Toda una vida
Loli Muñoz Lorente se jubila tras 50 años como auxiliar de farmacia en Alicante
Medio siglo con la familia de boticarios Lloret le han permitido ser testigo de la transformación del sector

Lola, auxiliar de la farmacia Lloret, se jubila tras 50 años al servicio de Alicante / Héctor Fuentes
Sorprendida y emocionada por la despedida que le han brindado sus compañeros, la auxiliar de farmacia de Alicante Loli Muñoz Lorente se ha jubilado este 30 de diciembre tras 50 años trabajando con la familia de boticarios Lloret de Alicante. Entre aquella niña de 14 años que empezó como aprendiz y recadera y la mujer que se despedía de su otra familia ha pasado medio siglo, compartido junto al padre de esta saga, Tomás Lloret, ya fallecido, que se jubiló con 91 años; Tomás hijo, y el nieto, David, que ahora dirige la oficina sita en Catedrático Soler, en Benalúa.
Cuando la protagonista ha terminado su última jornada laboral, le han hecho un pasillo todos los empleados de la farmacia y del laboratorio, y le han entregado flores, tras el homenaje que le brindaron hace unos días en Torre de Reixes.
Tras toda una vida en distintas farmacias pero siempre con la misma familia, explica, modesta, que su labor como auxiliar es bastante menor que la que realizan los boticarios. "¿Con qué me quedo? Pues hay muchas cosas, pero sobre todo con los compañeros y los jefes, por supuesto. También con el público".

Loli Muñoz en el pasillo que le han hecho sus compañeros / Héctor Fuentes
Cupón precinto
De hecho, lo que más le ha gustado de cinco décadas de oficio ha sido tratar con la gente mientras veía cambiar la profesión farmacéutica a la velocidad de la luz. "Desde que empecé ha cambiado mucho la farmacia. Prácticamente, hemos pasado del lápiz y papel a los robots -sin olvidar el cupón precinto de los medicamentos-", afirma.
Loli empezó en su trabajo en el año 1975. "Acabé la EGB, me ofrecieron este trabajo y empecé, me gustó, les gusté. Y así". Una de sus primeras tareas fue la de recadera, llevando medicamentos a lo pacientes que los pedían por teléfono. "Había que llevar los pedidos y los llevaba, reponía los medicamentos que faltaban, repasaba los encargos... todo eso".
De la mano de las farmacias sostiene que también ha cambiado mucho el papel del farmacéutico, que por entonces casi ejercía como un médico: cuenta que la gente llegaba y decía "me pasa esto", y si podían se lo solucionaban y no hacía falta que fueran al médico.

Los Lloret junto a Loli y en la foto el primer farmacéutico con el que trabajó, ya fallecido / INFORMACIÓN
Contar problemas
"Se ha perdido un poco esa esencia, aunque no del todo, aún siguen viniendo a contar sus problemas y les orientamos y derivamos a un médico que les solucione el problema. En general la gente va más al médico porque ahora casi todo precisa de receta y, si hay alguna cosa importante, nosotros llegamos hasta un punto y no podemos hacer más, estamos más limitados". A cambio, actualmente está la parte de parafarmacia que antes no existía y mucha cosmética también.
"Acabé la EGB, me ofrecieron este trabajo y empecé, me gustó, les gusté. Había que llevar los pedidos y los llevaba, reponía los medicamentos que faltaban, repasaba los encargos... todo eso"
Luchadora nata, siempre ha estado al pie del cañón. Solo tuvo una baja en la parte principal de su carrera, al coger la varicela que le contagiaron los niños de Tomás Lloret hijo, y otra muy reciente.
Su jubilación le llega a los 65 años y se piensa tomar la vida con más tranquilidad, señala, y sin madrugar, junto a su marido. El homenaje le ha pillado desprevenida y promete que acudirá a visitar a quienes han trabajado con ella años. Tras conocer bien la profesión farmacéutica, puede decir que la importancia de estos sanitarios "es alta, a nivel de un médico. Tan importantes como ellos. Incluso hay veces que más". Porque si resuelven el problema al paciente hay veces que le ahorran a los facultativos la visita.

La familia de boticarios y el resto del personal farmacéutico y de laboratorio posan con la homenajeada / Héctor Fuentes
En las bodas
Tomás Lloret hijo ha explicado que Loli es una más de su familia. "Ha estado en las bodas, en todo. Llevaba a mis hijos a vacunar porque y los aguantaba mientras los pinchaban".
De ella ha destacado que es "una persona muy constante y sobre todo de plena confianza, muy trabajadora. En todos estos años solo ha tenido una baja, por la varicela que le pegaron mis hijos y fue una semana. Y al final algo de estómago y porque estuvo ingresada".
"Es una persona muy constante y sobre todo de plena confianza, muy trabajadora. En todos estos años solo ha tenido una baja, por la varicela que le pegaron mis hijos y fue una semana"
"Me da la impresión que le ha gustado siempre mucho su trabajo. Cuando te gusta lo que haces no es lo mismo que cuando no. Encima aquí tenemos un ambiente muy bueno. Es una persona muy querida".
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