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El trauma por el cierre del centro de día de la plaza América de Alicante, reflejado en un cortometraje

Iván Gisbert pone en marcha un proyecto para dar voz a los mayores y a los trabajadores que se vieron perjudicados con la clausura de un espacio que acogía a cuarenta personas en la plaza América de Alicante, en el barrio de Altozano. Los afectados han perdido la rutina y gran parte del contacto que les unía por el cierre del local.

"Yaya Mari y yay@s", un corto que cuenta la realidad de las personas mayores del centro de día cerrado de la plaza América

"Yaya Mari y yay@s", un corto que cuenta la realidad de las personas mayores del centro de día cerrado de la Plaza América / Pilar Cortés

Manuel Lillo

Manuel Lillo

Entre anhelos y lágrimas. Las personas que han participado en la grabación del cortometraje que Iván Gisbert se ha encargado de dirigir no podían contener la emoción. Se trata de una pieza audiovisual que cuenta con algo más de seis minutos de duración y que trata el cierre del centro de día de plaza América, ubicado en el barrio alicantino de Altozano, que se materializó el 14 de agosto por decisión del Ayuntamiento debido a la retirada de fondos del Consell por considerar que la instalación no se adaptaba a los requisitos exigidos.

La presión social, reflejada en diversas protestas, motivó al ejecutivo local que lidera Luis Barcala a anunciar la voluntad de recuperar el centro en un lugar diferente. Pese a que se ha hablado de la posibilidad de utilizar tres espacios, el proyecto aún está por concretar y no se espera que se resuelva a corto plazo. «Si los milagros existen todo puede pasar», ironiza Miguel Ángel Espí, uno de los usuarios que se quedó sin centro de día tras el cierre y que ha participado en el cortometraje, que posteriormente será convertido en un documental de entre 50 y 60 minutos. Mientras tanto, los mayores siguen sin un espacio en el que reunirse, encontrarse y ser atendidos.

El corto lo estamos grabando para denunciar las cosas que no están bien hechas

Iván Gisbert

— Director del documental

El director de la pieza audiovisual, Iván Gisbert, es hijo de una antigua usuaria de este centro. Tiene 81 años y padece Alzheimer. «Nos avisaron solamente con nueve días de anticipación del cierre», lamenta Gisbert.

Momento del documental en el que conversan Mari, ex usuaria del centro de día, y su nieta Eva.

Momento del documental en el que conversan Mari, exusuaria del centro de día, y su nieta Eva. / INFORMACIÓN

Su corto consiste en entrevistas a usuarios y trabajadores del centro. También aparecen familiares. Las grabaciones se han llevado a cabo en diversos lugares, como la casa de Mari López Ruiz, madre del director. Un trayecto en coche, detalles cotidianos o momentos vividos en el centro clausurado son parte del guion. También la iglesia cercana al Hospital Doctor Balmis, en la calle Aaiún, a unos 500 metros de donde estaba el centro de día clausurado y donde se grabaron la mayor parte de las entrevistas.

Cuando mi abuela, que padece Alzheimer, se olvidaba de las cámaras, se soltaba más

Eva Negrete

— Participante en el documental

Consecuencias

Según el testimonio del director, la vida de su madre cambió cuando se convirtió en usuaria de aquel centro. «Estaba con depresión y allí empezó a socializar, a tener una rutina, una motivación, unas ganas», relata recordando que «sin relacionarse, cualquier persona cae en depresión, y eso los ancianos lo sufren aún más». Actualmente, su madre acude a un centro de día privado ubicado en El Cabo, a seis kilómetros de su hogar, situado en Carolinas. «Toda su pensión la dedica ahí», explica su hijo.

Protestas ante el cierre del centro de día de plaza América de Alicante.

Protestas ante el cierre del centro de día de plaza América de Alicante. / Héctor Fuentes / HECTOR FUENTES

Ante esta historia y muchas otras, Gisbert ha querido «denunciar las cosas que no están bien hechas, y esto está muy mal hecho», dice refiriéndose al cierre del centro de día de plaza América. «Es indignante que traten así a 40 ancianos, que les den una patada y les digan que se busquen la vida». El corto se llama «Yaya Mari y yay@s», y su director pretende que sea el primer paso de un futuro documental «más largo, con más testimonios y profundidad». La creación será presentada en festivales, por lo que no será emitida en abierto a corto plazo, pero el cortometraje, producido a modo de tráiler, se emite desde este fin de semana a través de YouTube.

Desarrollo

Gisbert cuenta que se ha querido centrar especialmente en el tema de la soledad. Para transmitir esta realidad que sufren muchas personas mayores, el director grabó una conversación entre su madre y su sobrina de 16 años (nieta de la antigua usuaria del centro de día) en la que «se reflejan dos mundos paralelos: la soledad de una persona mayor en casa y la alegría de recibir a su nieta». Ambas mantienen una charla «auténtica e improvisada» por voluntad del director y también ante la dificultad de dar directrices a su madre, dado la enfermedad que padece.

Reencuentro entre una antigua usuaria del centro y una ex trabajadora.

Reencuentro entre una antigua usuaria del centro y una extrabajadora. / INFORMACIÓN

La nieta de la antigua usuaria, Eva Negrete, que participa en el corto, explica que durante la grabación, cuando su abuela «se olvidaba de las cámaras, se soltaba más», aunque en acordarse de que la estaban grabando «se ponía más tensa». Durante el corto, de hecho, se refleja a su madre con sus olvidos frecuentes, inmediatos, acompañados de una sonrisa constante por su parte, especialmente en verse acompañada y entremezclados, estos momentos entrañables, con un silencio que golpea en las escenas de soledad, ahora más frecuentes desde que cerró el centro de día.

El director quiere expresar, con su obra audiovisual, «una denuncia». «Nuestros mayores no se merecen un trato tan indigno. Han estado trabajando toda la vida como para que lleguen a la vejez y, una vez consiguen una estabilidad emocional, que de repente se carguen todo esto de golpe. Es muy desagradable, por utilizar un adjetivo prudente», subraya.

Muchos de los antiguos usuarios están con depresión, no quieren levantarse de la cama, no tienen motivación alguna y los familiares no tienen ninguna opción

Vanesa Ramos

— Extrabajadora del centro de día

Durante el rodaje, en las entrevistas a los usuarios que han sufrido el cierre del centro, Gisbert les preguntó aspectos como «cuál es el momento más feliz de su vida», sobre «la motivación para levantarse todos los días» o «algún secreto que no haya contado nunca». De manera inevitable, pese a la condición genérica de las preguntas, las respuestas acababan teniendo relación con el cierre del centro de plaza América. Las personas asistentes a la grabación, muchas de ellas entrevistadas posteriormente, lloraban ante las respuestas que recuerdan las amistades distanciadas o un día a día frustrado desde el 14 de agosto.

Una de estas personas es Vanesa Ramos, una de las 14 trabajadoras que se encuentra ahora en el paro tras el cierre del centro: «Muchos de los antiguos usuarios están con depresión, no quieren levantarse de la cama, no tienen motivación alguna y los familiares no tienen ninguna opción». A Paqui Gómez, otra exusuaria, le queda «el consuelo de los cafés» que a veces quedan para tomar. «Pero nada ha vuelto a ser lo mismo», lamenta antes de desear que espera que el cortometraje sirva para visibilizar la triste situación que viven.

El testimonio más duro, quizá, se emite al inicio del cortometraje, con una frase demoledora. «Me levanto a las 7 de la mañana. Me voy a la cocina, me hago un café y me acuesto porque no tengo ganas ni de verme. No le encuentro aliciente a estar allí sin nadie», afirma Josefa Moreno, otra usuaria del antiguo centro, que hoy sigue cerrado pese a las continuas promesas del gobierno de Barcala.

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