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“No des datos, cuelga y verifica”: así es el taller para evitar fraudes que imparte la Policía Nacional a los mayores de Alicante

Agentes de Participación Ciudadana ofrecen en los centros municipales sesiones prácticas sobre protección en el hogar, la calle, los bancos o internet y llaman a reaccionar ante el “teatro” de los timadores

Taller de seguridad impartido por la Policía Nacional este miércoles en San Gabriel

Taller de seguridad impartido por la Policía Nacional este miércoles en San Gabriel / Héctor Fuentes

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Borja Campoy

Borja Campoy

Reforzar la prevención entre las personas mayores. Este es el objetivo del taller práctico que la Policía Nacional está impartiendo en los centros de mayores de Alicante, y que este miércoles ha hecho parada en el barrio de San Gabriel. El agente Antonio José González, adscrito a la Unidad de Participación Ciudadana, explica que estas sesiones se actualizan “año tras año” y que, además de consejos básicos, se trabajan situaciones reales. La Policía realiza talleres como este en los 19 centros municipales y en los centros de mayores que lo requieran, adaptando la temática al perfil de los asistentes.

Actualizamos los consejos cada año y los convertimos en talleres con casos prácticos

Antonio José González

— Agente de la Policía Nacional

La sesión arranca por el hogar. Se repasan pautas sobre puertas, mirillas, bombines y la importancia de comprobar que la vivienda queda correctamente cerrada al salir. Entre los avisos, González ha hablado de marcas que pueden aparecer en las puertas, como hilos de silicona o pequeñas tiras de plástico, y que, según ha explicado, pueden utilizarse para chequear si una casa está habitada. En esos casos, el consejo es claro: no actuar por impulso y llamar a la Policía para que valore la situación.

También se aborda qué hacer con el dinero y las joyas que se guardan en casa. No dejarlos a la vista, esconderlos en lugares poco previsibles y, si es posible, fotografiarlos para facilitar una denuncia en caso de robo son los consejos compartidos. Son rutinas sencillas que, según el agente, ayudan a reducir oportunidades y a ganar capacidad de respuesta si ocurre un problema.

Llevo tres años asistiendo y siempre salgo con consejos prácticos para el día a día

Mari Carmen Menchón

— Usuaria del centro de mayores de San Gabriel

Después, el taller “sale a la calle” con ejemplos de engaños que buscan el despiste. Se habla del “abrazo amoroso”, con una advertencia concreta: algunos ladrones se acercan con exceso de confianza y pueden llevar las manos aceitosas para hacer resbalar anillos o pulseras. También se citan escenas pensadas para provocar una reacción inmediata, como avisos de una supuesta mancha en la ropa o el encuentro con alguien que finge desmayarse. Ahí es donde, relata González, entra el “teatro” de los timadores. “Buscan la sorpresa y todo lo hacen con urgencia”, resume al explicar cómo actúan los estafadores.

Entre los timos comentados aparece el “tocomocho” y se insiste en extremar cuidados en situaciones de afluencia, como mercadillos, transporte público y grandes celebraciones (Semana Santa, Hogueras o Navidad). La recomendación general es mantener distancia, controlar bolso y cartera y evitar que desconocidos invadan el espacio personal, sobre todo cuando hay empujones o confusión.

Nos insisten mucho en no llevar joyas visibles y en evitar abrazos de desconocidos

Agustín Conesa

— Presidente del centro de mayores de San Agustín

El taller dedica otro bloque a bancos y comercios: sacar dinero en cajeros interiores, ir acompañado si se considera necesario y no enseñar nunca el código PIN ni aceptar ayudas improvisadas de extraños. Se recuerda, además, la importancia de cortar la interacción si algo no encaja y de no facilitar datos personales ni bancarios ante presiones o llamadas sospechosas.

La sesión incluye pautas sobre cómo actuar ante mayores perdidos o desorientados, con la idea de pedir ayuda y activar cuanto antes los recursos de seguridad y asistencia. Y el cierre se centra en internet y el móvil, donde la brecha digital aumenta la vulnerabilidad: criptomonedas, llamadas de supuestos bancos, la estafa del WhatsApp del “hijo en apuros” que pide dinero con urgencia o engaños basados en relaciones falsas en redes sociales. González señala que las charlas se van ajustando para “estar a la última” y que, además de los consejos generales, muchos asistentes plantean dudas concretas para aprender a verificar información y actuar con seguridad.

Cada año aprendemos cosas nuevas porque las estafas cambian y hay que estar al día

Mari Ángeles Valero

— Usuaria del centro de mayores de San Gabriel

La respuesta de los mayores es activa, con preguntas continuas. “Es un colectivo al que le tenemos mucho cariño y pensamos que les vienen muy bien los talleres”, señala el agente. Entre los asistentes, Mari Ángeles Valero destaca que aprenden “mucho”: “Cada año nos enseñan cosas nuevas porque las estafas se actualizan”. Agustín Conesa, presidente del centro, defiende que “son charlas muy positivas” y valora trucos como evitar abrazos de desconocidos o no llevar joyas visibles al salir. Y Mari Carmen Menchón, usuaria, lo resume así: “Estos talleres nos sirven para espabilar y son muy interesantes”. El mensaje que más se repite es simple cuando los estafadores actúan por teléfono es simple: no dar datos, colgar y verificar antes de actuar.

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