinar esfuerzos entre administraciones, asociaciones y residentes para asegurar el futuro de Tabarca. Los participantes coincidieron en que la isla no puede seguir siendo solo un escaparate turístico, sino un lugar con servicios y dignidad para quienes viven allí todo el año.

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