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Polémica por el cemento en las palmeras del puerto de Alicante

Expertos advierten del peligro para la supervivencia de los ejemplares por el material empleado en los alcorques, mientras la Autoridad Portuaria explica que el acabado de la base se aplica por accesibilidad y asegura que el agua drena

¿Cemento en las palmeras del puerto de Alicante? La Autoridad Portuaria lo defiende y expertos alertan del riesgo para los ejemplares

¿Cemento en las palmeras del puerto de Alicante? La Autoridad Portuaria lo defiende y expertos alertan del riesgo para los ejemplares / Pilar Cortés

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Borja Campoy

Borja Campoy

El aspecto de un grupo de alcorques en el paseo del puerto de Alicante ha llamado la atención de quienes transitan por la zona. El hueco habitual alrededor del tronco aparece cubierto por una capa continua, a ras del pavimento. A simple vista, el acabado puede interpretarse como un sellado y abre un debate recurrente en jardinería urbana: ¿hasta qué punto se puede “cerrar” un alcorque sin comprometer la salud de las palmeras?

La Autoridad Portuaria, responsable de esa zona, defiende que no se trata de un cierre impermeable. Según fuentes del Puerto, el material aplicado es una mezcla de arena y cemento blanco que se coloca por un motivo principal, la accesibilidad. La intención, señalan, es evitar tropiezos y hundimientos en los alcorques, un desnivel que puede provocar caídas, especialmente en un paseo muy transitado.

La intención, según el Puerto, es evitar tropiezos y hundimientos en los alcorques, un desnivel que puede provocar caídas

La entidad que preside Luis Rodríguez sostiene además que esa solución es drenante y permeable, por lo que el agua pasa a través de la mezcla, y añade un segundo argumento, las palmeras cuentan con un sistema de riego interno, de forma que el aporte hídrico no depende únicamente del agua superficial. Con esos elementos, la Autoridad Portuaria considera que la actuación está correctamente ejecutada tanto desde el punto de vista del mantenimiento de la vegetación como desde el de la seguridad peatonal.

La cuestión técnica

Entre los expertos, en cambio, existen serias duras. Para los especialistas consultados, la discusión no está tanto en la estética del acabado como en su comportamiento real. En la ciudad, gran parte del suelo suele estar cubierto por pavimentos y capas de soporte que reducen la infiltración y la aireación. En ese contexto, el alcorque se convierte muchas veces en la vía principal para que el suelo intercambie agua y gases con la atmósfera. Si esa “ventana” se bloquea, el sistema radicular puede sufrir. No solo por falta de agua, sino por falta de oxigenación.

El catedrático de Botánica de la Universidad de Alicante Manuel B. Crespo lo resume así: “Si el material no es poroso y no permite intercambio, el riesgo para el árbol es muy elevado”. Sostiene que el alcorque es, en entornos urbanos, “la única zona” que le queda al árbol para airearse cuando el resto del suelo está sellado por pavimento. Desde esa perspectiva, alerta de que, si el acabado impide transpiración y percolación del agua, la probabilidad de que la palmera se deteriore de forma severa puede superar el 90 %.

Si el producto no es poroso, las palmeras están muertas en más del 90 % de los casos

Manuel B. Crespo

— Catedrático de Botánica de la Universidad de Alicante

Ahora bien, Crespo introduce un matiz clave que conecta con la explicación del Puerto. A su juicio, no todo material que “cierra” el desnivel es necesariamente dañino. Si realmente se trata de una mezcla ligera y porosa, capaz de absorber y dejar pasar el agua —“como una maceta que traga”— y además existe riego interno, la actuación podría considerarse correcta. En ese escenario, lo determinante sería que la porosidad permita circulación en ambos sentidos: que el agua baje y que el suelo pueda liberar gases y “respirar” hacia arriba.

En cualquier caso, el botánico recomienda seguimiento. Incluso cuando una solución se plantea como permeable, sostiene que conviene observar la evolución de los ejemplares, porque el comportamiento real puede variar con el tiempo por compactación, suciedad o cambios en la humedad. Entre las señales a vigilar menciona pérdida de vigor, decoloración o caída prematura de hojas y un debilitamiento progresivo del ciclo natural de renovación del follaje.

Dudas al ver el acabado

Por su parte, el ingeniero agrónomo y paisajista José Luis Romeu coincide en que el riego por sí solo no lo resuelve todo. Lo “importante” es que las raíces puedan respirar. Romeu diferencia entre un mortero que actúa como sellado y otros acabados porosos que se utilizan precisamente para evitar encharcamientos y mejorar la accesibilidad sin asfixiar el suelo, similares a superficies drenantes empleadas en instalaciones deportivas.

Hay que cubrir el alcorque con materiales drenantes que permitan pasar agua y aire

José Luis Romeu

— Ingeniero agrónomo y paisajista

Tras ver las imágenes del paseo, Romeu expresa serias dudas sobre la solución aplicada. Por su aspecto, le parece un acabado que tiende a ser compacto y sostiene que, si se comporta como un material impermeable, “no está bien resuelto” y puede convertirse en un problema para la palmera, aunque sea una especie resistente. En su valoración, el alcorque debería cubrirse con materiales adecuados que permitan paso de agua y aire, porque las soluciones impermeables, advierte, aumentan el riesgo de deterioro.

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