Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La metamorfosis de Alicante en el primer cuarto de siglo XXI: cómo cambia una ciudad en 25 años

Consumido el primer cuarto de siglo XXI, en estos 25 años Alicante mejoró en servicios, como la llegada de la alta velocidad y la comodidad del renovado tranvía, y en infraestructuras, con el ADDA o el MARQ, y nuevas zonas para los alicantinos, como la recuperada plaza Séneca, pero sigue pendiente de reivindicaciones históricas, con la mirada en los barrios

Obras del AVE en Renfe, en 2011.

Obras del AVE en Renfe, en 2011. / RAFA ARJONES

Ramón Pérez

Ramón Pérez

Ya nadie paga en pesetas, ni va a ver una película al cine Ideal, tampoco salen los trabajadores de Tabacalera, aunque quien deba ir al Pla todavía tenga que subir la sufrida cuesta de la fábrica. Alicante tiene Madrid más cerca que nunca, a poco más de dos horas gracias a la llegada del AVE; y en Campoamor, donde la gente se agolpaba los sábados para comprar fruta y verdura, hoy luce un auditorio. El aeropuerto cosecha récords y el vetusto trenet dejó paso al TRAM, que ha ido cosiendo barrios de Alicante y municipios cercanos. La ciudad de hoy, después de los primeros 25 años de siglo XXI, es más cómoda por las peatonalizaciones de vías clave, y más segura con las obras antirriadas, culminadas en el exitoso parque La Marjal; sin embargo, son muchos los proyectos inacabados y las promesas que siguen sin cumplirse. En el cajón todavía espera el Parque Central, el nuevo PGOU o la conexión ferroviaria al aeropuerto.

Con el 2025 a punto de abrochar, el cambio de Alicante en este primer cuarto de siglo es evidente, al menos en cuanto a su fisonomía. Atrás quedaron edificios ilustres que habían ido a menos, como la antigua estación de Murcia, convertida desde 2010 en Casa Mediterráneo. Otra estación, la de autobuses, abandonó su anterior enclave para mudarse en 2011 a un lugar más espacioso, a falta de un destino definitivo empujado por otros proyectos. Así, la plaza Séneca protagonizó una de las transformaciones más satisfactorias de la ciudad; convertida ahora en un espacio verde, el parque ha impulsado de nuevo una zona que con el tiempo se había tornado oscura. La emblemática Tabacalera, a espaldas de la plaza de Toros, echó el cierre para siempre a finales de 2009 y un año después se inauguró el espacio, tras una primera fase de rehabilitación, como uno de los epicentros culturales que tanta falta hacen en Alicante. Desde entonces, en aquel espacio privilegiado atienden Las Cigarreras.

Esa evolución de la ciudad quedó patente también con la creación del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) en el solar del barrio de Campoamor que alternaba un amplio aparcamiento con la celebración del tradicional mercadillo de los jueves y los sábados. En 2011 se mitigaba en parte la necesidad histórica de la ciudad de tener un palacio de congresos, cuyo proyecto en la ladera del Castillo de Santa Bárbara había sido tumbado definitivamente diez años antes. El ADDA lo inauguraba la reina Sofía de manera oficial el 13 de octubre, aunque llevaba en funcionamiento algún mes más. El tradicional mercadillo seguiría despachando en otra ubicación, en el aparcamiento de la calle Teulada, frente a la Ciudad Deportiva, donde sigue en la actualidad.

Azotada por la riada de 1997 y prevenida con el plan antirriadas, en 2015 Alicante continuó su blindaje ante la gota fría al inaugurar el primer parque inundable de España, una solución pionera para paliar las inundaciones de la zona del Golf. Los técnicos municipales y de Aguas de Alicante recrearon un marjal con una capacidad de 45.000 metros cúbicos de agua que además tendría función social y ambiental.

El parque inundable La Marjal.

El parque inundable La Marjal. / Rafa Arjones

Sin duda estos 25 años también han sido el despegue del sector turístico de una Alicante que ha decidido claramente su futuro. La llegada del AVE, en junio de 2013, supuso un antes y un después para la conexión de la ciudad, que desde entonces queda a poco más de dos horas de la capital del país. Sin embargo, en el debe todavía queda la conexión ferroviaria con el aeropuerto, incluida en el anhelo histórico de la futura estación intermodal, que debe agrupar todos los transportes terrestres con el soterramiento completo de las vías y la creación del socorrido Parque Central. Estrechamente vinculado con este proyecto a medias, el paso a nivel de Ausó y Monzó que separaba San Blas con Princesa Mercedes dijo adiós en 2010, aunque todavía tuvieron que pasar cinco años hasta que por fin se abría al tráfico la remodelación de la zona, ya sin barreras ni semáforos ni peligros.

Obras de la nueva terminal del aeropuerto.

Obras de la nueva terminal del aeropuerto. / INFORMACIÓN

El aeropuerto también ha sufrido honda transformación en lo que va de siglo XXI y en marzo de 2011 se estrenó su nueva terminal, que duplicaba su capacidad y multiplicaba por seis su superficie. Aena invirtió en el aeropuerto de El Altet (que en este tiempo también ha cambiado su nombre a Alicante-Elche Miguel Hernández) 628 millones de euros. Sin cambiar el paso, la aparición del TRAM redobló la oferta de transporte público de la ciudad. En agosto de 2003 el viejo trenet que unía Alicante y El Campello realizaba su último trayecto. Le sucedía el modernizado TRAM, que poco a poco ha ido mejorando, ampliando su oferta y vertebrando buena parte de barrios y municipios cercanos. Diez años después de aquella inauguración, en 2013, el nuevo tranvía metropolitano de Alicante estrenaba su línea dos, que le unía a San Vicente, municipio en constante crecimiento y destino de infinidad de jóvenes alicantinos universitarios.

Primer día de TRAM en agosto de 2003.

Primer día de TRAM en agosto de 2003. / PILAR CORTES

Precisamente el 2003, el año del renacer del tranvía en una ciudad que tanto lo usó en décadas anteriores, fue también el de la penúltima vuelta de tuerca del comercio en la ciudad. Aquel 2003 se inauguró el centro comercial Plaza Mar 2, en el barrio de La Goteta, un macroespacio de 162.000 metros cuadrados que en su apertura daba trabajo a 1.350 empleados de unas 120 tiendas. Aquella inauguración era la continuación de las grandes superficies Gran Vía (1998) y Puerta de Alicante (2002). Suponía la descentralización de las tiendas, aglutinadas en su mayoría en la zona centro de la ciudad, y sobre todo un paso al frente de la concepción de los cines. Empujados por las grandes salas que ofrecían estos centros comerciales, varios cines de toda la vida cerraron la puerta para siempre en la ciudad.

Fue el caso del Ideal, en la avenida de la Constitución, que emitió su última película en marzo del citado 2003. Desde entonces y hasta hoy el edificio ha sido objeto de multitud de disputas sobre su uso futuro. La ciudad aún espera. Al cierre del Ideal le siguió el cierre de otras salas como el Arcadia (2004), el Astoria (2006) y el Navas (2022) fue el último en bajar la persiana. Hoy es un restaurante, como casi todo lo que se abre en Alicante. Solo los cines Aana, a un paso de la plaza de los Luceros, sobreviven más allá de los centros comerciales.

Sin coches

La peatonalización de varias calles del centro de la ciudad ha sido uno de los cambios más visibles en estos 25 años de siglo XXI, así como de la plaza del Ayuntamiento. La "definitiva" de la calle San Francisco, en 2013, fue polémica por el carácter sorpresivo de los elementos que se colocaron; hoy, doce años después se puede hablar de éxito comercial rotundo porque se ha convertido en una de las calles más animadas y transitadas por propios y extraños. Hasta tal punto que al lugar se le conoce como «la calle de las setas», el nombre de aquellos elementos controvertidos que se colocaron. Otra remodelación coetánea sembró aún más quejas porque la bancada colorida de la plaza de Balmis desapareció para siempre a costa de una intervención triste y sin identidad.

La avenida de la Constitución, peatonalizada.

La avenida de la Constitución, peatonalizada. / Jose Navarro

A la exitosa peatonalización de San Francisco le ha seguido recientemente la de la avenida de la Constitución, todo un éxito si no fuera por la polémica eliminación de las melias, los árboles que engalaban y daban sombra a la calle, que provocó numerosas manifestaciones vecinales que no pudieron evitar dicha tala indiscriminada, tanto en dicho enclave como en otros puntos de la ciudad. A la buena acogida de dicha peatonalización se ha de sumar la de la plaza del Ayuntamiento, promovida recientemente por el consistorio, en una medida que pretende que los vehículos no pisen nunca más un lugar que hasta hace no tanto albergó incluso un aparcamiento. Esta reforma extendida, aún se pretende implantarla en más zonas, en una de las señas de la Alicante del sigloXXI.

En el plano político estos 25 años han sido frenéticos, con grandes crisis a nivel mundial que apretaron sin titubeos a la economía local. La de 2008 hizo mella, marcó a una generación de alicantinos y cuatro años después 17.000 hogares de la ciudad dependían de la pensión de una persona. Para los jóvenes, más difícil todavía, en 2012 se dató en un 45 %el paro juvenil; aunque no quedaron ahí las malas noticias. Recortes en ayudas a la dependencia, la prórroga de la edad de la jubilación hasta los 67 y una concatenación de escándalos de corrupción echaron a los alicantinos a la calle en numerosas ocasiones. La Gürtel o el Brugal ocuparon titulares y muchos políticos de la ciudad quedaron en entredicho.

Fue este siglo el que vio por vez primera a una mujer como alcaldesa de Alicante. Sonia Castedo sucedió a Luis Díaz Alperi en 2008, el año en el que los alicantinos se manifestaron masivamente contra el conseller de Educación, Font de Mora, por la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía en inglés. En 2015 venció la izquierda en la ciudad de Alicante, algo que no ocurría desde hacía más de dos décadas, y aquel gobierno de coalición lo lideró el socialista Gabriel Echávarri. En aquel mandato se aplicó la Ley de Memoria Histórica y muchos de los nombres de las calles de la ciudad con pasado franquista fueron eliminados por otros más progresistas, aunque con una intervención judicial que retrasó la ejecución definitiva del renombrado.

Uno de los refugios antiaéreos.

Uno de los refugios antiaéreos. / ALEX DOMINGUEZ

Durante esos años, antes, durante y después del tripartito, Alicante recuperó del olvido sus refugios antiaéreos de la Guerra Civil y rehabilitó varios de ellos, convirtiéndose así en referente en todo el país. En total, 94, aunque solo haya actualmente ocho públicos, recuperados y visitables. Aquel tripartito progresista se evaporó tres años después tras la ruptura entre Pavón y Echávarri y sirvió en bandeja la alcaldía al PP tras el voto en blanco de NereaBelmonte, la concejala tránsfuga de Podemos. Desde entonces, gobierna el popular Barcala.

Museos y ocio

Este primer cuarto de siglo fue también el de los museos, en 2004 el MARQ, abierto en el 2000, fue reconocido como el mejor de Europa. Además, en 2001 abrió el Mubag y en 2010, el MACA. En la última década han proliferado los festivales de música y Alicante fue pionera porque en 2008 el puerto acogió la primera edición de un Low Festival que luego viajó a Benidorm y que en 2026 abrirá fuego en Torrevieja.

Precisamente uno de los lugares preferidos para este tipo de ocio es el muelle 14 del puerto, conocido también como la zona Volvo desde que en 2008 la ciudad acogiera la salida de la Ocean Race, la vuelta al mundo a vela que patrocinó la citada marca de automóviles. Aquello fraguó y desde 2010 Alicante es sede de una regata internacional que ha presenciado en directo el rey Juan Carlos, genera empleo y sigue reportando millones de euros en la Comunidad Valenciana por el impacto turístico del evento.

Salida de la Volvo Ocean Race.

Salida de la Volvo Ocean Race. / RAFA ARJONES

Sucesos

Fue un inicio de siglo convulso en cuanto a crímenes porque en 2001 murieron asesinados dos jóvenes en el puerto y la plaza San Cristóbal. El 2015 también fue crudo con el hallazgo de un cuerpo repartido en unas maletas en las Lagunas de Rabasa, así como el de un hombre en la Albufereta. En 2016 la viuda del expresidente de la CAM también apareció asesinada en un lavadero de coches, lo que se convirtió en noticia de impacto nacional. También ETA dejó su sello, principalmente en el atentado del hotel Bahía, frente a la playa del Postiguet.

Por si fuera poco este siglo XXI presenció el auge y caída de los estudios de cine de Ciudad de la Luz (ahora en aras de resurrección), el triste final de la CAM en 2011, intervenida por el Banco de España debido a pérdidas millonarias y diversas irregularidades. Fue también el del adiós de varios comercios emblemáticos de la ciudad como la horchatería Peret (que ahora busca una nueva vida, aunque con otra identidad), en la Explanada, o el restaurante Jumillano.

Otros acontecimientos globales, como la pandemia, cambiaron y de qué manera el paso de una Alicante que también recibió en este siglo más inmigración que nunca, pasando de un 2,2 % (2.929 personas) de población extranjera en el año 2000 a un 22,2 % (41.236) en el último dato oficial, refrendando así la idea de que sigue siendo una ciudad en continua transformación.

Fugaces éxitos, sonoros fracasos

Lo que va de siglo XXIno ha sido exitoso para el deporte alicantino, que ha encadenado fracasos sonoros y los éxitos han sido a cuentagotas. En estos 25 años el Hércules solo ha estado una vez en Primera División, y la mayoría de tiempo ha estado en la tercera categoría. El Alicante regresó a Segunda en 2008 tras medio siglo de ausencia, pero después cayó en picado y hubo de refundarse. El Lucentum disfrutó de la ACB a principios de siglo pero luego también tuvo que pasar por la refundación. El balonmano ha regresado a la élite con el Eón y el Mar femenino jugó la final de la Recopa en 2011.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents