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RETRATOS URBANOS

Un artista fantástico

Miguel Ángel Martín es fundador y director de la compañía Carros de Foc, que fabrica esculturas y marionetas gigantes para ilusionar al mundo

Miguel Ángel Martín Bordera posa en su taller de creación de San Vicente del Raspeig.

Miguel Ángel Martín Bordera posa en su taller de creación de San Vicente del Raspeig. / Pepe Soto

Pepe Soto

Pepe Soto

Fabrica gigantes y los saca a pasear. Reparte ilusión y fantasía en el gran teatro de la calle. Marionetas y muñecos sostenidos en el aire; vehículos mutantes. Todo empezó hace poco más de tres décadas con un muñeco grandullón de cinco metros de altura parido y crecido en los talleres de Carros de Foc llamado «Federico, el demonio mecánico». Luego aparecieron ante el público decenas de estatuas en casi todo el planeta, entre la magia y la fantasía: caballos, gorilas, águilas, toros, guerreros tribales, diosas, marineros o ángeles y demonios. Y personajes mitológicos o leyendas de los pueblos olvidados en los bosques, en los montes, en el altiplano o en el desierto.

Miguel Ángel Martín Bordera (Alicante, 1966) es hijo de Ángel Martín y María Teresa Bordera, pintores y escultores alicantinos, de dos artistas que durante cuarenta años se dedicaron a idear y construir monumentos de cartón y madera para la celebración de las fiestas de Fogueres de Sant Joan y muchas carrozas dispuestas para los desfiles. Miguel Ángel tiene dos hermanos,  Abel y Juan Carlos, también creadores. Estudió en un pequeño colegio situado en el Complejo Vistahermosa, en Alicante. En ratos libres ayudaba en el taller familiar quitando clavos de las maderas, entre otras tareas de aprendizaje. Con sus padres se inició en el dibujo y la pintura copiando obras de autores clásicos y barrocos españoles. Poco a poco.

Quería ser artista. Fue parar a la Escuela de Artes y Oficios con tantos sueños como destreza, mientras colaboraba en el negocio familiar. Participó con sus trabajos en distintas exposiciones, certámenes y premios de artes plásticas, como la exposición de invierno del Castillo de Santa Bárbara, convocada por el Ayuntamiento de Alicante. Entre 1984 y 1988 participó en el diseño de esculturas de gran formato para su exposición en la vía pública con el grupo «Pañés», dedicado a la expresión plástica y escultural, con Pablo Ruiz Carretero y Ricardo Casal.

Colaboró con sus manos en la construcción de bastantes monumentos fogueriles, falleros y carrozas en los talleres de Pedro Soriano Moll, Ramón Marco (tío de su madre) y en el de sus padres. Debutó como artista en la foguera Monjes-Santa Faz con una obra transgresora que poco agradó a los miembros del jurado de turno. «No me gustó la experiencia y jamás construí otra. A los integrantes de cada hoguera sólo les interesa el banderín de premiados para desfilar con él en los pasacalles», recuerda.

Quería volar, resquebrajar los límites del arte y crear cosas. En 1994 creó la compañía Carros de Foc, centrada en el teatro urbano para mostrar al público atmósferas mágicas y fantásticas. Sin palabras. Sólo música y el ruido de los carros de sus muñecos en la escena. La compañía evolucionó como grupo de animación de un teatro en la calle poco convencional con efectos de iluminación, imagen y sonido junto a las esculturas móviles gigantes acompañadas por bailarinas con abanicos de fuego y acróbatas o malabaristas. Invirtió en sus sueños. Los espectáculos que crea Miguel Ángel Martín, con sus muñecos gigantescos, talados y maquillados con detalle y esmero, son creaciones originales que parecen cobrar vida ante las miradas del público, tal vez por su tamaño, movilidad y diseño. Más por su fuerza expresiva. O por el talento de su creador.

Ha dirigido multitud de proyectos de teatro urbano a lo largo de sus más de 30 años de oficio. Sus obras las han presenciado espectadores de diferentes países de Europa, Asia, África, Latinoamérica y Estados Unidos, transformadas en marionetas grandes que se han paseado por calles de cuatro continentes: desde avenidas de China a los Campos Elíseos de París.

En la geografía española han sido numerosas las ciudades donde se han podido observar sus obras: Madrid, Valencia, Alicante, Albacete, Alcoy, Ibiza, Sabadell, Málaga, Salamanca Vitoria, Segovia, Cocentaina o Pontevedra, entre otras, donde ha sacado a garbear a algunos de sus proyectos artísticos para fiestas patronales, carnavales o cabalgatas de Reyes Magos, como en Madrid con la gigantona «Euterpe» en la escena urbana.

En 2016 recibió por su trayectoria artística y profesional el reconocimiento en la gala «Importantes del diario Información», acto en el que estrenó su espectáculo «La caja de las letras mágicas», una reflexión sobre los valores de las personas con «Euterpe», la musa griega de la música, de la poesía y de la flauta.

La compañía Carros de Foc sólo se dedica a la creación de esculturas y marionetas gigantes y acompañarlas a cualquier rincón del mundo para contar grandes o menudas historias en vías urbanas. Miguel Ángel Martín no encuentra fronteras con su lenguaje artístico y profesional, que atiende muchas ilusiones. No tiene techo. Ni cielo. También creó con éxito la mascota del Mundial de Fútbol de Qatar, en 2022, llamada «La’Eeb», una figura muy alta y voladora.

Desde su primer trabajo «Federico, el demonio mecánico» hasta el último, «El Grinch», de 13 de metros de altura, ha creado más una veintena de personajes movidos por cuerdas, cadenas o por el viento que han recorrido parte del planeta con excelentes acompañantes de viaje.

Miguel Ángel Martín tiene dos hijos. En su órbita de creación colaboran otros ocho profesionales. Su última creación se expone en unos días en Arabia Saudí. Parte de su equipo ahora están volando con otros proyectos en danza.

«Federico, el demonio mecánico» sigue desfilando por el mundo con la ayuda de un poco de grasa untada en sus articulaciones tres décadas después. También lo hacen otras marionetas o títeres que permanecen inmóviles y en silencio en los hangares de Miguel Ángel Martín, que están pendientes de las emociones y del talento de su creador, con cuyas narraciones mágicas, fantásticas, se han paseado por avenidas y plazas de muchos países.

Un artista fantástico.

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