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Papá Noel inicia su viaje desde Alicante: la leyenda del origen de Sinterklaas

Cómo el patrón de Alicante acabó convertido en protagonista de la Navidad europea

Así es la Casa de Papá Noel en Alicante

Así es la Casa de Papá Noel en Alicante / Jose Navarro

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C. Suena

C. Suena

En la ciudad de Alicante, la Navidad no empieza cuando cae la primera nevada, porque aquí no hay nevadas que valgan. Empieza cuando alguien, en mitad de una conversación cualquiera, suelta la frase con total naturalidad: "Papá Noel sale de aquí". No es una broma. Tampoco una provocación. Es una de esas ideas que, cuanto más se repiten, más cómodas se vuelven. Como si llevaran toda la vida esperando a ser contadas en voz alta.

Y lo curioso es que, cuando uno decide seguir el rastro, el camino no conduce al Polo Norte ni a Laponia, sino a un santo del Mediterráneo, a barcos, a puertos y a una ciudad que celebra a San Nicolás desde hace siglos.

El secreto mejor guardado de la Navidad se asoma al puerto de Alicante.

El secreto mejor guardado de la Navidad se asoma al puerto de Alicante. / INFORMACIÓN

Antes del trineo hubo un obispo

Mucho antes del traje rojo, la barba perfectamente peinada y los renos en formación, existió San Nicolás, un obispo del siglo IV conocido por su generosidad y por una colección de milagros que lo convirtieron en protector de niños, marineros y viajeros. Murió un 6 de diciembre y esa fecha quedó marcada en el calendario de media Europa.

Con el tiempo, sus restos acabaron en Bari y su figura se expandió por Occidente. No como un santo distante, sino como alguien cercano, casi doméstico, que ayudaba en silencio y repartía lo que tenía entre quienes más lo necesitaban. La idea de dejar monedas en un zapato o en un calcetín no tardó en aparecer.

San Nicolás también es de aquí

En Alicante, San Nicolás no es un invitado ocasional. Es patrón de la ciudad desde el 6 de diciembre de 1247, cuando la plaza pasó a manos cristianas. La coincidencia de fechas no es menor. Desde entonces, el nombre del santo forma parte del paisaje urbano, de la memoria colectiva y de la tradición local.

Ese detalle, que parece anecdótico, se vuelve importante cuando la historia cruza fronteras y llega al norte de Europa.

Así ha sido la procesión en honor a San Nicolás, patrón de Alicante

Jose Navarro

En los Países Bajos, la Navidad llega por mar

En los Países Bajos, San Nicolás adopta el nombre de Sinterklaas y su llegada no se hace esperar al 24 de diciembre. A mediados de noviembre, aparece en barco, procedente de España, para iniciar una larga ronda de visitas, cabalgatas y celebraciones.

Llega con capa roja, barba blanca, pajes y un caballo blanco. Recorre ciudades, saluda desde balcones, entra en colegios y, por la noche, los niños dejan sus zapatos esperando encontrar al día siguiente dulces o pequeños regalos. El gran momento llega el 5 de diciembre, la Noche de los Paquetes, cuando Sinterklaas reparte los regalos entrando por las chimeneas. Al día siguiente, se despide.

Y aquí aparece el detalle clave: el barco viene de España.

Llegada de Sinterklaas en un barco con la bandera de España en Veghel, en los Países Bajos.

Llegada de Sinterklaas en un barco con la bandera de España en Veghel, en los Países Bajos. / E. V. D. Bogaard

Cuando el mapa señala al Mediterráneo

Esa procedencia no es fruto de una reinterpretación moderna. En el siglo XIX, el maestro holandés Jan Schenkman fijó en textos e ilustraciones la imagen de Sinterklaas llegando desde España. Durante años se creyó que San Nicolás había muerto en Bari cuando la ciudad formaba parte de territorios bajo influencia española, lo que terminó de consolidar la idea.

Pero cuando el relato se concreta un poco más, cuando alguien pregunta “desde dónde exactamente”, el dedo acaba apuntando al Mediterráneo. Y entonces Alicante empieza a encajar con una naturalidad inquietante: puerto histórico, ciudad abierta al mar y, además, bajo la advocación de San Nicolás.

Sinterklaas sostiene una naranja, uno de los símbolos tradicionales asociados a su llegada desde el sur de Europa.

Sinterklaas sostiene una naranja, uno de los símbolos tradicionales asociados a su llegada desde el sur de Europa. / Freepik

Un barco cargado de algo más que regalos

En la tradición popular, el barco de Sinterklaas no trae solo juguetes. Trae también fruta y dulces: naranjas, almendras, granadas, uvas. Productos del sur que durante siglos fueron tesoros para el norte de Europa. Dicho así, el saco de este Papá Noel neerlandés parece hecho a la medida de esta tierra. Granadas que recuerdan a Elche, uvas del Vinalopó, turrón de Jijona y juguetes que bien podrían salir de Ibi. No hace falta forzar demasiado la imaginación.

La historia no se queda en Europa. Cuando los holandeses fundaron Nueva Ámsterdam, la futura Nueva York, se llevaron consigo a Sinterklaas. Allí, el personaje cambió de nombre y de aspecto hasta convertirse en Santa Claus, una adaptación fonética que terminaría conquistando el mundo.

El traje rojo, los renos y el trineo llegarían más tarde, impulsados por ilustradores y campañas publicitarias del siglo XX. Pero bajo esa imagen global seguía latiendo el viejo San Nicolás europeo, el mismo que había llegado en barco desde el sur.

Los cítricos forman parte de la tradición navideña europea y del relato que sitúa a Papá Noel lejos del frío.

Los cítricos forman parte de la tradición navideña europea y del relato que sitúa a Papá Noel lejos del frío. / INFORMACIÓN

Una Navidad que se cuenta desde Alicante

En Europa, las tradiciones siguieron su propio camino. En Francia apareció Père Noël. En España, Papá Noel. Todos distintos, todos emparentados, todos hijos del mismo santo viajero.

Por eso, en Alicante, la idea de que Papá Noel sale desde aquí no suena a disparate. Suena a cuento bien hilado, a relato que se sostiene cuando se pasea por el puerto en diciembre y se mira el mar con un poco de imaginación.

No hace falta nieve para contar la Navidad. A veces basta con un barco, un santo generoso y una ciudad que, cada diciembre, vuelve a reclamar su sitio en el origen del viaje más famoso del año.

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