LA CALLE ES NUESTRA
San Mateo: la calle de Alicante en la que el comercio lo es todo
San Mateo, en pleno corazón del barrio de Carolinas, es una calle donde el comercio define la vida. Tiendas con solera, nuevos negocios y vecinos de distintas culturas conviven ahora entre aceras llenas de movimiento, mientras el mercado municipal sigue marcando el ritmo cotidiano como epicentro de las compras. A pesar de las habituales quejas de falta de limpieza y aparcamiento, la calle mantiene su dinamismo y su esencia de comunidad

Vídeo | Así es la calle San Mateo de Alicante en "La calle es nuestra" / Alex Domínguez
Hay calles que funcionan como espejo de la ciudad. Enseñan quiénes fuimos, quiénes somos y hacia dónde avanzamos. Les basta con su gente, sus rutinas y sus negocios. En Alicante, pocas vías representan mejor esa idea que la calle San Mateo, un corredor comercial que ha resistido los cambios del tiempo y que sigue siendo el centro de miles de vecinos de Carolinas. Dentro de la serie "La calle es nuestra" de INFORMACIÓN, recorremos San Mateo, una calle donde el pequeño comercio no es solo una actividad económica: es la columna vertebral de la vida de la calle.
Desde primera hora, la calle empieza a funcionar como una cadena perfectamente sincronizada. Las persianas suenan casi a la vez, los primeros clientes se acercan al mercado y los saludos se mezclan con los vecinos que enlazan compras, recados y conversaciones improvisadas. Esa actividad continúa durante todo el día, sostenida por negocios que llevan décadas y por otros que acaban de llegar. Una de las recién instaladas es la peluquería de Sabrina Jiménez, que en solo año y medio ya se ha hecho un hueco en la rutina del barrio. "Todos somos bienvenidos", explica. Para ella, el éxito se debe a la visibilidad: "Esta es una calle muy transitable, viene gente del barrio, pero también de fuera. El lugar tiene una energía que atrae".
Esta es una calle muy transitable, viene gente del barrio, pero también de fuera. El lugar tiene una energía que atrae
Esa energía ha sido, durante décadas, el motivo por el que muchos comerciantes eligieron esta vía como su lugar de trabajo. Es el caso de Rafael Payá, que abrió su negocio hace ya 32 años, un momento que recuerda perfectamente: "Vine de Alcoy y estuve un mes recorriendo Alicante para ver dónde montar mi negocio y San Mateo fue la calle que más me gustó". Por eso, es una de las voces que reconoce que la calle "ha evolucionado mucho".
Vine de Alcoy y estuve un mes recorriendo Alicante para ver dónde montar mi negocio y San Mateo fue la calle que más me gustó
La historia que construyó la calle
Pero para entender por qué el comercio se ha arraigado tanto en la calle San Mateo hay que mirar su historia. El barrio en el que se ubica esta calle nació como una propuesta urbanística en 1912, con casas ajardinadas y una concepción distinta de la vida de barrio. La construcción del antiguo Hospital Provincial, donde ahora se ubica el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) aceleró el crecimiento de la zona. Tras la posguerra, con la expansión acelerada de Alicante, la Caja de Ahorros del Sureste levantó más de 600 viviendas y locales que todavía marcan la fisionomía de la calle.
La calle San Mateo no estaba cuando yo nací. Por aquel entonces por aquí solo pasaba el tranvía por la calle Sevilla y Alicante era solo la Rambla y Alfonso X el Sabio"
Entre quienes han sido testigos de esa transformación está José María Santos, vecino del barrio desde antes de que la calle tuviera su forma actual. "San Mateo no estaba cuando yo nací. Por aquel entonces por aquí solo pasaba el tranvía por la calle Sevilla y Alicante era solo la Rambla y Alfonso X el Sabio", recuerda este vecino, quien añade que él era encofrador y que ha podido ver "cómo cambiaba todo el barrio y la ciudad".
En medio de ese crecimiento también surgieron espacios sociales que marcaron época. Los cines Niagara, abiertos en 1955, fueron durante años el punto de encuentro de los jóvenes del barrio. Ahora, los locales que componían esta sala de cine, que hace esquina con la calle Dato Iradier, lo ocupan diferentes negocios como un estanco, una peluquería y una inmobiliaria.
El comercio, el punto de encuentro
Precisamente, es este dinamismo comercial el que convierte a San Mateo en un crisol de generaciones y culturas. La calle ya no solo atrae a vecinos de toda la vida, sino también a quienes llegan de otros barrios y países, aportando nuevos acentos y costumbres. Para Daniel Gosálbez, placero de toda la vida en el mercado de Carolinas, la vitalidad de esta calle es evidente. "A veces hay más gente aquí que en Maisonnave", comenta.
En esta calle hay muchos comercios donde gastarnos el dinero, que para eso está el dinero, para gastarlo
Ese movimiento se percibe en cada paso. Vicente Pérez, vecino de la calle San Mateo, celebra la gran cantidad de comercios con los que cuenta el vial. "En esta calle hay muchos comercios donde gastarnos el dinero, que para eso está el dinero, para gastarlo", afirma Pérez sonriente. Mientras tanto, Charo Martínez, otra vecina de 85 años, señala cómo disfruta de los comercios de San Mateo, en concreto de su peluquería favorita. "Aquí entro con muchos años y salgo con menos. Salgo más guapa", relata.
El comercio veterano mantiene su papel como punto de referencia en esta arteria de la ciudad. Comerciantes como Pilar Esteve, con casi tres décadas atendiendo clientes tras el mostrador de su droguería, subraya que la relación entre vecinos y comerciantes en esta calle se mantiene estable a lo largo del tiempo. "La gente sigue buscando la confianza y el trato del pequeño comercio. Eso no ha cambiado", asegura Esteve. Adela Baeza, que lleva 45 años atendiendo a sus clientas, coincide con ella: "Hacemos clientas nuevas del barrio, pero también viene gente de Sant Joan, de San Vicente... La gente viene de todos los sitios a San Mateo", señala.
Esta calle es multicultural. Hay latinos, argelinos, ucranianos, y hasta el nativo, el español… De todo se encuentra uno en esta calle aquí
Pero también se nota la transformación social. Omar Arteaga, comerciante, apunta que la multiculturalidad es parte de la actual identidad actual de San Mateo. "Esta calle es multicultural. Hay latinos, argelinos, ucranianos, y hasta el nativo, el español… De todo se encuentra uno en esta calle aquí", confirma este vendedor. Como él, Inés García, vecina, confirma la aportación de los recién llegados al dinamismo de la calle. "La mayoría de establecimientos ya no son de españoles, pero hay que reconocer que quienes más trabajan son los extranjeros. Se tiran horas y horas", señala García.
La mayoría de establecimientos ya no son de españoles, pero hay que reconocer que quienes más trabajan son los extranjeros. Se tiran horas y horas
El mercado que le da alma a San Mateo
Esta calle vive de lo que ocurre en ella, pero también tiene un corazón que la hace latir. Para San Mateo ese músculo fue, y sigue siendo, el mercado municipal de Carolinas. Inaugurado en 1958 con casi cincuenta puestos, rápidamente se convirtió en un imán que atraía tanto a vecinos de toda la vida como a visitantes de barrios cercanos. La fuerza del mercado se amplifica los días de mercadillo, los jueves y los sábados de cada semana. "Esta calle está muy viva y los jueves y sábados no hay descanso ni un solo segundo", explica Alejandra Alonso, trabajadora de la calle San Mateo.
En 2021, un proyecto de reurbanización invirtió más de 1,1 millones de euros para ampliar aceras, mejorar la accesibilidad y devolverle protagonismo al peatón. Ese mismo año, el mercado municipal también impulsó una renovación con más de 400.000 euros, modernizando instalaciones y servicios. Según los propios comerciantes, ambas intervenciones del Ayuntamiento ayudaron a reforzar la actividad y a atraer nueva clientela.
Pasamos de instalaciones muy básicas, con puestos fuera y sin techado, a un mercado muchísimo mejor. A veces hay más gente aquí que en Maisonnave
Daniel Gosálbez, placero desde hace 33 años, ha sido testigo de todos los cambios. "Pasamos de instalaciones muy básicas, con puestos fuera y sin techado, a un mercado muchísimo mejor", afirma. Para él, lo que nunca ha cambiado es la relación con los clientes. "La clientela es muy fiel, la mayoría me conocen desde pequeño y ya compraban a mis padres", apunta el vendedor.
Esa fidelidad se percibe en cada compra y en clientas como Conchi Mezauli, que va desde hace 35 años al mercado municipal de Carolinas a hacer su compra semanal. "Vengo a comprar la carne y el pescado al mercado desde hace 35 años. Me gusta mucho el mercado, tiene de todo aunque sea pequeñito", apunta esta clienta habitual.
Vengo a comprar la carne y el pescado al mercado desde hace 35 años. Me gusta mucho el mercado, tiene de todo aunque sea pequeñito
Pero no todo es actividad comercial. La calle también arrastra quejas que los vecinos mencionan con frecuencia. Para Antonio Ferreruela, comerciante, el principal problema es la "falta aparcamiento y de limpieza". "Y también haría falta un poco más de seguridad", añade. Por su parte, Inés García critica que nunca había visto "la calle tan sucia, lo dejan todo por ahí: colchones, ropa, sacan cosas de los contenedores; es horrible".
Con sus acentos diversos, sus negocios veteranos y sus recién llegados, San Mateo refleja lo que es hoy Alicante: una ciudad en transformación que mantiene el comercio de proximidad como eje de convivencia.
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