Enfermedades
La otra secuela de sufrir lesión cerebral tras un ictus o un tumor, sobre todo entre los jóvenes
Una investigación en la que participa una neuropsicóloga de Alicante revela que más de la mitad de los pacientes sienten soledad por la ruptura repentina de la trayectoria vital y laboral

Rafa Arjones
El 53% de las personas con daño cerebral adquirido de la provincia de Alicante sienten soledad no deseada. Esta sensación es mayor entre las personas jóvenes, debido a la ruptura repentina de la trayectoria vital y laboral. En el caso de familiares de personas afectadas, seis de cada diez se siente más solo desde la aparición de la lesión cerebral. La soledad es más acusada en las mujeres que en los hombres, pero estos tienen más dificultad para expresarla y pedir ayuda.
Factores como la situación económica, la calidad de las relaciones sociales y la salud influyen en esta percepción. Estas son las principales conclusiones del estudio “Soledad no deseada y daño cerebral adquirido”, realizado por la trabajadora social Marta Climent y la neuropsicóloga de Alicante Paula Rodríguez, que se ha presentado en el marco de la VIII Jornada “Una vida social activa tras el daño cerebral”, que organiza la federación Daño Cerebral Comunidad Valenciana. Conclusiones tras la encuesta a 102 usuarios de centros de día, gestionados por asociaciones de la Comunidad, miembros de la federación Daño Cerebral y familiares.

Personas afectadas por daño cerebral adquirido / INFORMACIÓN
Principales causas
Ictus, traumatismos craneoencefálicos y tumores son las principales causas de esta condición. La mayoría de pacientes sufre múltiples secuelas que se manifiestan en problemas de movilidad y comunicación, dificultad para planificar y tomar decisiones, con alteraciones de la memoria y rigidez cognitiva. En definitiva, presentan una pluridiscapacidad que condiciona su vida diaria.
El 39,13% de las personas afectadas que han participado en la encuesta tienen reconocida una discapacidad mayor del 65%; el 30,43%, de más del 33%; el 26% está a la espera de su valoración, y el 4,35% no la ha solicitado.
Las secuelas físicas, cognitivas, conductuales y de memoria dificultan la inclusión laboral, la interacción social y aumentan la desconexión social
“Coincidiendo con el Día de la Discapacidad, queremos visibilizar una realidad, como es la soledad no deseada en personas afectadas de daño cerebral adquirido y sus familias. El impacto en la esfera personal y social es tal que aumenta el aislamiento y dificulta la inclusión del colectivo”, explica Daniel Abad, coordinador de Daño Cerebral Comunitat Valenciana. “Hacen falta políticas públicas que fomenten el ocio inclusivo y el respiro tanto de personas afectadas como de familiares”, añade.
El impacto en la esfera personal y social es tal que aumenta el aislamiento y dificulta la inclusión del colectivo
Vacío
Otros datos que arroja esta investigación son que el 65,22% refiere que tiene menos relaciones familiares de las que querría tras sufrir la lesión cerebral, porcentaje que se eleva al 81,82% en el caso de los hombres. El 56,62 % valora las relaciones con la familia entre mala y regular, y el 57,69% hace la misma valoración respecto a la relación con sus amistades.
El 69,56% experimenta total o parcialmente una sensación general de vacío, pese a que el 72,2% manifiesta recibir apoyo siempre que lo necesita. El 43,86% siente soledad no deseada siempre o con frecuencia.
El impacto en la salud emocional de los familiares
La soledad no deseada también aparece entre los familiares de las personas afectadas ya que el 59,5% manifiesta tener este sentimiento desde la aparición de la lesión cerebral en su persona querida. El 38% tiene menos relaciones familiares de las que le gustaría desde entonces y el 57,14% pierde amistades al tener que dedicar más tiempo a la persona afectada. Además, el 57,88 % experimenta total o parcialmente una sensación general de vacío. Además, el 48, 1% de familiares dice no tener muchas personas en las que confiar.
Factores determinantes
La situación económica, la salud percibida y la calidad de las relaciones personales se asocian con soledad. Así, quienes tienen más medios para llegar a fin de mes la perciben en menor medida. Igualmente, las personas que tienen las relaciones que desean y de buena calidad con familiares y amistades se sienten menos solas.
No obstante, cabe tener en cuenta el impacto de la tecnología, ya que las redes sociales minimizan los contactos presenciales. También influye la convivencia, ya que quienes comparten vivienda por elección propia sienten menor soledad que quienes lo hacen por necesidad.

Otra imagen de personas afectadas / INFORMACIÓN
Todos estos factores evidencian el fuerte impacto emocional y social del daño cerebral adquirido. Las secuelas físicas, cognitivas, conductuales y de memoria de las personas con esta lesión dificultan la inclusión laboral, la interacción social y aumentan la desconexión social y el aislamiento.
Las autoras del estudio proponen impulsar intervenciones psicosociales integrales, fortalecer las redes comunitarias, dar mayor apoyo a las familias cuidadoras, favorecer una mayor sensibilización y formación profesional y hacer un uso saludable de la tecnología.
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