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Una escombrera de Rabasa ya invade un carril de la carretera en Alicante

Vecinos y usuarios de la zona alertan de que los vertidos ilegales han crecido hasta ocupar la vía y obligan a detener la circulación en algunos tramos

Una nueva escombrera en Rabasa invade la carretera

Una nueva escombrera en Rabasa invade la carretera / Héctor Fuentes

Borja Campoy

Borja Campoy

La macroescombrera situada en la zona de Rabasa, junto al solar de la antigua fábrica de tejas, ha alcanzado un nuevo nivel de degradación. Los vertidos ilegales han crecido tanto que ya ocupan por completo uno de los carriles de la carretera que conecta el cuartel militar con el Parque Científico de la Universidad de Alicante (UA). El punto afectado se encuentra en una curva del vial, donde los montículos de restos de obra, muebles, ropa y materiales de construcción invaden la calzada y obligan a los vehículos a detenerse para dejar pasar a quien circula en sentido contrario.

Personas que frecuentan la zona a diario, tanto corredores como estudiantes que utilizan este recorrido para acceder a la UA, describen una situación que se ha vuelto insostenible. “Desde la autovía ya se ve perfectamente. Hay tráilers que descargan residuos y la acumulación llega hasta el asfalto”, explica uno de ellos, que coincide con otros usuarios del entorno en la falta absoluta de control. En algunos tramos, añaden, “hay que apartarse porque los escombros ocupan parte del camino” y el paso se estrecha hasta el punto de obligar a invadir el carril contrario.

Los vertidos no solo comprometen la movilidad. Durante los últimos meses se han registrado pequeños incendios en la zona, provocados por materiales acumulados y por la presencia de residuos inflamables. Personas que utilizan estos caminos para correr o pasear con sus mascotas aseguran que los bomberos han tenido que intervenir en varias ocasiones para sofocar las llamas, en un entorno donde la mezcla de restos secos, muebles y plásticos agrava el riesgo.

Prolongación

La carretera afectada se ha convertido así en la prolongación de un vertedero que viene extendiéndose desde los solares próximos a las lagunas de Rabasa, en un espacio que lleva años acumulando escombros sin vallado ni control efectivo. Lo que antes se limitaba al interior del solar ha ido desbordándose poco a poco hacia los caminos públicos y ahora, finalmente, hacia la propia vía de circulación.

En el pasado se han realizado actuaciones municipales para retirar residuos de los caminos y accesos, pero no de la parte privada donde se origina la mayor acumulación. Esa diferencia de titularidad ha impedido intervenciones más profundas y ha favorecido que los vertidos se reproduzcan. Mientras tanto, quienes utilizan a diario este entorno describen una imagen que no deja margen a la duda: “Los escombros ya no están cerca de la carretera, están en la carretera”.

Suelo protegido

A pocos metros de esta vía se encuentra un área catalogada como suelo protegido, lo que agrava la preocupación por el impacto ambiental. Los montones de residuos, que incluyen desde porcelana y ladrillos hasta colchones, plásticos y ropa, crean una escena impropia de un enclave que debería funcionar como corredor verde y espacio de tránsito hacia uno de los principales polos científicos de la ciudad.

La falta de vigilancia y la facilidad para acceder al solar explican, según quienes frecuentan la zona, por qué muchos particulares y empresas optan por depositar allí los restos de reformas para evitar pagar en los puntos limpios. El resultado es una acumulación que crece semana a semana y que ahora ha alcanzado la vía pública, comprometiendo tanto la movilidad como la seguridad y la salubridad del entorno.

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