El futuro de Zara: así se protegerá el edificio histórico incluido en su nueva tienda en Alicante
El gigante textil encara su "mudanza" en la avenida de Maisonnave con la construcción de un gran edificio para el que se rehabilitará la fachada de un inmueble protegido

Rafa Arjones
La "mudanza" de Zara al nuevo edificio que construirá en la avenida Maisonnave de Alicante continúa despejando incógnitas. Entre las cuestiones a resolver para su nueva apertura, el gigante textil tendrá que garantizar la conservación de la fachada del edificio protegido situado entre las calles General Lacy y Poeta Vila y Blanco, que pretende integrar en el nuevo inmueble donde instalará su próxima tienda.
Según señala el arquitecto Santiago Varela a INFORMACIÓN, se trata de una construcción que data aproximadamente de los años 40. "Es una fachada discreta, que es bastante decir en nuestra ciudad. En la recuperación de la época se han superado las actuaciones estrictamente clasicistas que impuso el régimen tras la Guerra Civil, ha ido perdiendo detalles".
Por ahora, considera "de interés" los distintos detalles que ha venido publicando este diario sobre el futuro proyecto, como el posible diseño exterior del inmueble: "La sustitución no empeora lo que había, puede ser digna y de interés arquitectónico y comercial. No sabía que la fachada estaba protegida por el catálogo y cuando vi el trabajo y que estaban demoliendo por dentro, pero manteniéndola, me pareció bien".
En cuanto al proyecto concreto del edificio, según ha podido saber este diario, se contempla variar la altura interior de los forjados, dadas las necesidades de mayor altura que presenta el edificio comercial. De esta manera, las distintas alturas del edificio, interiores y exteriores, no coincidirán al mismo nivel. Un cambio que los técnicos municipales no ven incompatible con la protección del inmueble, siempre que se mantengan los huecos de la fachada tal y como están, de acuerdo con el artículo 47.5 b) de la Ley 4/1998 del Patrimonio Cultural Valenciano.
En el caso concreto del frontal del edificio, se prevé el desmontaje y reconstrucción de los vuelos de la cubierta; la restauración homogénea mediante un color "blanco crema"; la eliminación de elementos impropios como aparatos de aire acondicionado; la sustitución de la carpintería exterior por otra de aluminio lacado; además de la rehabilitación de los huecos de planta baja a las necesidades funcionales del centro, como salidas de emergencia o acceso rodado de vehículos de carga y descarga.
Procedimiento lento y a mano
Para ello, el arquitecto Jorge Manuel López destaca que el procedimiento comienza por tener clara la protección que afecta al edificio, en función de documentos como el Plan General de Ordenación Urbana o el Catálogo de Protecciones de la ciudad: "Los bienes pueden tener diferentes niveles: hay edificios a preservar por completo, en los que importa todo, y otros que tienen una protección muy parcial. En este caso hay que proteger la fachada, pero se puede demoler el interior".
Un procedimiento que debe hacerse "con cuidado", especialmente a la hora de proteger la estructura auxiliar para preservar la fachada y demoler el resto de la construcción: "Hay que ir poco a poco, siempre de arriba a abajo y siempre de forma manual". Tras ello, es necesario ir reforzando las zonas derribadas: "Conforme se quita una planta, se pone una estructura, estabilizadores y empujes laterales".
Para López, se trata de un trabajo complejo y costoso que debería estar más respaldado por las administraciones: "Sería interesante que esos municipios que creen que estos edificios son importantes para la imagen urbana apostasen por ayudar a que estas obras se puedan hacer, ya que son inversiones económicas importantes y si el edificio está protegido debería haber más ayudas".
Detalles del futuro edificio
El inmueble donde se proyecta la actividad se levantará sobre un solar de 829 metros cuadrados. El espacio abarcará no solo la manzana correspondiente en la esquina entre Maisonnave y General Lacy, sino también el edificio anexo, entre General Lacy y Poeta Vila y Blanco, cuya fachada sigue en pie pese a los trabajos de derribo del entorno al estar protegida. Este segundo inmueble, debido a que está incluido en el Catálogo de Protecciones de la ciudad, obliga a preservar la fachada y, además, está afectado por una limitación de alturas que le impedirá crecer tanto como su "vecino" de Maisonnave.
Con estos condicionantes, la futura estructura tendrá seis plantas más ático en el inmueble con fachada a la vía comercial y cuatro alturas más ático en la esquina más alejada de la avenida. Además, se construirán dos plantas bajo rasante (sótanos) destinados principalmente al almacenaje de mercancías. El proyecto está siendo promovido por Marplanni, empresa del Grupo Azarbe, propiedad de la familia García Peralta que, a su vez, es la propietaria del 50 % de Tempe, la firma de calzado de Inditex.
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