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Así se evaluará el impacto en el transporte público de la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento

El equipo de gobierno del PP saca a licitación un estudio para analizar cómo la transformación del espacio afectará a la movilidad urbana en la ciudad

La plaza del Ayuntamiento de Alicante será peatonal

Pilar Cortés

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

La transformación de la plaza del Ayuntamiento de Alicante en un espacio peatonal avanza con un contrato que evaluará su impacto sobre el sistema de transporte público. Este estudio, dividido en tres fases diferenciadas, busca no solo prever las consecuencias de la transformación de este espacio, sino también proponer las soluciones necesarias para garantizar la eficiencia del sistema de transporte público en la zona, tal y como se desprende del pliego de condiciones técnicas, especialmente en lo que respecta a las rutas de autobuses, taxis y VTC que actualmente transitan por el centro de Alicante

Este estudio, que cuenta con un presupuestos de 44.900 euros, más IVA, y un plazo de ejecución de cuatro meses, es un paso previo para la ejecución del proyecto de peatonalización, que se llevará a cabo en dos fases. En la primera fase, que comenzará después de Reyes, se cerrará el paso de vehículos privados, permitiendo únicamente la circulación del transporte público. En la segunda fase, el cierre será total, incluyendo la eliminación del acceso al transporte público. Aunque el alcalde Luis Barcala ha afirmado que esta segunda fase se aplicará "inmediatamente después", aún no se han concretado fechas definitivas para su implementación.

Tres fases para el análisis del impacto en el transporte público

El estudio que llevará a cabo la empresa seleccionada se estructurará en tres fases diferentes. En la primera fase será de dignóstico, el contrato estipula que se realizará un "análisis exhaustivo del impacto inmediato de la peatonalización en el transporte público". En este punto, se identificarán las principales afectaciones a las rutas de autobuses y otros medios de transporte que circulan por la plaza, evaluando posibles desvíos, congestiones o retrasos derivados de los cambios en la estructura vial de la zona.

La segunda fase, tal como se indica en el documento de licitación, consistirá en "el análisis de las alternativas y soluciones para reordenar el transporte público". En esta fase, el objetivo será rediseñar las rutas y horarios del transporte público para ajustarse a la nueva configuración de la plaza y garantizar la continuidad del servicio. Se prestará especial atención a la reubicación de paradas de autobuses y a la incorporación de nuevas medidas para optimizar la accesibilidad.

Por último, en la tercera fase, el estudio evaluará la viabilidad de las soluciones propuestas y "medirá su efectividad a largo plazo", asegurando que la reordenación del transporte público no solo sea viable, sino que también logre mejorar la fluidez del tráfico y la comodidad de los usuarios. Se evaluarán, además, los impactos en la movilidad de las zonas aledañas, buscando identificar áreas de posible congestión o conflictividad.

Objetivos: mejorar la movilidad y la sostenibilidad

El contrato no se limita a evaluar los efectos inmediatos de la peatonalización, sino que tiene una visión amplia de la movilidad urbana en Alicante. En sus objetivos, el Ayuntamiento deja claro que busca "optimizar la red de transporte público para garantizar que el servicio siga siendo eficiente y accesible para todos los ciudadanos". Este estudio es, por tanto, una herramienta fundamental para la toma de decisiones sobre cómo integrar la peatonalización en un modelo de movilidad más sostenible y sin afectar negativamente el transporte público.

El documento también subraya que la peatonalización tiene como objetivo "crear un entorno más seguro y saludable para los peatones, reduciendo la contaminación atmosférica y sonora". En este sentido, se espera que el estudio no solo resuelva problemas inmediatos de tráfico, sino que también contribuya a una mejora general de la calidad del aire en el centro de la ciudad, favoreciendo el uso del transporte público y reduciendo la dependencia del vehículo privado.

Impacto directo en el espacio público

Uno de los aspectos fundamentales que el contrato aborda es el impacto de la peatonalización sobre "la utilización racional del espacio público". Se señala la importancia de que el análisis se enfoque también en evitar "molestias, ocupaciones indebidas y afectaciones a la movilidad". Este objetivo subraya la necesidad de ordenar el espacio para que no se genere congestión ni interferencias en el flujo del transporte público, ni en el desplazamiento de peatones y ciclistas.

El estudio también contempla que la reordenación de las rutas de transporte público deberá contemplar "la adaptación del tráfico en las calles aledañas", algo especialmente relevante en el caso de las zonas que experimentarán un mayor volumen de vehículos por la reducción de acceso en la plaza del Ayuntamiento. La empresa encargada deberá evaluar las posibles soluciones a esta reconfiguración del espacio público.

El proceso de peatonalización de la plaza del Ayuntamiento tiene como fin último la creación de un "espacio urbano más accesible y ecológico". El Ayuntamiento, consciente de los retos que plantea este tipo de proyectos, ha enfatizado la importancia de un análisis riguroso que permita integrar el transporte público en esta transformación urbana. Tal como se menciona en el documento, "la intervención es oportuna dado el crecimiento reciente de la actividad en zonas de alta intensidad peatonal", lo que hace imprescindible establecer medidas que equilibren el uso del espacio público y la eficiencia del transporte colectivo.

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