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Encuesta

Una de cada cuatro enfermeras de Alicante sufre tocamientos en su jornada laboral

Pacientes, familiares de enfermos, superiores y compañeros se insinúan con las sanitarias, que refieren casos de acercamientos obscenos con erecciones

La Policía Nacional enseña a médicos y enfermeras a defenderse ante posibles agresiones de pacientes

La Policía Nacional enseña a médicos y enfermeras a defenderse ante posibles agresiones de pacientes / Jose Navarro

J. Hernández

J. Hernández

Una de cada cuatro enfermeras (24 %) ha sufrido un contacto físico no solicitado ni deseado, como una mano en la cintura, abrazos e incluso tocamientos en los glúteos y en otras zonas sensibles e íntimas; y el 14 % ha experimentado intentos no deseados de tener una cita o proposiciones de actividad sexual, a pesar de sus intentos de disuasión, por parte de pacientes, familiares, superiores o compañeros. Son datos de una encuesta realizada por el Sindicato de Enfermería Satse entre profesionales de la Comunidad Valenciana, incluida la provincia de Alicante, durante los meses de octubre y noviembre.

Un trabajo que forma parte de la estrategia de información y sensibilización que ha puesto en marcha este sindicato en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer bajo el lema "Sí que pasa...Es acoso". La encuesta también incluye a personal fisioterapeuta.

Enfermeras en primera línea durante la pandemia

Enfermeras en primera línea durante la pandemia / Áxel Álvarez

Roces

Entre los casos que han recopilado los autores del informe hay ejemplos explícitos con claras insinuaciones a las sanitarias, que incluso refieren casos de acercamientos obscenos con erecciones. "Un superior me abordó por detrás empujando su miembro contra mi nalga, disfrazándolo como broma", "se acercó mucho por detrás haciéndose el tonto, pero tenía una erección"; o "acercamiento incómodo, comentarios referentes a zonas sexuales, roces, insinuaciones" son algunos de ellos.

Pero hay más. Distintas afectadas apuntan que "un superior en una guardia intentó besarme y mantener relaciones conmigo. No volví a hacer guardias para no tener que volver a verlo". O "un compañero acosó durante años a compañeras y alumnas. Mandando imágenes explícitas y mensajes con proposiciones sexuales". "Me dejaba la última para quedarse a solas conmigo en su despacho e insinuarse" y "el marido de una paciente me siguió durante días al salir de trabajar para invitarme a cenar" son otros ejemplos de conductas impropias.

Superiores

Más sobre superiores y compañeros. "Al explicarme diferentes técnicas de Enfermería había tocamientos y roces en diferentes partes de mi cuerpo que no veo necesarias para la explicación"; "un tutor en mi etapa de prácticas hospitalarias me realizaba tocamientos, miradas y acercamientos obscenos", "se lanzó de forma imprevisible en un ascensor para intentar darme un beso" o "he vivido acoso por parte de un superior: mano en cintura, agarrarme contra una puerta e intento de un beso, coacción y amenazas si decía algo".

Algunos enfermeros perciben el trato discriminatorio a las compañeras y admiten sentir que "se me ha tratado con más respeto por el hecho de ser hombre". Ellos no se quedan al margen, también sufren casos de acoso: "Una superior, sin ningún pudor, entró en el vestuario de hombres sin avisar haciendo comentarios ofensivos, insultantes y humillantes", explican afectados.

En cuanto al acoso por parte de pacientes, enfermeras refieren casos en que uno de ellos "veía contenido sexual mientras le ponía la medicación", "pacientes pero más familiares o acompañantes comentar sobre mi o mis compañeras e intentar, y conseguir en ocasiones, manosear, tocar, rozar" o "preguntarle al paciente que si necesita algo y contestarte que un beso sin venir a cuento y con una actitud grosera".

Más de la mitad de las profesionales consultadas ha sufrido comentarios y chistes sexuales ofensivos, y tres de cada diez vive una invasión deliberada de su espacio personal

Chistes sexuales

La encuesta arroja también otros resultados: más de la mitad de las profesionales consultadas han sufrido comentarios y chistes sexuales ofensivos; y tres de cada diez una invasión deliberada de su espacio personal o se han sentido menospreciadas.

Otros datos son que el 37% dice que ha sido tratada de manera diferente por su sexo; al 36% le han contado historias o bromas sexuales que le resultaron ofensivas; el 17%, miradas insinuantes e inapropiadas de carácter sexual; y casi al 22 % de las personas encuestadas han llamado su atención de forma sexual (silbidos, piropos ofensivos…).

La investigación también concluye que cerca de la mitad asegura haber sufrido estas situaciones entre 2 y 5 veces, y el 25 % más de 10 veces a lo largo de su vida laboral. El 70% de los casos se han dado en los últimos 3 años.

La mayoría no denuncia porque no confía en el procedimiento

En más del 85 % de los casos, las enfermeras no ponen la situación en conocimiento del centro donde trabajan ni se denuncia. Las causas principales son el desconocimiento de los derechos existentes y/o la falta de confianza en la eficacia del procedimiento. El 60 % de las enfermeras y fisioterapeutas encuestadas desconocen si existe un protocolo de actuación frente el acoso sexual y solo el 22 % afirma haber recibido información y/o haber tenido la posibilidad de formarse al respecto.

Esta realidad provoca "conductas violentas y abusivas" que agreden y perjudican especialmente a las mujeres y a colectivos profesionales mayoritariamente femeninos, indica Satse. “Las profesiones dedicadas al cuidado han sido históricamente estereotipadas y sexualizadas, lo cual se agrava por la cercanía física y la percepción errónea de que estamos al servicio de otras personas".

Concienciar

Unos datos preocupantes que hacen necesario "continuar concienciando a profesionales, administraciones públicas, empresas privadas y a toda la sociedad para acabar con la violencia en el trabajo".

El Sindicato de Enfermería reclama que se promuevan condiciones laborales que prevengan el acoso sexual a través del cumplimiento de los planes de igualdad y protocolos que buscan su prevención, detección temprana, denuncia y apoyo y asesoramiento a las víctimas.

Otras demandas son la inclusión de estos acosos en las evaluaciones de riesgos laborales como riesgo psicosocial; la protección integral a las víctimas frente a represalias y su acceso a apoyo psicológico y a la asesoría jurídica por si sus derechos laborales se han visto afectados, y la implementación de todas las actuaciones necesarias para restituir su salud psicológica y física.

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