Enfermedades
Investigadores de Alicante rastrean marcadores en sangre para detectar antes la ELA
Científicos de Isabial analizan muestras de pacientes para lograr el diagnóstico precoz sin que aún existan síntomas ni un daño grave en las neuronas motoras

Investigadores de ISABIAL rastrean en sangre marcadores para detectar antes la ELA / Rafa Arjones
Investigadores y médicos de Alicante han constituido una alianza para buscar marcadores tempranos en muestras de sangre de pacientes y poder diagnosticar la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) antes de que se produzca un daño significativo en las neuronas motoras.
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y muy grave que afecta al cerebro y la médula espinal, responsables del movimiento voluntario, provocando debilidad muscular, dificultad para hablar, tragar y respirar, aunque la inteligencia y los sentidos no se ven afectados.
Mortalidad
La mortalidad es muy alta, con una esperanza de vida promedio de 2 a 5 años tras el diagnóstico, falleciendo la mayoría de afectados por insuficiencia respiratoria al fallar los músculos respiratorios, aunque un pequeño porcentaje (10%) puede superar los 10 años.
Este trabajo parte de dos grupos de científicos del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (Isabial), adscrito a la Conselleria de Sanidad y que cuenta como patronos con las universidades de Alicante y Elche, y con el Hospital Doctor Balmis, que aporta pacientes al estudio gracias al servicio de Neurología que dirige la doctora Carmina Díaz.
Este trabajo se realiza con Neurología del Hospital Doctor Balmis e incluye también a ratones transgénicos
Dos laboratorios
Se trata de una iniciativa mixta que implica a dos laboratorios jóvenes, el Grupo 49 de Mielina, Neuroinmunología y Microscopía Electrónica de Isabial a través del científico José Antonio Gómez; y al Grupo 40 de Neurodegeneración y Vesículas Extracelulares, con Rocío Pérez, quienes recientemente han recibido 15.000 euros para avanzar en este trabajo, de dos años de duración, por parte de la Fundación Navarro Tripodi.
Su finalidad es complementar las herramientas de detección de la ELA existentes, mejorar el diagnóstico precoz, monitorizar la progresión de la enfermedad y, potencialmente, facilitar la toma de decisiones terapéuticas.
«Ahora mismo no se puede detectar precozmente con un análisis de sangre. Nuestro objetivo es identificar marcadores en sangre relacionados con procesos de desmielinización en el sistema nervioso periférico que podrían reflejar cambios tempranos asociados a la enfermedad. Si en el futuro se validan, podrían contribuir como herramienta complementaria», explica Gómez sobre la investigación que iniciaron hace cinco meses. Es decir, se busca un marcador temprano para que se pueda diagnosticar con tiempo que se está produciendo el problema «y no cuando ya no hay solución porque las motoneuronas, por ejemplo, se hayan muerto».
Buscamos en sangre de pacientes de ELA para que se pueda diagnosticar con tiempo que se está produciendo el problema antes de que las motoneuronas se hayan muerto
Las muestras corresponden a pacientes del Hospital de Alicante y algunos tienen una mutación que desencadena ELA (5-10 % de los casos), lo que permitirá a los científicos disponer de ellas antes de que haya síntomas. «Vamos a seguir a los individuos con esa mutación en diferentes puntos para poder ver qué firmas moleculares les encontramos en el plasma que puedan ser predictivas de cómo va a ser el pronóstico de la enfermedad, si va a ser más temprana, más tardía, peor o mejor», añade Rocío Pérez.

Juani Ruz
Ratones transgénicos
Los investigadores también han añadido a su trabajo modelos preclínicos a través de animales mutantes que les ayudarán a buscar esas firmas moleculares pues «sabemos que van a desarrollar la enfermedad porque tienen uno de los genes que producen la ELA, que se llama SOD1". Si se tiene ese gen se desarrolla la enfermedad.
«Algunos pacientes (con los que van a trabajar) pertenecen a familias que tienen alguna mutación y podemos usar estos marcadores para estudiar, en las personas que todavía no han desarrollado la patología pero que tienen la mutación, cómo desarrollan la enfermedad o no la desarrollan».
Se trata, por tanto, de un trabajo con una doble vertiente, con los pacientes y con ratones transgénicos que tienen las células de colores. Expresan la proteína verde fluorescente GFP en la glía periférica (células de soporte en el sistema nervioso periférico), que son las células de Schwann o de soporte del sistema nervioso, productoras de la mielina (lipoproteína que constituye la vaina de las fibras nerviosas). Cuando esta se daña, los impulsos nerviosos se retardan, incluso se detienen, lo que puede ocasionar síntomas neurológicos.

Investigadores de ISABIAL rastrean en sangre marcadores para detectar antes la ELA / Rafa Arjones
Gómez explica que con los animales tienen la posibilidad de poder hacer un estudio longitudinal desde que nacen e ir buscando estos marcadores en sangre para trasladar los que obtengan e intentar buscarlos en los datos de los pacientes, comprobando si cambian en ellos también.
La idea, si los resultados salen como esperan, es que los neurólogos puedan disponer de una herramienta extra para el diagnóstico y sobre todo ver la evolución de la enfermedad.
Según precisa Rocío Pérez, la idea es que se incluya dentro de un panel de biomarcadores. «Ya se está utilizando uno, que es el neurofilamento de cadena ligera, que se detecta en plasma. Sería una aportación complementaria para poder evaluar otros aspectos de la enfermedad como la alteración del sistema nervioso periférico».
"Todo lo que aprendamos con estos estudios esperamos que sea aplicable al resto de enfermos de ELA"
Ayuda al seguimiento
Estos marcadores ayudarían con el diagnóstico precoz, con posibles nuevos tratamientos y para el seguimiento. «Estos pacientes que tienen la mutación son candidatos para recibir tratamiento con Tofersen, un medicamento que se ha aprobado, recientemente. Interesa seguirlos para tener un marcador más con el que ver cómo está progresando la enfermedad", coinciden Gómez y Pérez.
Los científicos destaca la complejidad de esta patología pero también que hay fundaciones privadas que están invirtiendo mucho dinero en investigación, lo que ha permitido dar impulso gracias también a la ley ELA, que incluye iniciativas para ahondar en esa investigación y ayudas a pacientes y familiares que antes no existían.
Observar qué está cambiando en el sistema nervioso
Los investigadores esperan recibir cada seis meses cuatro muestras de cada paciente y si alguno tiene la mutación genética de la ELA obtenerla antes de que desarrolle la enfermedad. Estas serán las más valiosas porque permitirán ver qué pasa antes sin que sea visible la dolencia a nivel de síntomas, qué está cambiando y qué se puede detectar en el plasma. Aunque los casos derivados de una mutación son un 10 %, «todo lo que aprendamos a través de estos estudios esperamos que sea aplicable al resto de casos de ELA más esporádicos o multicausales», explica Rocío Pérez. Gómez añade que, aunque el nuevo medicamento da esperanza a los afectados, diagnosticar la enfermedad antes de que se noten los síntomas es un gran avance. «Si no es una mutación sino un ELA esporádico, ¿cómo sabes que se está empezando a desarrollar? Puede ser genético o no se conocen las causas, o no se ha asociado a un gen único o varios». De ahí el valor de los marcadores. Sobre el origen, no se sabe si empieza en el músculo y se va hacia el sistema nervioso o empieza en este y se desplaza al músculo. Ahora se le da más importancia a que sea antes muscular que neurológica. «Estamos buscando los nervios que unen el sistema nervioso central con el músculo».
Los especialistas se han implicado en este nuevo proyecto aprovechando su conocimiento en el sistema nervioso periférico y en neuromarcadores para avanzar a su vez en el conocimiento de esta enfermedad tan devastadora gracias a los recursos de Isabial.
Ambos son investigadores Miguel Servet, que es el contrato del Instituto Carlos III para investigadores senior. Es comparable a los Ramón y Cajal pero asociados a hospitales, es decir están ubicados en sitios donde hay asistencia a pacientes para fomentar que haya más traslación del laboratorio a los enfermos.

Isabial realiza numerosos ensayos buscando soluciones a enfermedades / Rafa Arjones
De ahí la implicación en el proyecto del servicio de Neurología del principal hospital de la provincia, a través del cual reciben las muestras y todo su conocimiento del paciente. «Vamos a tener acceso a todos los datos clínicos de las muestras que vamos a analizar en el laboratorio con el consentimiento del comité de bioética. Incluso con los animales también lo tenemos todo aprobado».
La investigación arranca con un número inicial de muestras piloto (20 pacientes por grupo), «lo analizamos y estimaremos qué número final de muestra necesitaríamos para que los resultados nos lleven a conclusiones robustas». Es decir, que se puede ir ampliando y ya avanzan que precisarán de mayor financiación ya que tendrán que contratar personal y enviar muestras a analizar a otros servicios.
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