LA CALLE ES NUESTRA
San Vicente, una vía en constante transformación que aspira a un futuro sin coches
La calle, testigo de siglos de historia, atraviesa una etapa de cambios. Desde su origen como camino de acceso a la ciudad hasta su renacimiento comercial impulsado por el turismo, la vía se enfrenta ahora a la propuesta de peatonalización por parte del Ayuntamiento

Vídeo | Así es la calle San Vicente de Alicante en "La calle es nuestra" / Alex Domínguez
En Alicante hay calles que parecen vivir en un constante cambio. Algunas se transforman rápidamente, otras parecen permanecer ancladas en el tiempo, pero siempre, en todas ellas, el cambio es inevitable. La calle San Vicente es uno de esos espacios que nunca se detiene, que siempre está en movimiento, tanto en lo físico como en lo social. Ahora, en pleno 2025, San Vicente ha vuelto a ser noticia por una propuesta del Ayuntamiento de Alicante que promete cambiar su identidad a través de la peatonalización.
Este anuncio del alcalde Luis Barcala sobre la transformación de esta arteria de la ciudad ha generado expectación, pero también incertidumbre. En esta nueva entrega de la serie de reportajes "La calle es nuestra", INFORMACIÓN recorre la historia, la actualidad y los desafíos de San Vicente, una calle que vio circular el tranvía en blanco y negro y que mira con esperanza hacia un futuro que, quizás, llegue sin coches.
Una calle nacida en los márgenes
Pero antes de convertirse en una de las arterías principales de la ciudad, la historia de la calle San Vicente comienza fuera de las murallas de Alicante. Originalmente, se formó a lo largo del camino de Alcoy, al abrigo del Benacantil y junto a la Puerta de la Huerta, convirtiéndose en un camino de acceso a la ciudad. Con el paso de los siglos, esta calle fue ganando relevancia, especialmente como ruta hacia el Hospital del Rey, espacio inaugurado en 1685 y que hoy alberga la Comandancia de la Guardia Civil, a la espera de su traslado a Rabasa, y hacia la Casa de la Misericordia, actualmente en proceso de renovación.
Fue con la apertura de la Fábrica de Tabacos, donde trabajaban miles de mujeres, la construcción de los jardines de Quijano y Campoamor y de la plaza de Toros, cuando San Vicente quedó definitivamente integrada en el corazón urbano de Alicante. Ya en el siglo XX, la inauguración del cine Carlos III convirtió a la calle en un espacio de referencia cultural. De este espacio fue testigo Tomás Mazón, un alicantino que cada día desayuna junto a sus amigos en la calle San Vicente, que recuerda aquellos momentos. "El Carlos III era un cine muy incómodo, era muy largo y estrecho, Si te tocaba detrás, veías la pantalla muy lejos", relata.
El Carlos III era un cine muy incómodo, era muy largo y estrecho, Si te tocaba detrás, veías la pantalla muy lejos
Por su parte, María Tormo, vecina de esta calle, recuerda con cariño otro lugar. "Antes los alicantinos íbamos al cine… ahora los jóvenes van más de tardeo. La primera película que vi allí fue 'La noche de los generales'", recuerda.
Comercio: entre la memoria y la renovación
La calle San Vicente no solo conserva su memoria histórica en sus edificios, en ella late el comercio de toda la vida, mezclado con la actividad de nuevas generaciones. Tiendas de alimentación, bares, restaurantes, negocios de barrio y algunos locales con solera conviven en un espacio que ha visto cómo la ciudad cambia alrededor suyo. Para Virtudes Martínez, vecina de San Vicente, la calle aún mantiene su vida. "Han bajado los comercios, han cerrado muchos, aunque la calle mantiene su alegría", admite.
Esta calle tiene mucho paso, muchos turistas, y las paradas de autobús o de TRAM hacen que venga gente constantemente
Ese espíritu lo comparte Fu Chen, un comerciante que abrió su tienda hace apenas cuatro años en esta vía. "Al principio no había tanto movimiento, pero ahora viene mucha más gente de fuera. Esta calle tiene mucho paso, muchos turistas, y las paradas de autobús o del TRAM hacen que venga gente constantemente", reconoce. Para Yusuf Kadir, otro comerciante de la zona, la mezcla de tradición y renovación le da sentido al vial. "Esta calle es increíble: hay mucho movimiento, turistas, clientes… me gusta mucho trabajar aquí", asegura.
Estos años he visto cómo otros comercios han ido cerrando. Hoy en día lo que queda son algunas fruterías, bares y esta administración
En San Vicente también sobreviven negocios con décadas de historias. Entre ellos destaca una de las administraciones de lotería más antiguas de Alicante. María José Gama, una de las empleadas con más trayectoria en la administración, recuerda los inicios. "La lotería lleva más de 50 años abierta en esta calle, pero en Alicante está en marcha desde 1939. Estos años he visto cómo otros comercios han ido cerrando. Hoy en día lo que queda son algunas fruterías, bares y esta administración", señala.
Viene mucho turista porque el sitio tiene nombre. La clientela habitual sigue siendo fiel, y llega gente nueva. El pollo es lo que más se vende, es la tradición
Otro establecimiento que se mantiene firme frente a los cambios es El Pollastre Alacantí, dedicado al pollo asado desde 1964. Raquel Romero, empleada en este negocio, destaca que el tirón del local parece no tener freno. "Viene mucho turista porque el sitio tiene nombre. La clientela habitual sigue siendo fiel, y llega gente nueva. El pollo es lo que más se vende, es la tradición", asegura.
La peatonalización: un proyecto en debate
Pero el cambio en la calle parece volver a asomarse. Durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad celebrado este octubre, el alcalde de Alicante, Luis Barcala, presentó su visión de un “Alicante Nuevo Centro”, un plan que pretende reconectar varios puntos clave, el Teatro Principal, la Comandancia de la Guardia Civil, el ADDA, la plaza de Toros y Las Cigarreras, y que, como gran novedad, incluiría la peatonalización de la calle San Vicente.
Yo estaría encantada de la peatonalización. Más verde, más espacio para la gente. A largo plazo puede beneficiar a los negocios
La propuesta divide a la calle. Hay quienes como Ana Guevara, vecina de la zona, la reciben con entusiasmo. "Yo estaría encantada de la peatonalización. Más verde, más espacio para la gente. A largo plazo puede beneficiar a los negocios, aunque durante las obras será complicado. Pero creo que hay que avanzar", apunta. En cambio, otra vecina muestra reservas con la actuación: "No veo claro que quieran peatonalizarla. ¿Por dónde pasarán los autobuses? Me da muchas dudas", asegura.
También hay quien exige explicaciones antes de posicionarse: "Cuando el alcalde me explique por dónde van a ir todos los autobuses y cómo se va a gestionar el tráfico, daré mi opinión. Las vías adyacentes no están preparadas para asumir ese trasvase". Como ella, José Tomás, vecino también de la zona, cuestiona la necesidad del cambio: "No entiendo por qué quieren convertir esta calle en peatonal. Desviar todo el tráfico a otra zona no tiene sentido".
No entiendo por qué quieren convertir esta calle en peatonal. Desviar todo el tráfico a otra zona no tiene sentido
Entre las propuestas vecinales, hay quien sugiere que la avenida Calderón sea "doble vía" de circulación. Mientras, para Tomás Mazón, lo esencial es preservar el patrimonio verde con el que cuenta la vía. "Pedimos al alcalde que no arranque las palmeras. Siempre que hacen obras, lo primero que quitan son los árboles. Esta calle era la calle de los árboles hasta que un alcalde los cambió por palmeras, que dan sombra pobre, no son agradecidas para los peatones", destaca.
Carrer Sant Vicent: tradición y fiesta
La calle San Vicente no es solo historia y comercio: también es fiesta. Desde 1930, la hoguera Carrer Sant Vicent ha sido el centro festero de la vía. A lo largo de su trayectoria, la comisión ha sido hogar de cuatro Belleas del Foc, la primera fue Paquita Santos, en 1934 y la más reciente, Isabel Bartual, en 2019. Es una de las hogueras más veteranas de Alicante y comparte espacio con la barraca Foc i Festa, aunque en su día albergó a Trenta i Ú, una de las barracas decanas de la fiesta. Esa presencia quedó marcada con una placa que aún hoy se puede ver en la intersección entre San Vicente y Alfonso El Sabio.
Carrer Sant Vicent es fiesta pura. Siempre ha sido una hoguera muy familiar. Alicante necesita la fiesta en la calle
Para María Victoria Guijarro, presidenta de la comisión, la hoguera representa el alma del barrio. "Carrer Sant Vicent es fiesta pura. Siempre ha sido una hoguera muy familiar. Alicante necesita la fiesta en la calle. Este año estamos luchando por plantar en Segunda", destaca su presidenta.
Soy festera de toda la vida , y tener la oportunidad de confeccionar los trajes aquí, en esta calle, es un gustazo
La tradición también se vive a través del comercio festero. En la calle trabaja y disfruta de la fiesta la indumentarista Ana Ballester, responsable de los trajes de la Bellea del Foc infantil y sus damas y comisionada de la hoguera Carrer Sant Vicent. "Soy festera de toda la vida, y tener la oportunidad de confeccionar los trajes aquí, en esta calle, es un gustazo", confiesa.
La calle San Vicente de Alicante ha sido testigo de casi todo y ha sobrevivido a transformaciones profundas de la ciudad. Hoy, ante la propuesta de su peatonalización, se encuentra en un punto de inflexión que promete un futuro renovado.
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