Un ateneo de barrio que resiste la pérdida de identidad en Alicante
El Ateneu Popular del Pla-Carolines sostiene desde hace cuatro años una agenda cultural y social basada en voluntariado entre calles que conviven con la presión turística y la falta de espacios públicos

Jose Navarro
Aceras estrechas, edificios convertidos en bloques turísticos furtivos, bajos comerciales transformados en habitaciones de puerta y ventana blanca, propias de sitios de paso que desangran la identidad del vecindario. Las calles del barrio de Carolinas, de los más tradicionales y poblados de Alicante, son buena muestra de los fenómenos que atraviesa toda la ciudad.
Uno de ellos, la falta de centros sociales y espacios realmente abiertos donde desarrollar la cultura, la integración social y la vida de barrio, es un problema que, ante el desinterés de la administración, la propia sociedad se ve obligada a remediar.
En la calle Antonio Maura hace cuatro años que está en marcha el Ateneu Popular del Pla-Carolines. Es un espacio que funciona gracias al trabajo voluntario de sus participantes y las contribuciones de los socios. En su local, que otrora perteneció a un desaparecido restaurante de barrio, cada semana resuenan las voces de distintos colectivos a través de asambleas, charlas, entrenamientos, cursos y todo tipo de encuentros.

El Ateneu es un espacio de reunión para múltiples colectivos sociales y políticos que hacen vida en la ciudad. / Jose Navarro
«Intentamos que la organización sea completamente horizontal, se hace una asamblea abierta cada dos semanas y puede venir cualquier persona, sea de un colectivo, gente del barrio o gente con una propuesta concreta», explica Laura Miñana, participante del Ateneu, sobre la forma de llevar este espacio.
Actividades que vertebran el vecindario
Propuestas no faltan, y ahora mismo tienen la agenda completa de actividades hasta abril. Lo que sí cuesta un poco más, en ocasiones, es que «llegue la gente», según señala Dayana Ortiz, otra integrante de la asamblea. «Vienen personas de todo Alicante, pero la mayoría vienen de Carolinas, que es un barrio que sigue teniendo vida frente al centro, que está cada vez más deshabitado», señala Ortiz en referencia al desplazamiento que sufren los barrios más céntricos de Alicante.
«Se hace una asamblea abierta cada dos semanas y puede venir cualquier persona con una propuesta»
Justo enfrente del Ateneu, no obstante, hay dos pequeños bloques turísticos, que se delatan por sus fachadas uniformadas, «sin vida», como llegó a apuntar Agus, otro miembro de la asamblea.
La vida de barrio, pese a todo, no cede a las transformaciones sociales y económicas. En el Ateneu comparten espacio entidades de importante arraigo en la ciudad como el Sindicat de Vivenda de Carolines, enfocado en el derecho a la vivienda; el Proleta Boxing Club, que ofrece deporte a los vecinos; iniciativas como La Puritana o Yo No Podría, orientadas al autoconocimiento sexoafectivo y de la familia; así como muchas otras organizaciones y personas que ofrecen saberes, habilidades y ocio alternativo.
Trabajo de todos
«La idea es que sea algo colectivo, que nadie se sienta con la carga de llevarlo sino que todos pongan un poquito», comparte Ricardo Domínguez, también participante de la asamblea. Pero, como es lógico, todo esto tiene un precio. Además de todo el trabajo voluntario con el que se abre y mantiene el Ateneu, hay que pagar alquiler, material y suministros.
«Vienen personas de todo Alicante, pero la mayoría vienen de Carolinas, que es un barrio que sigue teniendo vida frente al centro, que está cada vez más deshabitado»
En su carta fundacional el Ateneu renuncia a las subvenciones, pues aspira a ser un espacio totalmente autónomo. Es por ello que justamente este sábado impulsaron una cena para recaudar fondos con la asistencia de casi cuarenta personas. «Con el esfuerzo de todos los colectivos y los eventos esperamos ir recaudando», apunta Domínguez.

Este sábado los distintos colectivos que hacen vida en el Ateneu y vecinos han acudido a una cena de recaudación. / Jose Navarro
Aunque desde fuera, con prejuicio, hay quien pudiera ver en los colectivos que conviven en el Ateneu unas marcadas ideas políticas, y sí, los hay que directamente versan sobre la acción política, lo cierto es que este espacio trasciende a todos los grupos que lo habitan y a todos los individuos que lo componen, cada uno con sus diferencias, y deja la puerta abierta a todo vecino del barrio y la ciudad.
Miñana asegura que lo que más necesitan ahora mismo «es implicación» para seguir dinamizando la agenda cultural y social, no solo del Pla o de Carolinas, sino de todo Alicante, que goza en este colectivo de un espacio más para ser, decir y hacer. Todo esto gracias a personas que dan de su tiempo y esfuerzo, desde abajo, para mantener abierta la persiana del Ateneu Popular.
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